San Pedro de Cardeña

Cardeña, San Pedro de

 
Monasterio de la prov. española de Burgos en donde se cree que están enterrados el Cid y su esposa Jimena.
Ejemplos ?
Posteriormente, el Linage de Rodric Díaz, hacia 1195, identificó a Flaín Calvo con un supuesto Juez de Castilla, Laín Calvo, que junto con Nuño Rasura –ambos falsos– inaugurarían la estirpe mítica de los jerarcas de Castilla, favoreciendo la genealogía mítica que se repitió en las leyendas cidianas surgidas en el siglo XIII en torno al monasterio de San Pedro de Cardeña y en las crónicas alfonsíes que se sirvieron de estos materiales, reforzada por la condición de infanzones que las tradiciones atribuían al origen de los dos jueces y el Cantar de mio Cid a su héroe.
y es mencionado como conde de Castilla por primera vez en un documento del monasterio de San Pedro de Cardeña en 932 que está datado Regnante Ranimiro in Obeto et comite Fredinando Gundissalbiz in Castella y seguramente fue nombrado conde por el rey Ramiro II de León que subió al trono en noviembre de 931.
Sin embargo apenas se conserva documentación sobre el cenobio, pues no aparece en el cartulario del cercano monasterio de Cervatos. A finales del siglo XII el rey Alfonso VIII de Castilla le cede al monasterio burgalés de San Pedro de Cardeña.
En los entreactos se van escenificando aspectos de la vida cotidiana de la gente; el proceso de la lana, vareo, cardado, hilado etc, el lavado y demás de las ropas y diferentes aspectos concernientes a la labranza, mientras Jimena hace labores y charla con las mujeres de Castrillo y los niños juegan con los demás, pues como dice el Cid en su despedida del monasterio de San Pedro de Cardeña; “los niños no están para hacer vida monacal llevales a que jueguen con los de Castrillo del Val”, todo ello acompañado por canciones castellanas referentes a Castrillo y a los avatares del Cid.
Aunque hoy Castrillo queda fuera del itinerario de este camino, antes no fue así, ya que eran muchos los peregrinos, sobre todo al atardecer, que desde el camino que llevaba hasta Burgos y que pasaba junto al río Arlanzón se desviaban y pasando por Castrillo llegaban hasta el monasterio de San Pedro de Cardeña, que aunque ahora está habitado por los Cistercienses, entonces eran los Benedictinos -orden famosa por su hospitalidad- y en donde se encontraban con un hospital, botica y hospedería.
Entre otros aspectos legendarios que se desarrollaron a la muerte del Cid en torno al monasterio de San Pedro de Cardeña, algunos de los cuales se reflejan en el epitafio épico que ornaba su tumba, pudieron estar el utilizar a dos espadas con nombres propios: la llamada Colada y la Tizona, que según la leyenda perteneció a un rey de Marruecos y estaba hecha en Córdoba.
El Juramento de Santa Gadea y La Despedida del Monasterio de San Pedro Cardeña, óleos de Cándido Pérez Palma (2002) en la Capilla del Cid en el Monasterio de San Pedro de Cardeña.
La primera aparición del título de conde de Monzón data del 943, en una donación de Ansur Fernández y su mujer Gontruda al monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos) de tierras situadas entre Peñafiel y Sacramenia.
Torreadrada ya era mentada a mediados del siglo X, como Fontem Aderata, cuando el conde de Monzón, Asur Fernández dona el lugar al monasterio de San Pedro de Cardeña en Burgos.
Consta de dos cuerpos: en el principal e inferior, tallas de San José con el Niño (centro) y a los lados los mártires del burgalés Monasterio de San Pedro de Cardeña, los monjes benedictinos San Esteban Abad y San Pedro, copatronos de Labastida, con relicario en el pecho; en el cuerpo superior, un cuadro de considerable arte inventariado como Las benditas ánimas del Purgatorio, motivo pictórico muy inusual en la imaginería sacara y que da nombre a este altar.
En dicho Monasterio se encuentran las Glosas Silenses. También en tierras castellanas se encuentra el Monasterio de San Pedro de Cardeña, lugar donde se escribió el Beato de Cardeña.
Con estos precedentes la Diputación de Burgos, en el año 1996, ideó habilitar un camino senderista que uniera Vivar del Cid con San Pedro de Cardeña a través de la ciudad de Burgos, los tres hitos fundamentales que aparecen reflejados en los primeros versos del poema.