Rothschild

Rothschild

 
Familia de banqueros judíos, de origen alemán. Mayer Amschel (1743-1812) fundó la banca en Frankfurt del Main. Se relacionó con el príncipe elector de Hessel-Cassel, quien lo introdujo en la corte y le nombró agente de la misma. Sus cinco hijos continuaron y extendieron sus negocios: Amschel (1773-1855) en Frankfurt; Salomon (1774-1855) en Viena; Nathan (1777-1836), en Londres; James (1792-1868), en París, y Karl (1788-1855), en Nápoles.
Ejemplos ?
203 La población era predominantemente rural: en 1931 solo tres ciudades sobrepasaban los cie mil habitantes y otras cuatro contaban con más de cincuenta mil. Rothschild (1990), p.
El nuevo Gobierno intentó integrar al nuevo país tanto política como económicamente, una tarea difícil debido a la gran diversidad de idiomas, nacionalidades y religiones en el nuevo Estado, la historia diferente de las regiones Suklje (1923), p. 328 y las grandes diferencias entre las regiones en cuanto al desarrollo económico. Rothschild (1990), p.
Después iríamos a Europa y allí inspeccionaríamos las cosas que pudiesen naturalmente ser curiosidades para una chica del año 2000, tales como un Rothschild, un emperador, y unos pocos especímenes de seres humanos, alguno de los cuales todavía existiría en ese momento en Alemania, Austria, y Rusia, quienes honestamente creían que Dios había dado a ciertos prójimos un derecho divino para reinar sobre ellos.
En los tiempos en que Cádiz era el Rothschild de las ciudades; en aquellos tiempos en que, según decían los farasteros de fuste, hacían los comerciantes de dicho pueblo la vida de rumbo, y con la grandeza propia de embajadores, la mayor parte de ellos tenían casas de campo en Chiclana, que se labraban y amueblaban con extraordinaria riqueza y buen gusto.
El millonario que desterró de su mesa el agua pura y cristalina, no ha podido sustituirle ni alejarle. Soberanamente se impone en la morada de un Rothschild y en el tugurio de un mendigo.
¿Era cuerdo esperar que se mantuviese verdaderamente neutral en una lucha de los trabajadores ferrocarrileros (entre los cuales se cuentan guardabarreras que cobran, parece increíble, cinco francos al mes) contra sus explotadores, en cuyo primer término figuran los del Consejo de Administración de los Ferrocarriles del Norte de Francia (la empresa que primero sufrió la huelga) que se llaman Eduardo Rothschild...
Los bonos depreciados antes serán una inversión tan segura como los consolidados ingleses y colosales empréstitos lanzados por los Hutk y los Rothschild y suscritos en condiciones favorables, permitirán completar los resultados perseguidos en la constante labor.
Los dólares de Morgan, Carnegie, Rockefeller y demás multimillonarios yanquis quedarían divididos entre los granujas, los mendigos y los proletarios de Estados Unidos; la misma suerte correrían en Francia los francos de Rothschild y en todo el mundo el dinero de todos los ricos.
Allí estaba Ignacio Espeleta, hermoso como una tortuga romana, a quien preguntaron una vez: "¿Cómo no trabajas?"; y él, con una sonrisa digna de Argantonio, respondió: "¿Cómo voy a trabajar, si soy de Cádiz?" Allí estaba Eloísa, la caliente aristócrata, ramera de Sevilla, descendiente directa de Soledad Vargas, que en el treinta no se quiso casar con un Rothschild porque no la igualaba en sangre.
En cambio, las más pequeñas reformas financieras se estrellaban contra la influencia de los banqueros. Por ejemplo, la reforma postal. Rothschild protestó.
Parece que la leyenda contenida en la monografía que hoy saco a luz, es la misma que representa una tapicería gótica perteneciente al barón de Rothschild, y en el cual, con donoso anacronismo, Alejandro luce una armadura de punta en blanco, del siglo XIV, y Zenana el luengo corpiño, el brial y el ancho tocado de las damas contemporáneas de la Santa Sede en Aviñón.
La burguesía industrial veía sus intereses en peligro; la pequeña burguesía estaba moralmente indignada; la imaginación popular se sublevaba. París estaba inundado de libelos: "La dynastie Rothschild" La dinastía de los Rothschild.