Ejemplos ?
Cerrado el trato, fingieron tener necesidad, para refrescar las emrañas del enfermo y purgar su bilis, de esta poción por excelencia que los profesionales llaman poción sagrada. Pero en vez de ella prepararon otra que sólo es sagrada para mayor honra y gloria de Proserpina.
En el poema de Claudiano, del rapto de Proserpina me parece que veo una descripción de los misterios de Ceres Eleusina, mucho mas bien que en el libro sexto de la Eneida.
Como quiera que ya estaba destinado y contado en poder de Proserpina, y entre la familia del infierno, súbitamente, atónito y espantado de ver lo contrario que pensaba, estuve fijos los ojos en tierra, que no puedo explicar con idóneas palabras la razón de aquella nueva imagen que vi.
Además, la sibila de Cumes, y la bajada a los infiernos, imitada de Homero, mas bien que hermoseada, y la hermosa preedición de los destinos de los Césares y del imperio romano, no tienen ninguna conexión con las fábulas de Céres, de Proserpina y de Triptolemo.
Aunque puede decirse que en aquellos momentos yo ya formaba parte del mobiliario de Proserpina y de la gran cofradía infernal, mi rostro cambió repentinamente de expresión y quedé estupefacto.
Mas créelo que es verdad; sepas que yo llegué al término de la muerte, y hallado el palacio de Proserpina, anduve y fui traído por todos los elementos, y a media noche vi el Sol resplandeciente con muy hermosa claridad, y vi los dioses altos y bajos, y llegueme cerca y adorelos; he aquí, te he dicho, lo que vi, lo cual como quiera que has oído es necesario que no lo sepas; pero aquello que se puede manifestar y denunciar a las orejas de todos los legos, yo muy claramente lo diré.
Entonces la omnipotente Juno, compadecida de aquel largo padecer y de aquella difícil agonía, manda desde el Olimpo a Iris para que desprenda de los miembros aquella alma, afanada por romper su prisión; porque muriendo la desventurada Dido, no por natural ley del destino ni en pena de un delito, sino prematuramente y arrebatada de súbito furor, aun no había Proserpina cortado de su frente el rubio cabello ni consagrado su cabeza al Orco estigio.
Los frigios, primeros habitantes de la tierra, me llaman diosa del Pesinonte y madre de los dioses; los autóctonos atenienses me llaman Minerva Cecropiana; soy la Venus de Paphos en la isla de Chipre; Diana Dictynia entre los cretenses, hábiles en disparar la flecha; Proserpina Estigia entre los sicilianos, que hablan tres idiomas; soy Ceres, la antigua divinidad de los habitantes de Eleusis.
Encomendaron, pues, a Proserpina los granos que brotan y nacen; al dios Noduto los nudos y articulaciones de las cañas; a la diosa Volutina los capullos y envoltorios de las espigas, y a la diosa Patelena, cuando se abren estos capullos para que salga la espiga; a la diosa Hostilina, cuando las mieses se igualan con nuevas aristas, porque los antiguos, al igualar, dijeron hostire; a la diosa Flora, cuando las mieses florecen; a Lacturcia, cuando están en leche; a la diosa Matura, cuando maduran; a la diosa Runcina, cuándo los arrancan de la tierra; y no lo refiero todo, porque me ruborizo de lo que ellos no se avergüenzan.
Pero la Vida misma, de su más modesta y humilde esfera, dio alguien mucho más maravilloso que la madre de Proserpina o el hijo de Sémele.
247 Con ronca garganta ya dize: «Conjuro, Plutón, a ti, triste, e a ti, Proserpina, que me embiedes entramos aína un tal espíritu, sotil e puro, que en este mal cuerpo me fable seguro e de la pregunta que le fuere puesta me satisfaga de cierta respuesta, segunt es el caso que tanto procuro.
escondida trasladóla a sus brazos inhumano, cual suele yedra, a los del olmo asida, trepar lasciva a la pomposa copa, vistiendo el tronco de su verde ropa, de tiernos lazos y corimbos llena. Así Paris robó la bella Helena, las naves aguardando en la marina, y así fiero Plutón a Proserpina.