Ejemplos ?
No puede ser mejor la lista de jurados: creo que es la misma que me pasó D. Tadeo Fierro, a quien es preciso dar el título de conocedor en la materia.
No es culpa mía si no tengo personalidad suficiente ni otros títulos que un amor tan grande como sin correspondencia, al hacer a usted semejante ofrecimiento, que le suplico acepte, en debida forma, de un apasionádo y buen amigo atento y seguro servidor, que besa sus pies. Tadeo Jacinto Pajares" -¡Mire usted aquí un abogado a quien yo le voy a cortar el pescuezo!
José Mariano del Castillo, Regidor, Alcalde Mayor Provincial de los Partidos de Paria y Carangas, y ordinario de primer voto D. José de Unanue, Regidor anual, y Juez Diputado de Comercio: D. Tadeo Tobar y Latorre y D.
Junta Provisional de la Capital de Buenos Aires y superioridad inmediata por ante mí de que doy fé.— José Mariano del Castillo.—Tomás Barros.—Melchor Guzman. —José de Unanue.—Manuel Contreras y Loayza.— Tadeo Tobar y Latorre.—José de Arzavu.—Dr.
El tercero, don Agapito, de edad indescifrable, es regordete, colorado, bajito, muy risueño; se sienta siempre lo menos que puede para conservar mejor los pantalones, y por eso está, delante de don Tadeo.
Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; 10.3. Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; 10.4.
-De todas maneras -añade don Zacarías-, de aquí a Bezana es mucho paseo: son dos leguas de ida y otras tantas de vuelta. -Eso no vale nada -responde don Tadeo.
Y no alega otro pretexto que mudarle presidente. ¿Qué le importa que Vicente, o Pedro, o Juan o Tadeo gobierne en Montevideo? ¿No digo bien?
Tadeo! Páseme un cacho, que es contra el mareo». Presentado el personaje, vamos a la tradición. Tres meses llevaba ya de residencia en Guamanga el gobernador intendente D.
Otro habría desistido del propósito; pero para D. Tadeo López, fanatizado con la política, todo inconveniente era parvedad de materia.
D. Tadeo buscó operarios, y como Dios le dio a entender, fundió tipos, empresa ardua y que hasta entonces jamás se había intentado en Lima.
La calle estaba llena de gente esperando la aparición del periódico, D. Tadeo iba y venía con cara de pascua y más hinchado que un pavo, dando órdenes a cajistas, tintador y prensista y...; pero mejor es que ceda aquí la palabra al Sr.