París

París (Paris)

 
C. cap. de Francia y de la región Île de France, que forma el departamento de la Villa de París (105 km), a orillas del Sena; 2 152 423 h (aglomeración urbana, 9 060 257 h). La c. se extiende por un llano en el que se levantan algunas colinas. En el núcleo inicial de la c., en las islas de La Cité y de San Luis, y en las orillas del Sena, se levantan los más antiguos edificios: la Catedral de Notre-Dame, la Sainte Chapelle o el Hôtel-Dieu. En el distrito que rodea el Palais Royal se encuentran los comercios de lujo, y el barrio monumental y residencial es el de los Campos Elíseos (plaza de la Concordia, Palacio del Louvre, Arco de Triunfo, etc.). En el Barrio Latino radica la Sorbona. Montmartre es el centro de la vida nocturna y Saint-Germain-des-Près es famoso por sus cafés literarios. Los barrios del centro y los suburbios (la banlieue) están unidos por una densa red de comunicaciones urbanas, y esp. por el ferrocarril metropolitano. Entre los edificios modernos sobresalen los que integran el barrio de la Défense y la nueva Ópera. Los monumentos son numerosísimos y muy importantes (iglesia de la Madeleine, plaza de los Vosgues, plaza Vendôme, Invalides, el Hôtel de Ville, la Ópera y la popularísima Torre Eiffel). Entre los parques y jardines destacan las Tullerías, el Luxemburgo y el Bois de Boulogne. Es la cap. política, económica y cultural de Francia, pero su atracción como centro intelectual y artístico es de universal alcance. Importantísimas ind. suntuarias: joyería, peletería y esp. alta costura. Centro de la red ferroviaria y de carreteras francesas y puerto fluvial. Primera población industrial de Francia. Sede de la UNESCO. Aeropuertos de Orly, Le Bourget y Charles de Gaulle.
hist. Clodoveo I la convirtió en capital. Adquirió gran renombre durante la Edad Media por su universidad. Napoleón centralizó en la ciudad la administración del país y Napoleón III la modernizó urbanísticamente con las exposiciones universales de 1855 y 1867. Todos los movimientos revolucionarios del s. XIX se fraguaron en París.
Traducciones

París

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Ejemplos ?
Volví por la calle Grammont, perdido; anduve a la deriva, luego reconocí la Bolsa, por la verja que la rodea. Todo París dormía un sueño profundo, espantoso.
Su aspecto aún es magnífico, pero no olvidemos que el arte obra maravillas. Parece más atractiva que hace cinco años, cuando la vi en París.
Salgo, unas veces camino por los barrios ensombrecidos, y otras por los bosques cercanos a París donde oigo rondar a mis hermanas las fieras y a mis hermanos, los cazadores furtivos.
probada y proclamada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura, reunida en París en su vigésima reunión...
Han dedicido en consecuencia basar sus relaciones mutuas en los principios expuestos en el Pacto de París del 17 de agosto de 1928 y se han propuesto definir con mayor exactitud la aplicación de esos principios en lo que se refiere a las relaciones entre Alemania y Polonia.
Ya no había nadie, ya no había cafés luminosos, sólo algunos rezagados que se apresuraban. Jamás había visto un París tan muerto, tan desierto.
En aquella velada, por lo tanto, me encontraba próximo a la locura. Me habían dicho que madame Lalande era parisiense, y había llegado recientemente de París.
CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE PROPIEDAD LITERARIA (PARÍS 1896) Nota del delegado argentino Conf. Memoria de relaciones exteriores, 1896-1897, p.
Asimismo, otro testimonio de los análisis críticos del doctor Ferreiro es el estudio sobre Nariño en que toma como base a Jules Mancini, Bolívar, (etc.). París, 1912, y con sus propios documentos llega a diferentes conclusiones que el autor.
Se trata de la célebre madame Lalande, la belleza del día por excelencia, y tema principal de todas las conversaciones en la ciudad. Es viuda, e inmensamente rica... Un buen partido. Acaba de llegar de París. — ¿Usted la conoce? —Sí, me cabe ese honor.
Con estas cualidades, el blanco de perla, el cabello y los dientes postizos, y con la ayuda de las más hábiles modistas de París, se las había arreglado para cumplir un digno papel entre las bellezas algo pasadas de moda de la metrópoli francesa.
La doncella abrochaba la falda de seda rameada azul oscuro, y prendía con alfileres la pañoleta de encaje, sujeta al pecho por una cruz de brillantes y zafiros -el último obsequio de Revenga, traído de París-.