Ejemplos ?
Porque en mi solo todos los trabajos Se han reunido. Yo perdí a Silvia, sin que rayar pueda Aurora alguna que a los ojos míos Muestre su rostro, con la expresión dulce De su cariño.
¿Por qué es necesario que Laura, Ana María, Irma, Elisa, Silvia y tantas y tantas mujeres indígenas hayan tenido que agarrar un arma, hacerse soldados, en lugar de hacerse doctoras, licenciadas, ingenieros, maestras?
-musitó con sensualidad y se alejó haciendo alarde de su hermosura. El hombre movió la cabeza y los labios, como si saboreara un suculento bocado interior. - ¡Ay, Silvia! ¡ Qué bello lugar!
Salir no puedo de esta horrible cárcel; Aquí me matan bárbaros caprichos: mas no me matan, que para mas pena Infeliz vivo. Yo perdí a Silvia ¿Que mayor tormento?
Siga el llanto, lo que yo no puedo Al dolor cedo De mi partida Y si la vida Pierdo en el llanto Por dolor tanto Tu Silvia, Silvia, con amor sincero Acuérdate de mi, que por ti muero.
Toda mi dicha fue su amble hechizo; Y en ella sola todo con su ausencia, Todo he perdido. ¡Ay Silvia miá! ¿Que mayor tormento? Toda mi dicha fue su amable hechizo; Y en ella sola, todo con su ausencia, Todo he perdido.
Departamento de Popayán, capital Popayán, compuesto de los Municipios que formaban las Provincias de Caldas, Angulo, Popayán, Silvia, Santander y Camilo Torres, por sus actuales límites, y la parte que corresponde al extinguido Departamento del Cauca en el Territorio del Caquetá; : 5º.
La Directora de El Periódico, Silvia Gereda, y el periodista Martín Juárez, denunciaron amenazas de muerte y fueron agredidos el 27 y 30 de marzo, respectivamente.
Además, la verificación permitió comprobar la existencia de una relación sentimental entre la líder de la banda, Ana Silvia Arana Obregón, con un alto mando de la PNC.
Una vez dominado el hombre por el susodicho espiritualismo, aborrece la vida rústica y el idilio y la égloga. Aminta y Silvia, Dafnis y Cloe, y Baucis y Filemón le parecen entes insufribles.
Así que con ningún ejemplo divino, se puede defender la causa de la madre de Rómulo, en atención a que Silvia fue sacerdotisa vestal, y por eso debieran los dioses vengar antes este crimen sacrílego contra los romanos que el adulterio de Paris contra los troyanos.
El puro afecto mio, mi ternura, Va a recibir el golpe mas funesto: ¡Hay Silvia miá! De tus ojos presto No veré mas el fuego y la hermosura, Hay hoy entre mis penas fui dichoso: Tu rostro hermoso Fue el dulce encanto Con que mi llanto Volver solías En alegrías: Pero ¡Hay!