Safo


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Safo (Sapphō)

 
(ss. VII-VI a C) Poetisa griega. Dirigió una escuela femenina de poesía y danza, en Lesbos. Quedan de ella algunos fragmentos de poesía amorosa, los más apasionados que haya producido la musa femenina. Destacan la célebre invocación a Afrodita o bien la oda que describe la turbación del amante en presencia del ser amado, imitada por Cátulo. Escribió nueve libros de odas, epitalamios o canciones nupciales, elegías e himnos, pero apenas se conservan algunos fragmentos, entre los que destaca Oda a Afrodita.
Traducciones
Ejemplos ?
Y esa que a mí prefieres ninfa bella, ¿Piensas que amarte sabe? el amor de ella junto al amor de Safo es sombra vana, apariencia, ilusión, juego, mentira...
Él prefería la introducción de Semíramis, Safo, La Cenerentola, pero el público quería novedades peligrosas, música francesa, una prostitución.
El alma que era bella no pudiste mirar; si la miraras, te enamoraras de ella, menospreciando la beldad de aquella por quien a Safo triste desamparas.
¿Hiciste bien?... ¡oh no, mísera Safo! Si de furor transidos, aun los ángeles llegan la luz a odiar, aquí en la tierra eras mujer al fin...
Zeus confirmó que era necesario efectuar una junta urgente donde reunidos en mesas de discusión, los hermanos Bharata, el desconfiado Rama, Gilgamesh y su íntimo Enkidu, Sinuhé, el Egipcio, Moisés, el gran literato, el divino poeta David, el macanudo de Sansón, el caballeroso Roldán, el atlético Sigfrido, Rodrigo Díaz de Vivar (que seguía viviendo en su película, aunque lo mataron) y hasta Sherezada… y aún Safo, se pusieran todos ellos y ellas de acuerdo en las medidas por tomar para acallar a los historiadores hocicones.
como al viento el humo, como al sol nieve, como al fuego cera, del amor a las llamas me consumo, sin que de cuerpo ni alma se preserve mínima parte de la horrible hoguera que más y más desesperada hierve. No es amor, es la misma Citerea, que ya de toda mí se enseñorea, y Gnido deja y Amatunta y Pafo por el ardiente corazón de Safo.
Harpálice y Camila son famosas, por saber cuanto el arte armada encierra; Safo y Corina, porque doctas fueron, nunca el oscuro olvido conocieron.
Y tú, Faón, cuando te diga alguno: «Duerme en los negros senos de Neptuno la triste Safo, por tu amor suicida» Merézcate siquiera a la partida cortés piadoso llanto la desgraciada que te quiso tanto.
Se oyen dobles Funerarios: es la Parca que se asoma... (Todos tiemblan) los más viejos rezan, se esconden, murmuran. Safo le besa la mano.
¡De la máscula Safo, que fue amante y poeta, Más hermosa que Venus por sus sombrías palideces! —La mirada de azur vencida es por ojos negros que manchan El círculo tenebroso trazado por los dolores De la máscula Safo, que fue amante y poeta!
—De Safo que murió el día de su blasfemia, Cuando, insultando el rito y el culto inventado, Hizo de su bello cuerpo el pasto supremo De una bestia cuyo orgullo castigó la impiedad De aquella que murió el día de su blasfemia.
Escucha en lo hondo y mira, impávida, agitarse en son horrendo del mar la indócil ira; y por última vez pulsa la lira, al aire estos lamentos esparciendo: «Adiós por siempre, oh vida; adiós, oh mundo; sin dolor ni llanto os doy mi despedida, que bien sé que en vosotros no se anida para Safo infeliz sino quebranto.