Selim

Selim (Selī'm)

 
Nombre de varios sultanes otomanos.
Selim I (1467-1520) Sultán otomano en 1512-20, hijo de Bayaceto II. Destronó a su padre y se aseguró el trono matando a sus hermanos y sobrinos.
Selim II (1524-74) Sultán otomano en 1566-74, hijo de Solimán el magnífico. Su flota fue derrotada en Lepanto (1571), por la escuadra que mandaba don Juan de Austria.
Selim III (1761-1808) Sultán otomano en 1789-1807. Fue derrotado por Austria y Rusia.
Ejemplos ?
Pero en 1570 dos hechos clave provocarían una gran alianza contra los turcos: en enero, el virrey de Argel destronó al emir de Túnez, aliado de España; en marzo, el sultán Selim II dirigió un ultimátum a la república de Venecia y desembarcó en Chipre (entonces una posesión veneciana).
Entre 1787 y 1788 entra en guerra con Rusia. Le sucede Selim III. A pesar de sus errores, Abd-ul-Hamid se le conoce por ser el más cortés de los sultanes otomanos.
Esta guardia era tan fuerte y poderosa que al sultan selim I (1512-1520) se le fue mostrada cuando el descontento de muchos de estos jenízaros causó muchos disturbios y el incendio de la ciudad de constantinopla, maquiavelo los nombra en su libro "Il principe" y los adula como una excelente guardia con mucho poder, tanto que ni una rebelión de todo el Imperio otomano los podía detener.
American Institute of Chemical Engineers. New York, N.Y., 1997. Krishan, S, and A A Selim, " ". Department of Physics, University of Alberta, Edmonton, Canada.
Tedoro Silva Las mil y una noches (De Tin Tan) (1957).... Ben Akih/Selim/Yamaní/Nuredín Valdés El que con niños se acuesta (1957)....
Después de la caída del sultanato selyúcida de Anatolia a principios del siglo XIV, se convirtió en una provincia administrativa de la Ilkhanate, y después de su caída, se convirtió en parte del «beylik Çoban». Finalmente, en 1514 fue conquistada la región por el sultán otomano Selim I, apodado «el Inflexible».
Quizás el calor sofocante del desierto había perjudicado la máquina. Pero, cómo... Y Selim tronaba los labios. El jaloneo se hizo más intenso y un tronido se escuchó, como si algo se hubiera roto.
Una humareda salió por el cofre y el coche rodó unos cuantos metros más por el impulso natural de la velocidad a la que venía, hasta detenerse. El motor había dejado de funcionar. Selim apretó los puños y murmuró algunas palabras.
Debía salir a como diera lugar de esa situación. Lentamente el carro fue quedando atrás. Selim volteó para verlo y maldecirlo: ¡Carro infeliz!
Los cheques firmados se desprendieron en el instante en que un viento leve y cálido comenzó como a sonreír y los iba dispersando. Selim agonizaba, tenía hambre, sed, estaba solo y el calor, en medio de pánico y llanto, aumentaba más y más y más...
Una reverencia fue la contestación a mi saludo. -¡Ven acá, Selim!... -murmuró, llamando al perrito y quitando la sombrilla y el saco del diván que había enfrente del suyo; -todo con objeto de dejar a mi disposición aquel testero del coche.
Uno que otro cactus aparecía de vez en cuando y en ocasiones se veían volar en sus eternos giros los negruzcos plumajes de los zopilotes. El tedio comenzó a invadir a Selim.