Sara


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Sara (Sāray)

 
bib. Esposa de Abraham destinada a ser madre del pueblo del que nacería el Mesías.
Traducciones

Sara

Sarah

Sara

Sarah

Sara

Sara, zara
Ejemplos ?
En la parte de la casa que recibía una dudosa luz por los estrechos vanos de aquel ajimez, único abierto en el musgoso y agrietado paredón de la calleja, habitaba Sara, la hija predilecta de Daniel.
—decía, riéndose de una manera extraña y diabólica—. ¿Con que a mi Sara, al orgullo de la tribu, al báculo en que se apoya mi vejez, piensa arrebatármela un perro cristiano?
Esto diciendo, el buen hombre, sentándose en su barca, aparejó los remos, y cuando Sara, que no era otra la persona a quien al parecer había aguardado hasta entonces, hubo saltado al barquichuelo, soltó la amarra que lo sujetaba y comenzó a bogar en dirección a la orilla opuesta.
—preguntó Sara al barquero apenas se hubieron alejado de los molinos y como refiriéndose a algo de que ya habían tratado anteriormente.
Después de este breve diálogo, Sara se mantuvo algunos instantes sumida en un profundo silencio y como tratando de ordenar sus ideas.
18 El cual, esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones según le había sido dicho: Así será tu posteridad. 19 No vaciló en su fe al considerar su cuerpo ya sin vigor - tenía unos cien años - y el seno de Sara, igualmente estéril.
Y fue necesario que Sara la llamase a gritos para que se apartase de aquel alto balcón, que tan lejos estaba de la tierra y tan próximo al cielo bañado de opalina luz...
Después, el diablo y ellos sabrán a dónde se dirigen —respondió el barquero. Sara se alejó en la dirección que éste le había indicado.
La noticia de la «conversión» se había esparcido por el pueblo. Al llegar a su casa, el rostro lívido de la madre hizo comprender a la hija que Sara, indiscreta, había hablado.
Cuando los vecinos del barrio pasaban por delante de la tienda del judío y veían por casualidad a Sara tras las celosías de su ajimez morisco y a Daniel acurrucado junto a su yunque, exclamaban en alta voz, admirados de las perfecciones de la hebrea: -¡Parece mentira que tan ruin tronco haya dado tan hermoso vástago!
Y decía… decía… ¡ah, sí! Decía: “Aquí yace Alí-Bellús; su mujer Sara y su hijo Macael le dedican este último recuerdo”. Un mes después supe en Valencia lo que ocurrió apenas abandoné el pueblo.
¡Vivir toda la vida en el pueblo, entrar todos los domingos en la iglesia y no saber que bajo sus pies estaba el hombre de la gran barba, de la toalla en la cabeza, el marido de Sara, el padre de Macael, el gran Alí-Bellús, que indudablemente habría sido el fundador del pueblo!...