Reyes Magos

Reyes Magos

 
bib. Magos que, según los evangelios, guiados por una estrella llegaron desde Oriente a adorar al Niño Jesús.
Ejemplos ?
Momentos después nuestro pavo, acartonado completamente, inmóvil, reposaba al pie del Niño Dios, que, entre sus pañales, bendecía a los pastores, y aceptaba los dones de los Reyes Magos.
l gran establecimiento de juguetería ostentaba por muestra una placa donde, de noche, en caracteres luminosos, leíase: Los Reyes Magos.
Desde que se acercaba la Navidad, los niños que transitaban por la populosa calle siempre querían detenerse ante el escaparate de Los Reyes Magos.
Como Perico sabía que los presentes de los Santos Reyes Magos corresponden a la conducta de los niños, se daba por muy satisfecho con el caballito y el carrito, pues recordaba que alguna que otra vez, si no había hecho enfadar a sus padres, en cambio no había sido todo lo diligente que debía en el cumplimiento de sus órdenes; pero Pablito, que era muy perezoso y bastante testarudo, defectos ambos muy malos, les había dado más de un motivo de disgusto; lo que no era obstáculo para que se creyera mejor que su hermano y esperara hallar más juguetes al lado de su zapatito.
-Pues voy a escape. Pero el señor Fessard, al darme ayer la bujía, me preguntó si teníamos en casa a los tres reyes magos. Toda la villa va a hablar de nuestros despilfarros.
Mi hijo, promesa infinita, duerme; él salvará a los desgraciados. El es el niño-Dios; los Reyes Magos contemplan su sagrado sueño.
Allí se veía a los reyes magos, el blanco, el indio y el negro, lujosamente ataviados, descendiendo de un cerro sobre el portal de Belén y seguidos de un perro que movía la cola, y al que le cantaba ño Pan-con-queso: «El perro de San Roque no tiene rabo, porque unos escribanos se lo han robado.
Mas los príncipes y los grandes señores de los reyes magos, detuvieron a José, y le dijeron: Viejo, ¿qué temor es el tuyo, y por qué haces esto?
Baltasar, para distraerse en su forzada vida monástica, empezó por labrar un trozo de madera y hacer de él los bustos de la Virgen, el niño Jesús, los tres Reyes Magos y, en fin, todos los accesorios del misterio de Belén.
Y él había querido redimir, redimir sin dejar su señorial residencia de Yasnaya Poliana, sin renunciar al aroma de violeta con que la esposa perfuma la ropa del esposo; redimir, conservando en su hogar la dicha, la vida del gran señor territorial, viendo a sus hijos en automóvil, a su mujer engalanada, al mundo saludando su celebridad y su literatura, a los editores trayéndole millones, como Reyes Magos actuales...
En la persona del alcalde de esta ciudad doy las gracias a toda la población de Colonia por la comprensión demostrada ante la «invasión» de tantos jóvenes procedentes de todas las partes del mundo. La ciudad de Colonia no sería lo que es sin los Reyes Magos, que tanto han influido en su historia, su cultura y su fe.
La víspera el criado de los Reyes Magos no estuvo en su casa, como la otra vez, pero el guardabosque afirmó que al pasar le había visto detenerse y mirar al través de la ventana para enterarse de cómo se habían portado los niños durante el año.