Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas

(redireccionado de Sojuz Sovetskih Socialisticeskih Respublik)

Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Sojuz Sovetskih Socialisticeskih Respublik)

  (U.R.S.S.)
Antiguo Estado federal socialista de Europa y Asia.
hist. Constituida en 1922, desapareció en 1991, cuando fue creada la Comunidad de Estados Independientes (CEI). La Revolución de Octubre había otorgado el poder a los bolcheviques, que constituyeron el Consejo de los Comisarios del Pueblo, presidido por Lenin y del cual eran ministros Trotski y Stalin. El 3 de marzo de 1918 se firmó la Paz de Brest-Litovsk con Alemania, por la que la Rusia soviética tuvo que hacer concesiones territoriales. Tras la firma de este acuerdo, los bolcheviques implantaron una dictadura del proletariado, crearon el Ejército Rojo (dirigido por Trotski) y una policía política, la Cheka. Finalmente, en el mes septiembre de 1918 estalló la guerra civil. En ella participaron, además de los bolcheviques (apoyados por los obreros), los blancos (zaristas), la burguesía liberal, los mencheviques y los social-revolucionarios. Durante este conflicto se implantó el «comunismo de guerra», por el que las empresas con más de cinco obreros fueron socializadas. Al final de la guerra, en 1922, el país, que se encontraba devastado, se constituyó en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Tras el final de la guerra civil se implantó la Nueva Política Económica (1921), que favoreció un retorno limitado del capitalismo. Pero la muerte de Lenin (21 de enero de 1924) desató la lucha por el poder entre Trotski y Stalin, en la que venció este último. Se inició el Primer Plan Quinquenal (1928-1932), que puso fin a la Nueva Política Económica, mediante la colectivización de las tierras y la organización estatal de la economía. Una gran parte de la población continuaba oponiéndose al régimen y muchos campesinos se resistieron a los métodos de socialización; la respuesta del gobierno fue la deportación a la Siberia oriental. Al mismo tiempo, los disidentes políticos fueron brutalmente eliminados a través de las purgas de Moscú (1936-1938). Tras el Pacto de Munich, celebrado en septiembre de 1938, la U.R.S.S. firmó con la Alemania de Hitler un acuerdo de no agresión, que le permitió ocupar una parte de Europa del este. La firma de este pacto no detuvo, sin embargo, la invasión nazi de 1941. Con la ayuda recibida por parte de los aliados la U.R.S.S. consiguió detener el avance hitleriano en Stalingrado (1943), tras lo cual se inició una contraofensiva que culminó con la entrada de las tropas soviéticas en Berlín el 2 de mayo de 1945. En 1943, el Estado soviético participó en la Conferencia de Teherán y, en 1945, en las de Yalta y Potsdam; a través de las negociaciones llevadas a cabo en esos encuentros, la U.R.S.S. logró no solo ampliar sus fronteras europeas y asiáticas, sino también extender su ámbito de influencia directa a otros Estados. Antes de que se iniciara la década de los cincuenta, comenzó a diseñarse el fenómeno que se conoció internacionalmente como «guerra fría». Este fenómeno comportó que todas las relaciones internacionales de la U.R.S.S. se vieran condicionadas por sus conflictivos vínculos con E.U.A., en los que predominó la competencia armamentista y el intento de ampliar las respectivas áreas de influencia. Tras la muerte de Stalin, en 1953, Gueorgui Malenkov fue nombrado primer ministro de la U.R.S.S. y Nikita Jruschov fue designado secretario general del PC. Con esta sucesión se abrió una nueva etapa dentro de la vida política soviética. Mientras tanto, la U.R.S.S. promovió la creación de la alianza militar con los países europeos sometidos a su influencia, el Pacto de Varsovia (1955). En 1958 Jruschov fue nombrado primer ministro e inició una etapa de distensión con E.E.U.U, aunque también dio su apoyo para la construcción del muro de Berlín, propició los primeros éxitos espaciales soviéticos y ayudó económicamente a la Revolución cubana. Pero los fracasos en la política agraria y el conflicto soviético-chino determinaron la destitución de Jruschov en octubre de 1964. Le reemplazó Leonid Brézhnev. En 1968 la U.R.S.S. se opuso a la tentativa de los comunistas checos de elaborar un socialismo «con rostro humano» mediante la represión armada de la Primavera de Praga. Las relaciones con E.U.A. experimentaron una sensible mejoría después de los acuerdos sobre limitación de armas nucleares, denominados Strategic Arms Limitation Talks (negociaciones SALT) en 1969-72. Sin embargo, los efectos de la guerra fría no solo continuaron, sino que generaron momentos de mucha tensión y enfrentamiento a través de terceros, como la Guerra de Vietnam o el conflicto árabe-israelí. En junio de 1979 E.U.A. y la U.R.S.S. firmaron el acuerdo SALT-2, y en el mismo año, la U.R.S.S. invadió Afganistán, lo que dio lugar a una nueva crisis internacional. En noviembre de 1982, tras la muerte de Brézhnev, le sucedió Yuri Andropov, que ocupó el cargo de secretario general del PC y el de jefe del Estado hasta su muerte, ocurrida en febrero de 1984. Asumió entonces ambos cargos Konstantin Chernenko, que al morir fue sustituido por Mijail Gorbachov. Con la llegada al poder de Gorbachov se inició una etapa de reestructuración política, económica y cultural que desembocaría en la desmembración final de la U.R.S.S. La política de perestroika (reforma) y glasnost (transparencia) llevada a cabo por el nuevo poder soviético favoreció el pluralismo de opinión y la lucha contra el anquilosamiento burocrático sufrido por las instituciones comunistas. En 1988 se inició la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán y en el interior del Estado comenzaron a despertar movimientos nacionalistas que reivindicaban la independencia de muchas repúblicas. En las elecciones al Congreso de Diputados de 1989, los reformistas obtuvieron la mayoría frente a los candidatos oficiales del PC y, en los primeros meses de 1990, fue abolido el rol dirigente del partido en la vida política de la U.R.S.S. En mayo del mismo año, Boris Yeltsin fue elegido presidente de la Federación Rusa y, debido a su política radical, se convirtió en el principal opositor de Gorbachov. Yeltsin defendía un tránsito acelerado hacia la economía de mercado, mientras que Gorbachov era partidario de un ritmo más moderado. Las relaciones del poder central con las repúblicas se fueron deteriorando y muchas de ellas declararon su soberanía. Desde Moscú se intentó poner freno a la expansión independentista y Gorbachov propuso un Tratado de la Unión para recuperar la estructura primigenia del gran Estado euroasiático, pero el texto fue rechazado. En la misma época, las repúblicas de Estonia, Letonia y Lituania proclamaron su independencia, lo que provocó la intervención armada del ejército. El 20 de agosto de 1991, el sector conservador soviético dio un golpe de Estado para frenar la firma del nuevo Tratado de la Unión, prevista para esa época. Gorbachov fue detenido por las Fuerzas de Seguridad del Estado y permaneció en cautiverio varios días. Sin embargo, la falta de apoyo interno y externo frustró la intentona. El protagonismo de Yeltsin, que se convirtió en el líder más importante de la oposición al golpe, creció con una rapidez inesperada, mientras que la figura de Gorbachov perdió prestigio a igual velocidad. El 8 de diciembre, en medio de la confusión provocada por el golpe conservador, los líderes de las tres repúblicas eslavas (Rusia, Bielorrusia y Ucrania) firmaron en Minsk un acuerdo para crear la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y dar por disuelta la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El 25 de diciembre, la U.R.S.S. quedó disuelta oficialmente.