TAC

tac

(Voz onomatopéyica.)
s. m. Ruido acompasado que producen ciertas cosas oía el tac tac del reloj de pared del vecino. tic

tac

 
m. Onomatopeya de ciertos ruidos acom pasados, como el latido del corazón.

TAC

 
m. Tomografía axial computarizada.
TACTomografía Axial Computarizada
Traducciones

TAC

SF/M ABR =tomografía axial computerizadaCAT

TAC

m&f CAT scan (See also tomogra-fía axial computarizada under tomo-grafía.)
Ejemplos ?
Saqué mi reloj, pero no tenía cerillas. Oí el leve tic–tac de la pequeña pieza mecánica con una desconocida y extraña alegría. Parecía estar viva.
En la penumbra brillaban vagamente copas, garrafas, jícaras. En el centro de la mesa sentimos como un suspiro desfallecido y el tac-tac-tac de agua que cae sobre el piso, isócronamente.
--Os aseguro que estoy apenadísima --fue todo lo que pudo decir Alicia, pues la letra de una vieja canción se le insinuaba en la mente con la insistencia del tic-tac de un reloj, de tal forma que no pudo evitar el repetirla en voz alta.
Pero ¡no!, nada todavía. Oía el tic tac del péndulo, el ruido del fuego, y a Carlos que respiraba al lado de su cama. «¡Ah, es bien poca cosa, la muerte!
El reloj decía "¡tic, tac!," y las agujas giraban; pero al pasar la puerta se dieron cuenta de que se habían vuelto personas mayores.
Sólo cuando pasó uno que tenía galones de oro en el traje y que estaba vivo, el viejo yacaré se lanzó de un salto al agua, y ¡tac!
La Asesora Jurídica teniendo en cuenta dos aspectos fundamentales, primero, la autoridad y responsabilidad de la figura jurídica del Comandante contemplada especialmente en los artículos 81, 82, 84 y 86 de la Ley Nº 17.285 (Código Aeronáutico) y en las Reglamentaciones y Normas Aeronáuticas (Reglamento de Vuelos, Reglamento para la Operación de Aeronaves de Transporte Aerocomercial (ROA-TAC) y Normas Establecidas para los Servicios de Transporte Aéreo Regular (NESTAR)...
Nosotros nos estamos liberando, y de esta manera nos terminaremos de liberar de ese dictat, que ya por aquí no suena ni siquiera tac, ni dic, ni tac, cada día sonará más lejos.
Fray Ambrosio tosía con un eco cavernoso, y allá en el fondo de la casa continuaba oyéndose el marular confuso de la barragana, y en los momentos de silencio el latido de un reloj, como si fuese la pulsación de aquella casa de fraile donde reinaba una vieja rodeada de gatos: ¡Tac-tac!
El volante iba y venía: tic tac, tic tac, y cada oscilación marcaba un grado más de angustia, de terror y de desesperación en mi alma.
Juan Pereza fuma, Juan Pereza fuma en una cachimba de color coñac, y enfermo incurable de una larga bruma, oye un reloj viejo que dice: tic tac...
¡Tac-tac! Era un reloj de pared con péndulo y las pesas al aire. La tos del fraile, el roncar de la vieja, el soliloquio del reloj, me parecía que guardaban un ritmo quimérico y grotesco, aprendido en el clavicordio de alguna bruja melómana.