Ejemplos ?
115.- Cada Arzobispo, Arcipreste, Cura, Ministro de dotrina o Mayordomo de Iglesia, Monasterio, Hospital o cualquier otro lugar o doctación pía y religiosa...
Era esa hora en que el gorrión casero se acoge al hueco de la hendida tapia, o a los aleros de la troj que roba, o a los manojos de la espesa barda; y allí, cercado de su tribu nómade, gárrulo pía al procurarse cama, advirtiendo a los hombres sus vecinos que un día más de su existencia pasa, que hizo la noche Dios para el reposo, y que cuanto ser vivo vuela o vaga, se busca una guarida en las tinieblas, y a su ley obediente duerme o calla.
A la desnuda campiña parece que se la ve tiritar de frío; las chimeneas de la barriada lanzan a borbotones el humo que se lleva rápido el helado Norte, dejando en cambio algunos copos de nieve. Pía sobresaltada la miruella, guareciéndose en el desnudo bardal, o cita cariñosa a su pareja desde la copa de un manzano; óyese, triste y monótono, de vez en cuando, el ¡tuba!
En esto, llegó la tropa de los caminantes, y entre ellos venía una mujer sobre una pía, vestida de camino y el rostro cubierto con una mascarilla, o por mejor encubrirse, o por guardarse del sol y del aire.
Y por patrón protector y defensor principal, así del dicho Colegio de San Niculás como de los dichos Hospitales de Santa Fe, dexamos a Su Majestad Real del Rey de Castilla y de las Españas, Don Felipe nuestro señor natural y ayudador de estas obras pías como su Majestad por favorecer y hacer merced al dicho Colegio se constituyó por tal patrón dél, por su patente real que quedará con esto, y a su muy ilustre presidente y oidores que reside en la Ciudad de México, en su nombre, y a sus sucesores en los dichos renos y cargos, a los cuales y a cada uno de ellos humillmente y por reverencia de Dios nuestro Señor suplico cuanto puedo, lo acepten en nombre de Su Majestad y lo ampare en todo, por ser obra pía y de amparo y remedio de pupilos...
-Con que queamos en que si este manojo de flores baila más mejor que la de Estepa, yo pago la convidá pa to er que quiera, ¡manque pía mate en coco!
Cuando una hora después penetró en su casa el Moreno, iba con el entrecejo fruncido y la cara para que nadie intentara pedirle un favor. -¿Qué es lo que te ha pasao a ti, so mal ange, que traes una cara que ni pintipará pa que yo pía el divorcio?
-Ya lo creo que sí que lo hago, pero con una condición, y es que siga usté cantando toíto lo que le de a usté la repotente gana. -No, eso no; yo le prometo a usté no cantar en tanto y cuanto no me lo pía usté, por favor, lo menos catorce veces...
La sexta: otra vez mientras come, puede tomar otra consideración o de vida de sanctos o de alguna pía contemplación o de algún negocio spiritual que haya de hacer; porque estando en la tal cosa attento, tomará menos delectación y sentimiento en el manjar corporal.
Allí, la «Verónica», pía, de arrogante hermosura, cubierta de galas y preseas, recamado de oro el rico velo de blanquísimo tisú, turbado el semblante con lástima infinita, presentando el limpio pañuelo que ha de enjugar el sudor de la sacrosanta Faz.
Todo lo cual, venerables hermanos, es enteramente contrario a lo que Pío IX, nuestro predecesor, enseñaba cuando dijo: «Es propio de la filosofía, en lo que atañe a la religión, no dominar, sino servir; no prescribir lo que se ha de creer, sino abrazarlo con racional homenaje; no escudriñar la profundidad de los misterios de Dios, sino reverenciarlos pía y humildemente»(9).
Y en esta çiudad ay una obra pía que dexo Ysabel Martinez de Gurrea, mujer que fue de Françisco Martinez del Corral, que vale quinze ducados de rrenta cada un año, para que dellos se den a cada una donzella de su linage, para ayuda a se casar, veynte ducados, y dexo el cargo de la dar e distribuyr a las monjas e convento del dicho monesterio de la Sanctissima Trinidad, en el qual monesterio se metio monja con todos sus bienes la dicha Ysabel Martinez de Gurrea, e acabo su vida en el serviçio de Nuestro Señor.