Pitágoras


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Pitágoras (Pythagóras)

 
(¿570-480? a C) Reformador religioso y filósofo griego. La orden pitagórica atribuía sus doctrinas al fundador, quien no dejó nada escrito, pero existió la prohibición de darlas a conocer a los no iniciados. Se atribuyen a Pitágoras vastos conocimientos geométricos, de lo que es buena prueba el teorema que lleva su nombre y la tabla pitagórica. Se le considera también el descubridor de la octava musical.
Traducciones

Pitágoras

SMPythagoras
Ejemplos ?
Así pues, consistiendo el estudio de la Sabiduría en la acción y contemplación, de modo que una parte puede llamarse activa y la otra contemplativa (la activa concerniente al modo de pasar la vida, esto es, de arreglar las costumbres, y la contemplativa, a la meditación de las causas naturales y contemplación de la verdad sincera), de Sócrates dicen que se señaló en la activa, y de Pitágoras que se dedicó más a la contemplación, empleando en ella todo cuanto pudo las fuerzas de su entendimiento, y por eso elogian a Platón, porque, abrazando y uniendo lo uno en lo otro, puso en su perfección la Filosofía, la que distribuye en tres partes.
De la filosofía que más se acercó a la verdad de la fe católica Cualesquiera filósofos que sintieron así del sumo y verdadero Dios, es, a saber, opinaron que e, autor de las cosas criadas, luz de las que deben conocerse y bien de las que deben ejecutarse, y que de el tenemos el principio de nuestra naturaleza y la felicidad de nuestra vida, ya se llamen con mas propiedad platónicos, ya tenga su secta cualquiera otro nombre, ya hayan sido solamente los principales de la secta jónica los que sintieron de este modo, como fue el mismo Platón y los que entendieron bien sus dogmas; ya fuesen también los discípulos de la secta itálica, por amor y respeto a Pitágoras y sus defensores...
Por eso Séneca guarda de retractarse, volviendo a la doctrina estoica, resumida en la sentencia de Pitágoras) Mi interés y el tuyo es uno mismo, pues ya no sería amigo, si todo asunto correspondiente a ti no fuera también mío.
y en segundo, porque Leo -tan sensible y tan erudito- siempre le gustaba inundar de símbolos su ambiente; sabía tantos códigos que iban desde Hermes Trimegisto pasando por Zoroastro, Pitágoras y Platón, hasta Marsilio Ficino o Giovanni Pico della Mirandola, sus casi contemporáneos; como siglos después lo hacía el misterioso alemán, Atanasio Kircher, y a mí me dejó como una muestra ejemplar de uno de sus refulgentes regodeos semióticos.
Todos oían el himno de los astros que descubrió Pitágoras; sólo él, Aquiles Zurita, estaba privado, por sordera intelectual, de saborear aquella delicia; pero en compensación tenía el consuelo de gozar con la fe de creer que los demás oían los cánticos celestes.
Sin títulos neoaristocráticos-después-para-nada Zaratustra, Lao-Tzé, Sidharta, Hermes Trimegisto, Moisés, Pitágoras, Sócrates o Jesús ejercieron su magisterio, entre tantos otros admirables maestros de la remota antigüedad.
Desde Aristóteles a Maslow; desde Platón a Popper; desde Protágoras a Marx; desde Pitágoras a Rogers, el buen concepto de la vida ha sido siempre, vivirla de acuerdo con la verdadera naturaleza del homo sapiens sapiens, esto es, la constituida, según lo hemos asentado en el primer ensayo de este libro, por: a) su conciencia semiótica b) su afán de saber c) su libertad creadora d) su responsabilidad social e) su voluntad de acción.
Se establecen las equivalencias geométricas de diferentes identidades algebraicas y una generalización del Teorema de Pitágoras conocida como la ley del coseno.
En la escuela de Pitágoras, los discípulos habían de callar cinco años; ¿es que puedes creer que después se les daba el derecho a hablar y alabar juntamente?
Todos tienen las mismas aptitudes, que no difieren de las necesarias para la comprensión del triángulo o el principio de Pitágoras.
Las habas, á pesar del anatema de Pitágoras, que tal vez las condenó como afrodisiacas, son el principal alimento de los campesinos de mi tierra.
118 Vi los philósofos Crato e Polemo, el buen Empedocles y doto Zenón, Aristótiles çerca del padre Platón, guiando a los otros con su dulçe remo; vimos a Sócrates tal que lo temo, con la ponçoña mortal que bevía, e vi a Pitágoras que defendía las carnes al mundo comer por estremo.