Rodrigo Calderón

Calderón, Rodrigo

 
(1570-1621) Político y aventurero español. Felipe III lo nombró conde de Oliva.
Ejemplos ?
Monasterio de Porta Coeli en Valladolid, con el enterramiento de su promotor y benefactor Rodrigo Calderón, valido del duque de Lerma.
Una vez ajusticiado don Rodrigo Calderón, las religiosas de Porta Coeli obtuvieron el cadáver, el cual se encuentra en la clausura del convento.
Pero debido a las numerosas deudas que gravitaban sobre ellas, decidió doña Mariana ceder y traspasar la fundación y patronato perpetuo del convento, junto con una huerta adquirida de doña Isabel de Santisteban y los ornamentos y objetos de plata para el culto, según escritura de 6 de octubre de 1606, a favor de Rodrigo Calderón, marqués de Siete Iglesias.
Ya vuelto a España, atacó en varias sátiras la corrupción alcanzada bajo el valimiento del duque de Lerma y Rodrigo Calderón de Aranda durante los últimos años del reinado de Felipe III, de forma que estos lograron del rey que le desterrara otra vez de la corte en 1618, aunque esta vez a Andalucía, de donde regresó al poco al fallecer el rey, favorecido como fue por el nuevo valido, el Conde Duque de Olivares.
En 1626 el rey Felipe IV donaba al convento las Casas de Picos, que estaban medio arruinadas. Estas casas habían sido confiscadas a don Rodrigo Calderón, como todos sus bienes.
Éste, en un primer momento, logró que la Reina perdiese influencia en la Corte, pero Margarita de Austria, con ayuda del confesor real fray Luis de Aliaga, consiguió que se iniciara una investigación que dejó al descubierto el entramado de corrupción que rodeaba al duque de Lerma y sus colaboradores. Algunos de éstos, como Rodrigo Calderón, fueron declarados culpables.
El 12 de noviembre de 1607, el rey Felipe III de España expidió una cédula en favor de Rodrigo Calderón, marqués de Siete Iglesias, con el nombramiento de primer archivero de pleitos fenecidos del tribunal, comenzando entonces la estructuración y organización de los fondos documentales del mismo.
De décadas posteriores son los dramas de Adelardo López de Ayala (Un hombre de estado, 1851, sobre el espectacular ascenso y caída de don Rodrigo Calderón, secretario de Felipe III y mano derecha del Duque de Lerma, y Rioja, 1854); Catilina, (1856), de José María Díaz, entre otras obras; Mariano Roca de Togores, con la pieza de repertorio Doña María de Molina; Tamayo y Baus (Locura de amor, 1835, sobre la pasión de Juana la Loca hacia Felipe el Hermoso), Un drama nuevo, de 1867 y Ventura de la Vega (La muerte de César, de 1865, que fue mal recibida por entenderse como una defensa de la tiranía).
Un proceso político en tiempos de Felipe III: don Rodrigo Calderón, marqués de Siete Iglesias; su vida, su proceso y su muerte, Madrid, Tip.
1618: el papa Paulo V concede el capelo cardenalicio al duque de Lerma, que lo había solicitado como protección ante el juicio por el asesinato de Francisco Juara por Rodrigo Calderón, confidente de Lerma.
Aficionado al teatro, a la pintura y, sobre todo, a la caza, delegó los asuntos de gobierno en manos de su valido, el duque de Lerma, el cual, a su vez, delegó en su valido personal Rodrigo Calderón.
El éxito personal de Lerma le acarreó enemigos y alegaciones bien fundadas de corrupción, que llevaron al cadalso a su hombre de confianza, Rodrigo Calderón.