Sana


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Sana (San'ā')

 
C. cap. de Yemen y de la prov. homónima (20 310 km2 y 1 857 000 h), en el centro del país, a 2 350 m de altitud; 427 185 h. Importante bazar. Artículos de cuero y orfebrería. Una muralla separa los barrios árabe y hebreo. Es una de las c. santas del islam.
Ejemplos ?
Si lo que no tiene calor fuera necesariamente imperecedero, siempre que alguien acercara el fuego a la nieve, ¿no subsistiría ésta sana y salva?
- ¡De buena me he librado! - dijo Alicia, bastante asustada por aquel cambio inesperado, pero muy contenta de verse sana y salva- .
Alejóse la chalupa y, al cabo de muchísimos sufrimientos, llegó finalmente sana y salva a Ocracoke Inlet, tres días después del naufragio.
Recordó su sana juventud en el bosque, la alegre Nochebuena y los ratoncillos que tan a gusto habían escuchado el cuento de Klumpe-Dumpe.
El que se orienta a hacer una nueva historia por el gusto o necesidad de una notoriedad que aunque fugaz es – diría – redituable y el que tiene por base el alcanzar la verdad que encierran los procesos con metodología inspirada en una sana crítica.
Así, pues, apenas voy a decir unas pocas palabras, pero palabras que son votos íntimos, profundos, salidos, señores, de un corazón entusiasta, y dictadas por una conciencia sana, libre y serena.
El Hombre duradero... sin cadenas... ...el hombre oculto... la simiente sana... la materia superior del universo... inconcluíble energía adormecida...
Recibe algunos golpes, y en recibiéndolos los rechaza, los sana y los reprime: mas estas cosas menores no sólo no las siente, pero aun no se vale contra ellas de su acostumbrada virtud habituada a sufrir, antes no repara en ellas, o las juzga por dignas de risa.
Antes que nada está nuestra labor de maestros en el amplio y sublime concepto de entrega al mejoramiento de los seres humanos a través de niños, adolescentes y jóvenes, simiente sana del hombre.
Porque si hacerla es mi oficio »No he de ser tan majadero »Que no sea yo el primero »Que goce su beneficio.» Y con este parecer Y con tan sana opinion Era el oro su razon, Su porvenir el placer.
Desde entónces á hoy, los desocupados y los gacetilleros han desperdiciado su tiempo y su tinta en dirigirme anónimos, preguntándome si pienso publicar mi poema el dia del juicio, recordándome la fábula del parto de los montes, y adelantando, con la mas sana intencion del mundo, sus opiniones sobre mi obra, la cual se ha estado hasta hoy en mi cartera, vírgen felizmente de su conocimiento.
No es para mí tan colosal hazaña: la sociedad quien pueda regenere, yo cantaré después cuando muriere la suerte que su afán diere a la España. Mas es un cuento asaz entretenido con puntas de moral, sana y sencilla, en Castilla aprendido, a manera contado de Castilla.