San Isidro

San Isidro

 
C. del E de Argentina, prov. de Buenos Aires; 289 170 h.
Traducciones

San Isidro

SMSaint Isidore
SAN ISIDRO
San Isidro is the patron saint of Madrid, and gives his name to the week-long festivities which take place round May 15. Originally an 18th-century trade fair, the San Isidro celebrations now include music, dance, a famous romería, theatre and bullfighting. The isidrada is in fact one of the most important dates in the bullfighting calendar.
Ejemplos ?
Francisco Ramón Vicuña, diputado por Osorno. Julián Navarro, diputado por San Isidro de Vicuña. Pedro José Prado Montaner, diputado por Santiago.
Poblaciones: San Francisco, Osícala, Yoloaiquín, Cacaopera, Corinto, Gualococti, San Simón, San Isidro, El Rosario, Meanguera, Joateca, Arambala, Perquín, San Fernando, Jocoaitique, Torola y Delicias de Concepción.
Las medallas han venido consignadas al conde de San Isidro, y no tiene usted más que hacérsele presente para que en un santiamén lo condecore.
Con más velocidad que si hubiera venido impresa en la Gaceta de Madrid, corrió la especie entre los partidarios de España, y la casa del conde de San Isidro fue un jubileo de entradas y salidas de hombres, y hasta de mujeres, que iban a reclamarle la medalla; pues estaban segurísimos de no haber sido olvidados por don Fernando VII el Deseado en la distribución de sus reales mercedes, que debía correr parejas con las llamadas mercedes enriqueñas repartidas a manos llenas por el de Trastamara entre los que lo ayudaron a derrocar al rey don Pedro y usurparle la corona.
Coincidió su repentina ausencia con la fausta noticia de la gran victoria alcanzada por el ejército independiente en Ayacucho; y algunos de los afanosos antes por la medalla, se volvieron al sol naciente, y para congraciarse con el Libertador le denunciaron que el de San Isidro poseía los hilos de un plan diabólico que si a tiempo no se destruía pondría infaliblemente la República al borde del abismo.
uince días después del entierro de doña Teresa Carrillo de Albornoz, a eso de las once de una espléndida mañana del mes de las flores, víspera o antevíspera de San Isidro, nuestro amigo el Capitán Veneno se paseaba muy de prisa por la sala principal de la casa mortuoria, apoyado en dos hermosas y desiguales muletas de ébano y plata, regalo del Marqués de los Tomillares; y, aunque el mimado convaleciente estaba allí solo, y no había nadie ni en el gabinete ni en la alcoba, hablaba de vez en cuando a media voz, con la rabia y el desabrimiento de costumbre.
Dejamos para mejor ocasión la pintura de las fiestas de nuestro pueblo natal y en cuanto a la de Madrid, sólo diremos, por vía de índice, que el día de San Isidro es el día de la pradera, del cerro, de los frasquetes, de las rosquillas, del peleón, de las mantillas blancas, de los toros, de las acacias, de lo que resta de manolos y manolas, de los grandes trenes a la calesera, de la nobleza revuelta con el pueblo, y de los corchetes aporreados a mansalva; el día de Goya, en fin, y esto lo dice todo.
Ya sabéis la historia de San Isidro Labrador. Pero yo quiero documentárosla con alguna anécdota bien comprobada. San Isidro era un humildísimo siervo de Dios y un criado leal de un caballero matritense que poseía tierras en una y otra parte de las riberas del río Manzanares.
El conde de San Isidro, que sus razones tenía para andar escamado con la política, dejó la pluma, y poniéndose de pie, balbuceó: -No entiendo lo que quiere decirme, señor don Chombo.
Aparejaba sus bueyes, uncíalos al guión del arado y marchaba en demanda de su trabajo. Conocida es la leyenda de que una tarde San Isidro sintió su alma henchida de amor a Dios.
El marquesito fue refiriendo a cuantos encontró por el camino (por supuesto, recomendándoles el secreto) que consignado al conde de San Isidro había enviado su majestad el Borbón un cargamento de condecoraciones, y que el zamarro encargado de repartirlas entre los leales se había propuesto hacer serrucho con ellas, traicionando el propósito del monarca.
Las voces esposo y esposa sólo se empleaban en sentido místico o bí­ blico, por ejemplo: al traducir el Cantar de los Cantares, como que viene de spondere (empeñar palabra), de sponsum (promesa) o de sponsus (pro­ metido). San Isidro fue el primero en llamar Sponsus (el Esposo) a Jesús aludiendo a que es el prometido o el esposo de la Iglesia.