Ejemplos ?
Molyviatis, Ministro de Asuntos Exteriores Su Majestad el Rey de España; José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno Miguel Angel Moratinos Cuyaubé, Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación El Presidente de la República Francesa; Jacques Chirac, Presidente Jean-Pierre Raffarin, Primer Ministro Michel Barnier, Ministro de Asuntos Exteriores El Presidente de Irlanda; Bertie Ahern, Primer Ministro (Taoiseach) Dermot Ahern, Ministro de Asuntos Exteriores 'El Presidente de la República Italiana; Silvio Berlusconi...
—No, me cambié de nombre por si acaso la mulata conociera ya, por intermedio del Rengo, mi posible participación en el asunto. Yo me llamo Silvio Astier.
Siendo rey cuarto de los latinos Silvio, hijo de Eneas (no tenido de Creusa, cuyo hijo fue Ascanio, el tercero que allí reinó, sino de Lavinia, hija de Latino, quien dicen haber nacido después de muerto su padre Eneas), y reinando en Asiria Oneo el XXIX, en Atenas Melanto el XVI, y siendo juez entre los hebreos el sacerdote Helí, se acabó el reino de los sicionios, el cual aseguran que duró novecientos cincuenta y nueve años.
Se nombra dibujante y falsificador del club al socio Enrique. Propuesta de Silvio. Para introducir nitroglicerina en un presidio, tómese un huevo, sáquese la clara y la yema y por medio de una jeringa se le inyecta el explosivo.
Palomar de Caseros." —Sí, tomas el tren a La Paternal, le dices al guarda que te baje en La Paternal, tomas el 88. Te deja en la puerta. —Sí, anda hoy, Silvio, es mejor —indicó mi madre sonriendo esperanzada—. Ponete la corbata azul.
¿No habrá equivocación? —Así es, en el detall me dijeron Silvio Drodman Astier... Aquí no hay otro Drodman Astier que usted, creo, ¿no?, así que es usted, no hay vuelta de hoja.
Aquí no se puede dormir... —Esta casa es el infierno, don Silvio... el infierno —y bajando la voz, temeroso de ser escuchado—: esto es...
—Dejalos, Silvio —me gritó imperativa—, que oigan quién es este sinverüenza —y redondos los ojos verdes, dando la sensación de que su rostro se aproximaba, como en el fondo de una pantalla, prosiguió más pálida: —Si yo fuera diferente, si anduviera por ahí vagando, viviría mejor...
—¿Y qué tal es ese trabajo de investigaciones? —No me preguntés, che, Silvio; son secretos profesionales. Pero hablando de bueyes perdidos, ¿te acordás de Enrique?
Irrenunciablemente optimistas, diría un poeta, porque más allá de las amenazas, de las bombas, de las guerras, de las agresiones, de la guerra preventiva, de la destrucción de pueblos enteros uno puede apreciar que se está levantando una nueva era, como canta Silvio Rodríguez, “la era está pariendo un corazón”.
Y es cierto no consintiera hoy esta impresión a no hallarse obligado por las muchas que destos propios tratados se han hecho en toda Europa, tan adulteradas que le obligaron a pedir al Tribunal Supremo de la Inquisición las recogiese, imitando en esta modestia, aunque tan diferente, a Eneas Silvio, que después de pontífice mandó recoger algunas obras deste estilo que había divulgado en la mocedad.
Está muy bien; señoras y señores empresarios italianos y argentinos y argentinas que me acompañan en la delegación: esta podría parecer alguna de las tantas misiones que como Presidenta de la República Argentina me ha tocado encabezar en distintos países del mundo en la que siempre voy acompañada por una nutrida delegación de empresarios, pero creo que – en este caso, aquí en Italia, hoy, después de las cosas que han pasado en Argentina y en el mundo y en particular en nuestra relación – la presencia de la presidenta de los argentinos, las reuniones que mantuvimos esta mañana con el presidente Giorgio Napolitano, y luego el almuerzo que mantuvimos con el primer ministro Silvio Berlusconi...