Rusia

Rusia (Rossija)

 
Estado de Europa oriental y Asia septentrional. Limita con el mar Báltico y el océano Glacial Ártico al N, el océano Pacífico al E, la República Popular de China, Mongolia, Kazajistán, Azerbaiján y Georgia al S, Ucrania al SO y Bielorrusia, Lituania, Letonia, Estonia y Finlandia al O. Su superficie es de 17 075 400 km2 con un total de 142 500 000 h. La capital es Moscú. La moneda y el idioma oficiales son, respectivamente, el rublo y el ruso. La religión mayoritaria es el cristianismo ortodoxo. A pesar de la vasta extensión territorial del país, Rusia no presenta una gran diversidad de paisajes. Al contrario, puede definirse básicamente como una llanura, del Báltico al río Yenisei, inclinada hacia el N. Los montes Urales se extienden de N a S, dividiendo la llanura en dos sectores: la llanura europeo-oriental y la llanura siberiano-occidental. La parte europea presenta un carácter predominantemente llano, con abundancia de lagos y marismas y una altitud media de 150 m. Tan sólo en determinadas partes del interior y en los extremos presenta algunas variedades en el relieve; así, en en el NO, el llamado escudo de Carelia configura una comarca lacustre; en el centro existen las llamadas colinas del Volga o de la meseta central rusa; y al E, la llanura ruso-europea, o llanura Sarmática, queda interrumpida por los montes Urales. Éstos se extienden desde la depresión del mar Caspio, al S, hasta el mar de Kara, al N, a lo largo de más de 2 500 km. El límite S de la llanura rusa presenta, sin duda, los más destacados relieves: en el SE la llanura se convierte en una depresión, con alturas inferiores al nivel del mar; pero, sobre todo, entre el mar Caspio y el mar Negro destacan las grandes montañas del Cáucaso. Al E de los Urales, la llanura tiene su continuación en la planicie de Siberia, en la que pueden distinguirse en realidad, de O a E, tres sectores dispuestos escalonadamente: las tierras bajas de Siberia Occidental, la Meseta de Siberia Central y las montañas de Siberia Oriental, que la cierran por el E. La zona siberiana occidental está constituida por tierras bajas, que apenas superan los 180 m de altitud y que limitan por el S con los montes Altai y la meseta de Kazajistán. La planicie se extiende hasta el río Yenisei, y a partir de allí se eleva la meseta central. Las sierras del S y el E se suceden sin llegar a formar una barrera continua: los montes de Stanovoy y Dzhugdzhur, entre otros, se extienden hasta el estrecho de Bering, estableciendo la divisoria de aguas entre el Ártico y el Pacífico. Alineados en otra dirección se encuentran los montes Sinoté Alin, en el extremo suroriental del país, y el cordón formado por los montes Coriacos y la Cordillera Central de Kamchatka. El factor que más determina los tipos de climas es la continentalidad que presenta la mayor parte del territorio. Las precipitaciones anuales son, en general, escasas, oscilando entre 400 y 600 mm. Las estaciones intermedias son brevísimas, mientras que el invierno es muy largo. En la zona más septentrional las heladas duran de 6 a 8 meses, y las temperaturas medias de enero y julio oscilan entre -13 ºC y 15 ºC (Arkángel). Más al S, las heladas son algo más breves (5 o 6 meses), con temperaturas medias de entre -7 ºC y 21 ºC. En una tercera franja más meridional, que llega hasta las proximidades del mar Negro y el Caspio, las heladas perduran de 4 a 5 meses y las temperaturas oscilan entre -7 ºC y 25 ºC (Astracán). Estas condiciones climáticas y las características del medio físico determinan los tipos de vegetación, estableciéndose unas franjas sucesivas de N a S. La zona ártica, que se ensancha hacia el E, corresponde al dominio de la tundra. Más al S se extiende la taiga. En latitudes más bajas predomina el bosque mixto de caducifolias y coníferas. Una zona de estepa arbustiva, con alternancia entre bosques y praderas, constituye la transición entre el bosque caducifolio y la estepa rusa. La estepa resulta una zona muy fértil para el uso agrícola. Los recursos hídricos del país son inmensos. La leve inclinación hacia el N explica que la mayor parte de ríos rusos viertan sus aguas en el océano Glacial Ártico, especialmente en la zona de Siberia, donde discurren los mayores cursos del país: el Obi, el Yenisei y el Lena. Todos ellos sufren larguísimas heladas en invierno. De la vertiente siberiana del Pacífico destaca el Amur (4 350 km). En su parte europea, Rusia posee dos grandes ríos destacables: el Dvina Septentrional y el Pechora. Los mayores ríos del sector oriental europeo son el Volga y el Don. El territorio ruso contiene también una enorme cantidad de lagos naturales, como el lago Baikal, el Ladoga, el Onega o, en su conjunto, la gran región lacustre de Carelia. La vasta extensión territorial de Siberia, apenas habitada, explica que el conjunto del país presente una muy baja cifra de densidad poblacional, concentrándose la mayoría de la población en la parte europea. Los índices de crecimiento anual de la población y de fecundidad denotan una dinámica demográfica estancada. La otra gran característica es la diversidad de grupos etno-lingüísticos existentes, muy desiguales numéricamente y muy distintos culturalmente. El predominio del pueblo ruso (82,6 %) es total en prácticamente todo el país, mientras que las minorías más destacadas son los ucranianos (3 %), bielorrusos (0,8 %), tártaros (3,8 %), chuvashos (1,2 %), baschkinos (0,9 %), etc. En total, superan el centenar las lenguas y etnias minoritarias que conviven en Rusia. En el Cáucaso N se agrupan más de 50 (ingushes y chechenos). En la zona oriental de la Rusia europea se concentran también una gran diversidad de pueblos: kalmykos, tártaros, etc. En Siberia, la población no rusa se halla sobre todo en la parte centro-oriental: yakutas, koryakos, etc. La situación actual de la economía en Rusia no puede explicarse ni comprenderse sin conocer la herencia de su reciente pasado en el marco de la Unión Soviética. Durante las últimas décadas de régimen socialista, el país llegó a una situación de un total estancamiento económico. La incapacidad de superar la crisis económica mundial de la década de 1970 dejó a la economía soviética en una situación de total retraso estructural, lo que deterioraba el equilibrio comercial de un país cada vez menos competente para exportar sus productos, y a la vez más necesitado de tecnología exterior para modernizarse. La lucha contra el déficit comercial pasó, inevitablemente, por el aumento de la exportación de productos primarios (especialmente petróleo y gas natural) y, sobre todo, por una reorientación productiva consistente en un aumento de la cantidad de productos para la exportación, que comportó una disminución de bienes de consumo para el mercado interior. La subida a la cúpula del poder soviético de Mijail Gorbachov y la puesta en marcha de la llamada Perestroika (o reforma económica) respondieron inicialmente a la perentoria necesidad de abordar un cambio en el funcionamiento económico del país, pero las reformas, condicionadas por la explosiva situación política, llevaron a un un progresivo empeoramiento de la economía. Los acontecimientos políticos en los últimos días de existencia de la U.R.S.S. aceleraron la transición hacia una economía liberal. El paso a la economía de mercado dio lugar a un «capitalismo salvaje». El resultado es, en líneas generales, una creciente estratificación y polarización de la sociedad: una gran cantidad de población sumida en la pobreza frente al súbito enriquecimiento de unos pocos. La reconversión de las industrias en busca de su eficiencia económica, así como el freno de las subvenciones a empresas que no han podido privatizarse, ha comportado un aumento espectacular del paro. Por otro lado, la sustitución del sistema de distribución estatal por los mercados privados y la rápida liberalización de los precios a partir del 1 de enero de 1992 dispararon la inflación hasta índices altísimos. El déficit presupuestario estatal sigue manteniéndose muy elevado y la producción continúa cayendo. Ante la incapacidad de reflotar la base industrial, Rusia se está convirtiendo en un proveedor de materias primas a los países más desarrollados.
hist. La región euroasiática fue habitada desde el Paleolítico. Posteriormente se establecieron los eslavos, que realizaban intercambios comerciales que alcanzaban hasta Bizancio. Sobre estas villas se infiltraron en el s. IX vikingos llegados de Suecia, los varegos. Se impusieron como mercenarios en las principales ciudades (Kiev, Novgorod). De esta manera, constituyeron una dinastía de príncipes y un Estado ruso unificado. Vladimir I el Santo introdujo el cristianismo en el país. Las crisis de sucesión en los principados fueron aprovechadas por los pueblos esteparios, quienes ocuparon todo el principado (1240) excepto Novgorod, que se mantuvo independiente gracias a la acción del príncipe Alexander Nevski. El centro político se trasladó a Moscú, desde allí se recuperaron progresivamente los principados ocupados, hasta que en 1480 Iván III los controló todos. En el sistema económico ruso, el «Gran Príncipe» poseía la propiedad eminente de toda la tierra, aunque cedía una parte a los nobles, que a su vez compensaban con parcelas a sus oficiales militares, los boyardos; de esta manera, éstos se convertían en una casta de propietarios rentistas que vivían del trabajo de los campesinos. En el s. XVI, bajo el poder de Iván IV el Terrible, se inició la expansión rusa hacia el Pacífico. Tras la conquista, el zar reorganizó la administración: ejercía el poder con ayuda del Consejo de los Boyardos (Duma) y rediseñó la burocracia en departamentos especializados o prikazy. En 1598 fue elegido zar Boris Godunov. Los años que siguieron fueron llamados «época de las calamidades» debido a las intrigas, disputas dinásticas, revueltas campesinas e intervención militar de los polacos. En 1613 fue elegido zar Mijail III Fedorovich, primero de la dinastía Romanov. Los primeros zares Romanov intensificaron la centralización y el poder del monarca, reforzaron el ejército y fijaron las fronteras con China y Polonia. Los ss. XVII y XVIII fueron de expansión territorial; se llevaron las fronteras occidentales de Rusia hasta el Báltico, el mar Negro y a la vecindad directa con Austria y Prusia. El zar Pedro el Grande (1698-1725) decidió emprender la «primera modernización de Rusia», concebida en términos de engrandecimiento del estado y del ejército. Se crearon industrias siderúrgicas y textiles para abastecer las necesidades bélicas. Pese a la victoria sobre la invasión napoleónica de 1812, el optimismo se derrumbó con la derrota en la Guerra de Crimea (1855). La inmensa mayoría de la población vivía en la región europea y era, en altísimo porcentaje, campesinado servil. Entre la nobleza y los siervos existía una reducida población urbana no servil (artesanos, comerciantes, profesiones liberales), de la que saldría la intelligentsia liberal o revolucionaria. En 1860 se vio la necesidad de una reforma, iniciada con la abolición de la servidumbre en 1861, por Alejandro II. Pero la emancipación se hizo a través del pago de una cantidad que endeudó a los campesinos y no logró crear una clase media rural. A corto plazo la condición campesina empeoró, debido al endeudamiento que obligó a muchos a vender sus tierras a una clase de campesinos acomodados, los kulaks. En las dos últimas décadas del s. XIX, el crecimiento alcanzó un ritmo acelerado y constante, favorecido por la política del ministro de Hacienda: creación de un sistema bancario, deuda extranjera, aranceles proteccionistas, etc. Todo ello permitió la expansión de la mecanización y el trazado de grandes ferrocarriles. Con la industrialización emergieron la burguesía y el proletariado industrial, aún a niveles modestos, que reclamaban cambios políticos acordes con los económicos. En este contexto se habían conformado los partidos de la oposición: la burguesía reclamaba un parlamentarismo constitucional y se articuló en el Partido Constitucional Demócrata (KDT). Existía otra oposición más radical: se dividía entre quienes propugnaban un socialismo agrario y quienes consideraban irreversible la industrialización como paso previo a la revolución (nihilistas de Bakunin y marxistas de Plejanov y Lenin que, entre otros, fundaron en 1897 el Partido Obrero Social Demócrata Ruso, POSDR). El campesinado se encontraba en permanente descontento con sus condiciones de vida y su endeudamiento. La creciente población proletaria reclamaba mejoras y había descubierto el instrumento de la huelga y del sindicalismo. Sobre esta crisis económica y política incidió la derrota en la Guerra ruso-japonesa de 1904-05. A este fracaso imperial le siguió la sangrienta disolución de una manifestación pacífica ante el palacio imperial en San Petersburgo (Domingo sangriento), en protesta por los despidos masivos en la industria, lo que sirvió para aglutinar, por primera vez, a la oposición. El zar se asustó y ofreció crear una Asamblea Consultiva; la oposición burguesa (KDT) reclamaba una asamblea constituyente, en tanto que los partidos revolucionarios querían derribar la monarquía. El zar, ante este desacuerdo, retomó la iniciativa y en 1906, ante la incapacidad de la oposición, desencadenó la represión oficial y eligió una Asamblea Consultiva, o Duma, proclive a sus intereses. La Primera Guerra Mundial, en la que Rusia se alineó contra Prusia y Austria-Hungría, se saldó con claras derrotas y una pésima situación económica que aceleró la caída del zar (mayo de 1917). La Duma había creado en febrero un gobierno provisional, presidido por el príncipe Lvov, pero que apenas controlaba Petrogrado ante el reforzamiento de los soviets (agrupaciones políticas de obreros, soldados y campesinos). El gobierno provisional trató de aplicar una política contemporizadora para ganar la guerra. Pero el control de las masas fue deslizándose hacia el partido bolchevique, organizado y con un programa claro, elaborado en las Tesis de Abril de Lenin, que rechazaba la colaboración con el gobierno. La ruptura definitiva se originó en un intento de golpe ultraderechista. El 25 de octubre de 1917 los bolcheviques derribaron el gobierno provisional y firmaron la paz con Alemania. Pero inmediatamente estallaba la guerra civil, que determinó el rumbo del gobierno bolchevique. Éste se impuso como primera necesidad ganar la guerra y recurrió a requisaciones forzosas en el campo y a la militarización del trabajo. Entretanto, se creó la República Socialista Federativa Soviética Rusa, germen de la futura U.R.S.S. Derrotados los contrarrevolucionarios, en medio de una grave crisis económica y descontento social, el X Congreso del Partido Comunista Bolchevique Ruso, partido único del país, llevó a cabo la NEP (Nueva Política Económica), que permitió la reaparición de una clase de producción anterior a la revolución. Paralelamente, se desarrolló en el interior del partido una pugna por el poder en la que, al morir Lenin en 1924, se impuso Stalin. Este político liquidó la NEP e impuso colectivizaciones forzosas con el fin de obtener el financiamiento necesario para la industrialización. Tras el triunfo de las potencias aliadas en la Segunda Guerra Mundial, los países de Europa oriental quedaron bajo la influencia de la U.R.S.S. Stalin rechazó hasta su muerte, en 1953, cualquier liberalización de su régimen, basado en la centralización, la planificación económica y la represión. Su sucesor como primer secretario del Comité Central, Nikita Jrushchov, inició una serie de reformas, descentralizando la planificación económica, suavizando la represión y aplicando una política exterior de «coexistencia pacífica». En 1964 el Comité Central del PCUS apartó a Jrushchov de sus funciones, sustituyéndolo por el duro Leoniž Brežnev, quien retomó los métodos autoritarios y burocráticos. Durante la era Brežnev el sistema entró en una profunda crisis social y económica. A su muerte en 1982, era evidente que hacía falta una renovación del sistema que, tras los gobiernos de transición de Andropov y Chernenko, se decidió a aplicar, desde 1985, Mijail Gorbachov. Lanzó una política de reestructuración o Perestroika, que pretendía reformar desde dentro un sistema que económicamente estaba al borde del colapso. Gorbachov llevó a cabo una política exterior de distensión al lograr la firma de diversos acuerdos de desarme. Para levantar el sistema productivo inició una política de tímidas privatizaciones y liberalizaciones de precios y salarios, que desembocaron en una completa aceptación, en 1990, de la economía de mercado. Sin embargo, no existió un proceso paralelo de liberalización política, al mantener el PCUS como partido único. El plan organizado por Gorbachov se encontró con tres grandes problemas: la ineficacia de las reformas económicas; la violenta lucha por el poder, entre conservadores y reformistas de un lado, y entre centro y periferias de otro, y, en tercer lugar, el resurgimiento de las cuestiones nacionalistas, reprimidas durante décadas. En 1990 dio un giro conservador a su política en un intento de conseguir una relativa estabilidad. Esto se reveló como un error: se enajenó el apoyo de los renovadores y dio la oportunidad de recuperar posiciones a los ortodoxos del PCUS. En medio de la descomposición, las diversas repúblicas proclamaron su soberanía y la preponderancia de sus leyes sobre las federales. Gorbachov intentó encauzar la situación mediante la creación de un estado federal que reconocía amplia autonomía a las repúblicas, plasmado en el Tratado de la Unión. Pero la oposición del recién elegido Boris Yeltsin, presidente de Rusia, abortó el intento al rechazar la estructura federal que propugnaba Gorbachov. El golpe de los duros del KGB y del PCUS, que pretendía salvar la U.R.S.S., hizo pasar el poder a manos de Yeltsin, con su proyecto de crear la CEI (Comunidad de Estados Independientes). Tras ésta, la U.R.S.S. dejó de existir y Gorbachov dimitió, privado de toda influencia. Desde el momento de la constitución de la Federación Rusa Soberana, Yeltsin maniobró para reforzar sus poderes, presuntamente para detener a los conservadores. Éstos controlaban el Congreso de los Diputados populares y el soviet supremo, problema que solucionó Yeltsin en 1993 con la disolución del Parlamento mediante el uso de las armas. Para contrarrestar la oposición y conservar la imagen democrática, Yeltsin convocó elecciones para diciembre del mismo año. En estos comicios los partidarios del presidente sufrieron un importante voto de castigo por parte de la población rusa, sumida en la miseria, que demostró su rechazo a las drásticas reformas económicas. En el plano interior, Rusia necesitaba ineludiblemente un marco jurídico nuevo, pero el proyecto constitucional de Yeltsin adoleció de talante democrático, sobre todo después de las intervenciones militares, como la realizada ante la proclamación de independencia de Chechenia el verano de 1994. En economía, tras una etapa ultraliberal, se retomó la vía de un «capitalismo de estado» en la línea promovida por el equipo Gorbachov. Por otra parte, en 1995, el ejército ruso tomó Grozny, capital de Chechenia, dejando atrás más de 38.000 víctimas, entre civiles y militares. Pese al profundo malestar que provocaba a nivel internacional la política rusa con las minorías, y en especial en el caso checheno, en 1996 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aceptó a Rusia como miembro. Al año siguiente, las negociaciones entre Rusia y los Estados Unidos sobre la ampliación de la OTAN concluyeron con el ingreso en la alianza de antiguos miembros del Pacto de Varsovia. En marzo de 2000 se celebraron elecciones presidenciales que concluyeron con la victoria de Vladimir Putin, que había ejercido de primer ministro con el gobierno Yeltsin. En 2001, tras los atentados del 11 de septiembre contra E.U.A., Rusia acercó posiciones con los países occidentales. En diciembre de 2003 V. Putin fue reelegido presidente. En septiembre de 2004 Rusia adoptó medidas limitadoras del federalismo y el pluralismo político debido a la inestabilidad en el Cáucaso (en 2004 se produjeron atentados de origen checheno en Moscú y el asalto de un colegio en Osetia del Norte). En los comicios de 2008, el candidato de Rusia Unida, Dmitri Medvédev, resultó elegido presidente y nombró primer ministro a Putin. Tras las elecciones presidenciales de 2012, Putin volvió a asumir el cargo, mientras que Medvédev pasó a ser primer ministro.
b. art. Las obras más antiguas del arte ruso corresponden a la introducción del arte bizantino a través de las colonias griegas. El primer centro importante fue la ciudad de Kiev (Santa Sofía de Kiev, 1037). La influencia bizantina sobre el arte ruso duró tres siglos, pero el rigor del clima impuso la adopción de variantes, singularmente en la región de Novgorod, que a partir del s. XII configuraron un carácter original: tejados en forma piramidal, galerías cubiertas y construcciones bajas y pequeñas. En las iglesias de esta época (la iglesia de la Intercesión de la Virgen), las fachadas están ornamentadas con bajorrelieves que representan figuras humanas, animales o plantas. La pintura mural estuvo dominada por el legado bizantino (frescos de los Apóstoles del Juicio Final en San Dimitri). En escultura se multiplicaron los iconos con vidas de santos y mártires (El Profeta Elías), y desaparecieron los dorados. El arte de la iluminación se aplicó en la decoración de letras con motivos tomados de los relieves que decoraban las iglesias y el paganismo. La reunificación protagonizada por el principado de Moscovia significó el esplendor del arte ruso. En la segunda mitad del s. XIV aparecieron pequeñas iglesias parroquiales, con una ornamentación de las fachadas que anunciaba el paso hacia la arquitectura urbana (El Salvador de la Transfiguración). El centro de gravedad artístico se trasladó a Moscú; en la catedral de la Anunciación, Andrei Rublev y Projor de Gorodets crearon la primera iconostasis conocida de personajes en pie. El s. XV fue el siglo de oro de la pintura rusa. Iván III mandó construir en 1475 el conjunto monumental del Kremlin dotado de tres catedrales y diversos palacios con una mezcla de renacentismo italiano y tradición rusa. Entre 1554 y 1560 se construyó la catedral de San Basilio, en la Plaza Roja. En 1703, Pedro el Grande encargó a artistas occidentales la urbanización y reforma de la nueva capital, San Petersburgo, que adquirió un notable estilo barroco. En el s. XIX Napoleón introdujo el estilo Imperio, en el cual los artistas rusos realizaron el Palacio del Almirantazgo y la iglesia de San Isaac, entre otros. El período de la revolución provocó el movimiento intelectual del vanguardismo, con pintores como Valeri Kandinsky o los futuristas rusos (1914). En arquitectura, en el s. XX se desarrolló el constructivismo. La literatura rusa se manifestó tardíamente respecto al resto de Europa. Fue fruto de la evangelización de finales del s. X y se redactaba en una lengua eclesiástica con temas píos. La ficción, el drama y la poesía épica (bylina) o sagrada (stiji), permanecieron orales. El reinado de Pedro el Grande significó la europeización de Rusia y la llegada de la Ilustración destacaron el poeta y erudito Mijail Lomonosov, Aleksander Sumarokov y Antioco Kantemir. El romanticismo confirió a la literatura rusa originalidad y caracteres propios. Sus mejores representantes fueron Aleksander Pushkin, Nicolai Gogol, Fedor Dostoievski, Ivan Turguenev y Leon Tolstoi. La prosa se modernizó a fines del s. XIX con Anton Chejov y Maxim Gorki. Tras la Revolución de Octubre, gran parte de los artistas e intelectuales emigraron; los mayores poetas revolucionarios fueron el futurista Vladimir Mayakovski y Sergei Esenin. Novelistas del primer momento revolucionario fueron Boris Pasternak e Illiá Ehrenburg. Inmediatamente se impuso el realismo socialista; sus máximas figuras fueron Mijail Cholojov e Isaak Babel. La desestalinización se reflejó en las novelas de Vladimir Dudintsev y Aleksander Soljenitsin y en la poesía de Eugeni Evtuchenko. Un buen número de autores se exiliaron, entre ellos Vladimir Nabokov y Joseph Brodsky. En el último cuarto del s. XX se desarrolló una nueva generación representada por Yuri Trifonov o Chinguiz Aitmatov. Debido a la exuberancia natural de Rusia y a su variedad, ningún otro país presenta un folclore tan rico y antiguo. Los músicos ambulantes cantaban, al modo de los trovadores provenzales, las bylinas o cantos épicos. La tradición oral subsistió hasta formar en el s. XIX una generación de músicos «cultos», encabezados por Mijail Glinka y con compositores como Mussorgsky, Borodin, Cui, Balakirev y Rimsky-Korsakov, creadores del nacionalismo ruso. Más abiertos a Occidente fueron Tchaikovsky, Glazunov y Scriabin, universalizadores de la música rusa. Los genios Stravinsky y Prokofiev ligaron la música rusa con la música «soviética», ya plenamente representada por Shostakovich y Katchaturian. Por último, se debe citar a los insuperables coreógrafos (Diaghilev y Fokin) y bailarines rusos (Nijinsky, Ana Pavlova).

Rusia

('rusja)
sustantivo femenino
país de Europa Oriental un antiguo zar de Rusia
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Rusia SoviéticaSoviet Russia
Ejemplos ?
La República de China, Francia, la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (Rusia), el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América, serán miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Yo quiero que tú te avistes con él, para hacerle entender que son otros los tiempos: Aconséjale que vuelva a su iglesia y que entregue los prisioneros. Ya sabes que no quiero disgustar a Rusia.
La abolición de todos los privilegios y restricciones nacionales y religiosas. El libre desarrollo de las minorías nacionales y los grupos etnográficos que pueblan el territorio de Rusia.
Si Francia, Gran Bretaña y Rusia ocuparan territorio turco en Asia durante la guerra, la región fronteriza con la provincia mediterránea de Antalya dentro de los límites especificados anteriormente quedarán reservados a Italia, que tendrá derecho a ocuparla.
Si llevamos adelante el programa en toda la extensión como nos proponemos, si todos los proyectos que están en este momento preparándose se llevan adelante, si no nos ponen zancadillas, tengo la seguridad de que en el curso de breves años elevaremos el estándar de vida del cubano por encima del de Estados Unidos y del de Rusia, porque esos países invierten un porcentaje enorme del esfuerzo humano en hacer aviones, bombas, cohetes, barcos de guerra y armamento en general.
Italia declara el apoyo a la declaración formulada por Francia, Gran Bretaña y Rusia en el sentido de que Arabia y los lugares santos los musulmanes en Arabia quedarán bajo la autoridad de una potencia musulmana independiente.
Pero he aquí que aunque desde el punto de vista meramente biológico, las entidades con las que se experimentaba, como en la Rusia y los perros pavlovianos, reaccionaban “salivalmente”, el ser humano se salía de tales actos reflejos, condicionamientos, prácticas, estímulos, respuestas y refuerzos.
El libro mencionado arriba viene a ser, en medio de una vasta y sorprendente obra escrita en poco tiempo, (seis gruesos tomos forman su obra completa apenas publicada en Rusia; no en balde algún autor le ha llamado el Mozart de la psicología), el punto culminante y póstumo de su enorme esfuerzo investigador.
A su vez, muchos de los elementos activos de estos que podríamos denominar subgrupos, suelen presentar semejanzas en algunos de sus constituyentes: en todas las sociedades se pueden encontrar ocupaciones como carpinteros, albañiles, cocineros o escritores; pero en algunas pueden existir elementos que no se den en otras: un trajinero de Xochimilco sólo se da ahí, como un cosaco en Rusia, una geisha en Japón o un cazador de leones en algún grupo africano.
Solo quedan los pueblos de Rusia, que han sufrido y están sufriendo la opresión y arbitrariedad, y cuya emancipación debe ser iniciada de inmediato, cuya liberación debe llevarse a cabo sin duda y definitivamente.
Los finlandeses creen que la gente libre de Rusia y de su Asamblea Nacional Constituyente no quieren evitar la aspiración de Finlandia para entrar en la multitud de las naciones libres e independientes.
Durante el periodo del zarismo en Rusia, los pueblos fueron sistemáticamente incitados el uno contra el otro. Los resultados de tal política son conocidos; masacres y pogromos por un lado, la esclavitud de los pueblos por el otro.