Siglo de Oro

Siglo de Oro

 
Etapa de gran esplendor en la historia de la literatura castellana, desde principios del s. XVI hasta fines del XVII. Se divide en dos grandes períodos: el Renacimiento y el Barroco.
Ejemplos ?
Exponentes de esta época son los autores Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca, claros exponentes del importante Siglo de Oro español.
Durante el Siglo de Oro español, por poesía se entendía cualquier invención literaria, perteneciente a cualquier género y no necesariamente en verso.
La literatura del llamado Siglo de oro español, se refleja también en la América española, especialmente en el campo de la poesía lírica y épica.
No aguardemos la paz octaviana. Esperar un Siglo de oro contará por muchos años como utopía en América y señaladamente en el Perú.
Allí fue un entusiasta divulgador de la gran literatura española, la del llamado Siglo de Oro, como es el caso de La gitanilla, que adaptada por Arconada, conoció el éxito en el Teatro Gitano de Moscú.
En el Siglo de Oro de la lírica española, en especial entre poetas manchegos como Garcilaso de la Vega y Bernardo de Balbuena o andaluces como Fernando de Herrera, la hache inicial que proviene de la efe inicial etimológica latina ha de leerse con aspiración y por tanto no puede existir sinalefa al ser muda: "Y por tu gran valor y hermosura" (Garcilaso).
La ciudad llegó a ser un centro multicultural, lo que ayudaría al florecimiento de las artes, y a que desempeñase un papel importante en el Siglo de Oro español.
También puede citarse en el Madrid del siglo XVII la cofradía de los "Esclavos del Santísimo Sacramento", entre cuyos cofrades estuvieron los más singulares poetas, dramaturgos y escritores del Siglo de Oro.
Mas aquel venturoso, y a nuestro modo de hablar, aquel siglo de oro, escaso de oradores y de delitos, abunda de poetas y adivinos, que cantaban los generosos hechos y no defendían los ruines; ni otros algunos tuvieron mayor honor ni más sagrado; en primer lugar, entre los dioses, cuyas respuestas, según es fama, daban a conocer, y a cuyos banquetes asistían; y en segundo lugar, entre los hijos de los dioses y los sagrados reyes, entre los cuales no hallamos a ningún abogado, sino a Orfeo, a Lino; y si más hondamente quieres apurarlo, al mismo Apolo.
Que bien esta región merecedora Es de tu afán y maternal cuidado Mira con cuánto agrado La favorece el sol, qué rico el suelo, Qué apacible es el aire; en donde quiera Verás la primavera Florecer y reír; y el siglo de oro Renovando a tu voz, la dura encina Y envejecido roble De su áspero cabello Miel para ti destilarán, ¡Cristina!
Pocos años después volvió á España, y dio á luz en Madrid El Siglo de oro, novela pastoral, donde insertó doce églogas, imitando en ellas á Teócrito, Virgilio y Sanazzaro.
Animámosle por el contrario a que tome ejemplo de los jóvenes que arriba le dejamos citados, que hojee día y noche los buenos modelos de nuestro Siglo de Oro, y puesto que es romántico, que nutra su entendimiento con copiosa lectura, porque le añadiremos que no consiste el romanticismo en usar de versos quebrados, y en adornar con descripciones de usos de los siglos medios los partos de su ingenio.