Quetzalcóatl

Quetzalcóatl

 
mit. Dios de los primitivos nahuas, representación del lucero vespertino, hijo de Tonacatecuhtli (el Sol) y Tonacacihuatl (la Tierra).

Quetzalcóatl

 
mit. Personaje mítico nahua, protector del hombre, para el cual inventó diversas artes, el calendario, ceremonias religiosas, etc.
Ejemplos ?
Tláloc y Quetzalcóatl eran símbolos manifiestos de una compleja concepción y percepción del mundo y de la vida del México antiguo.
LAFAYE, Jacques, Quetzalcóatl Et Guadalupe, La Formation de la Conscience Nationale au Mexique, Editions Galimard, Francia, 1974.
Allí se habían levantado enormes construcciones para señalar cómo los errores animales de los seres humanos podían ser superados en una dura lucha de voluntad donde venciera la inteligencia creadora de Quetzalcóatl.
Tláloc y Quetzalcóatl ya están presentes aquí desde el período PRECLASICO con los Olmecas, cobra toda su fuerza en el clásico con la llamada cultura TOLTECA y aún se mantienen en el período del postclásico con los aztecas, aunque con transformaciones substanciales que más adelante veremos.
Dialéctica trascendente la del símbolo Quetzalcóatl: serpiente (=energía) que se eleva con la luminosidad de una estrella hacia el cosmos total en perpetua expansión.
Quetzalcóatl profetiza que regresará a instaurar de nuevo su reino de sabiduría y amor en un año, uno caña” (el calendario mesoamericano es cíclico por lo que periódicamente cada 52 años se repite el año uno caña).
De aquí se infiere que nuestros mexicanos no seguirían al gentil Quetzalcóatl, aunque apareciese bajo las formas más idénticas y favorables, pues que profesan una religión la más intolerante y exclusiva de las otras.
La sabida eterna lucha entre Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, no era exactamente la mitificación pregonada de la lid entre el bien y el mal, en sentido euroasiático africano, sino la guerra florida o creadora, entre permanecer entidad biológica indiferente, sierva de los placeres sensoriales de nuestra animalidad (comida, bebida, sexualidad, diversión, egoísmo) o trascender rumbo al perfeccionamiento del todo natural, social y cultural.
Estancados en la lucha interior, simbolizada por Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, procesos psico-lógicos superiores que se dan en el ser humano, vivían los hombres prehispánicos hasta que los tenochcas fusionaron las contradicciones en el símbolo rector que venciera el eterno círculo sin fin, cual colibrí que nunca cesa volátil de avanzar hacia el sur-fértil-creación: Huitzilopochtli, símbolo de la voluntad; definida esta como una guerra interior que a fuerza de constancia, perseverancia, control, autosacrificio, nos lleva a la plenitud humana y nos asemeja al Teotl: la energía creadora en incesante transformación.
La opinión general es que Quetzalcóatl es un legislador divino entre los pueblos paganos del Anahuac, del cual era lugarteniente el gran Moctezuma, derivando de él su autoridad.
Traían a su dios Huitzilopochtli veneración y culto a los sacrificios humanos, a la guerra, a la materia; totalmente opuesto a los dioses de origen Tolteca que desde luego encabezaba Quetzalcóatl.
Estos Bárbaros del Norte, guerreros, que no estaban culturizados pero que tenían una inflexible voluntad de poder, dominaron en breve tiempo a los señoríos del Valle de México, herederos lejanos de los conocimientos y enseñanzas de Quetzalcóatl.