Prometeo

Prometeo (Promētheús)

 
mit. Originariamente, dios del fuego. Según Hesíodo, Prometeo era un titán que robó el fuego del cielo y lo dio a los hombres.
Traducciones

Prometeo

Prometheus

Prometeo

SMPrometheus
Ejemplos ?
Así, en una desordenada sintaxis, tenía la estatua de Hércules Farneso, cuyo gran tórax le fascinaba a la malvada; se había apoderado de Pegaso que lo exhibía en una jaula de oro; tenía al titán Prometeo, encadenado exánime, para obligarlo a confesar el gran secreto que él poseía sobre la caída de Zeus; en un exhibidor especial tenía la célebre manzana de la discordia por la cual habían muerto tantos héroes en la guerra de Troya como Áyax; pero sobre todo guardaba con malévolo entusiasmo las cenizas del Fénix.
Las estrofas son cuadros: ora ráfagas de ventisquero, ora columnas de fuego, ora relámpagos. Ya Luzbel, ya Prometeo, ya Icaro. Es nuestro tiempo, enfrente de nuestra naturaleza.
Humildemente existo a ratos, artesano del arpegio que murmura el silencio equivalente de una vida, otra vida, cada vida, que parece ser la vida que revive a cada muerte en los poliédricos espejos de mi vida. Y de ser un más Morfeo, a veces me resulto un más Proteo, o tal vez un Prometeo...
¡Ver el puerto después del naufragio, y morir sin tocar la orilla! ¡Morir como Prometeo, encadenado en una roca! ¡Morir después de un año de martirio, después de haber, comprado la vida con diez meses de sepultura!
LA FUERZA. HEFESTO. PROMETEO. CORO DE NINFAS OCEÁNIDES. OCÉANO. ÍO. HERMES. = LA FUERZA Al remoto confín hemos venido De la tierra, a los yermos inaccesos De la Escitia.
Tú, Hefesto, los mandatos Del Padre cumplirás, y a Prometeo Maléfico atarás a la alta roca, De adamantinos lazos con cadena, Pues la llama, flor tuya, y de todo arte Fácil materia, arrebató a los cielos, Y a los hombres la dio.
23 De las piedras por Pirra atrás echadas, que edad dorada fue, siglo a Saturno, en quien jamás espléndidas espadas, ni calzado de horror se vio coturno; luego de aquellas aves dice airadas, que ya en tiempo dial y ya en nocturno el pecho escarban de Prometeo; y luego canta del mismo cómo roba el fuego.
Quiero referirte aquí un dicho de Mecenas, quien, en medio del tomento de la grandeza, dijo esta verdad: Si quieres saber en qué libro lo dijo, fue aquél que se titula Prometeo.
El alto monte verde, que de Palas es gloria, sintiendo en sí los pies de su señora, su tristeza ya pierde, y le da la vitoria aquel, do Prometeo gime y llora; y donde la sonora lira de Tracia espira; el sagrado Elicona con florida corona, y do Atlante del peso no respira; pues su cumbre sostiene la belleza, qu' el cielo en tierra tiene.
LA FUERZA Pues clava el otro; Y entenderá que es inferior a Zeus En industria y saber. Su pecho pase Adamantina cuña... HEFESTO ¡Ay, Prometeo! Gimo al ver tu dolor.
Por que en lo tocante a la filosofía, que es la que profesa enseñar preceptos reglas inconcusas, para que los hombres puedan ser y hacerse bienaventurados, por los tiempos de Mercurio llamado el Trimegisto, fue cuando florecieron en aquella tierra semejante facultades; lo cual, aunque fue mucho antes que los sabios y filósofos de Grecia, con todo, fue después de Abraham Isaac, Jacob y Joseph; más aún: aun después del mismo Moisés; porque a tiempo que nació Moisés, se sabe que vivía Atlas, aquel célebre astrólogo hermano de Prometeo, abuelo materno de Mercurio el Mayor, cuyo nieto fue este Mercurio Trimegisto.
La creatividad que produjo la veneración de los grandes conscientes de sus épocas y que la bifurcó en la divinización religiosa de la mayoría de las culturas o en el humanismo ingenuo griego: Dioses y hombres; hombres y dioses. Así, tanto el Prometeo de Esquilo como el Hamlet de Shakespeare, se admiran de la grandeza del hombre.