Serafina

serafina

s. f. TEXTIL Tela de lana parecida a la bayeta, pero más tupida y adornada con dibujos.

serafina

 
f. Tela de lana semejante a la bayeta.
Traducciones

Serafina

Serafina
Ejemplos ?
Fue el cuarto hijo de los seis que tuvieron Gaspar Lozano y de la Fuente, un modesto carpintero (aunque algunos dicen que alfarero) y Ana Sánchez y López; aunque trabajó en su mocedad en el oficio de su padre, su talento promovió la protección de importantes eclesiásticos que le enviaron a estudiar a Alcalá de Henares hacia 1630, aunque su nombre no figura en los libros de matrículas de la Universidad; allí se despertó su vocación literaria, pues al enamorarse de una tal doña Serafina la recordó en algunas de las novelas cortas escritas ya entonces como estudiante, a las que puso el título más tarde de Serafinas.
Las divisiones entre los güelfos y los gibelinos perturbaron la vida interior de la comuna, quien a pesar de todo, consiguió embellecerse con obras de arte y arquitectónicas. Santa Fina, conocida también como Serafina, fue una santa italiana del siglo XIII nacida en San Gimignano en 1238.
Casó con Serafina Calzado y Suárez del Camino y procrearon 8 hijos: Rita, Juan, María, Serafina, Ana, Octavio, Leopoldo y Leoncio.
Allí se casó con Serafina de González Hoyos (hija de Bonifacio González de Hoyos y María Martina de Torres Gaete y Córdoba) y fue nombrado regidor del cabildo.
Su instrucción primaria la realizó en Sierra Mojada, Coahuila y demás estudios en Saltillo. En 1908 se casó con la Srita. Serafina Ferriño Ramos habiendo tenido 8 hijos.
Maité Fernández como Elena Linares, madre de los Molina. Pedro Villagra como Oficial Benítez. María Paz Grandjean como Serafina. Otilio Castro como Hombre que intenta abusar de Marwa.
Que son Serafina, Aída Peraldí Ferriño, Laura, Fernando, Miguel Angel, Elisa, Ignacio y Raúl todos de apellido Peraldí Ferriño. En 1910 se incorporó al Movimiento Revolucionario y falleció el 28 de diciembre de 1927 en Espinazo, Nuevo León.
Los súbditos también deseaban mucho que viniese el heredero, porque temían que si los reyes Bonoso y Serafina morían sin tener hijos, el rey de un país vecino, que se llamaba el país de Malaterra, se empeñase en conquistar a Colmania, lo que haría sin duda alguna, porque era un rey muy emprendedor y ambicioso y muy aficionado a dar batallas.
Pero la diversión que más gustó a los colmanienses fueron unas luminarias monstruosas que se colocaron con gran dispendio en la cumbre de los altos montes, y que trazaban en letras de fuego los nombres de Bonoso y Serafina.
Dejémoslas, y vayamos a la alcoba de la reina Serafina, en donde se halla la cuna de marfil, incrustada en esmeraldas, del pequeño Amado (porque por unanimidad se dio al recién nacido este nombre).
Cuando Visentico, el hijo de la siñá Serafina, volvió de Cuba, la calle de Borrull púsose en conmoción. En torno de su petaca, siempre repleta de picadura de La Habana, agrupábase la chavalería del barrio, ansiosa de liar pitillos y escuchar las estupendas historias con credulidad asombrosa.
El motivo de la pena de éstos era que nos les había concedido Dios hijo alguno, y cada vez que la reina Serafina pasaba por delante de una cabaña y veía a la puerta jugar muchos niños descalzos, risueños y frescos, se le saltaban de envidia unos lagrimones como puños.