Orgaz

Orgaz

 
Mun. de la prov. española de Toledo, cab. de p. j.; 2 668 h.
Ejemplos ?
La división del espacio del cuadro en dos partes, tierra y cielo, cuerpo y espíritu, recuerda la del Entierro del Conde de Orgaz, del Greco.
Jeldre está en Torre Bermeja; Mal aposentado está, Que torre de tan mal pelo A Judas puede guardar. Ciento por ciento llevaron Los Inocentes de Orgaz, Peonzas que a puro azote Hizo el bederre bailar.
MONTES DE NAVAHERMOSA: Hontanar, Menasalbas, Navahermosa, San Martín de Montalbán, San Pablo de los Montes, Ventas con Peña Aguilera (Las). MONTE DE LOS YÉBENES: Ajofrín, Chueca, Marjaliza, Mazarambroz, Orgaz, Sonseca, Yébenes (Los).
Esperad, seor alférez, que tal puede ser la suerte que os iguale. -Idos con esa esperanza al físico de Orgaz que cataba el pulso en el hombro.
Por enterarse del todo de los pensamientos de su amigo, al volverse a la posada, le dijo: -Conviene que mañana madruguemos, porque antes que entre la calor estemos ya en Orgaz.
Compónese cada una, compitiendo en garbo y gala, de doce nobles jinetes, que de dos en dos avanzan. El conde de Orgaz, mancebo de gentileza y de gracia, es caudillo de la una; de la otra Villamediana.
Es la de Orgaz una hoguera de la que el vuelo levanta el fénix con este mote: «Me da vida quien me abrasa.» Un letrero solamente es la de Villamediana que dice: «Son mis amores...» Y luego reales de plata puestos cual si fueran letras, con aquel renglón acaba.
Díjole más: que a su desgracia se le había añadido otra de no menor fastidio; y era que un grande amigo de su señor le había encontrado en el camino, y le había dicho que su señor, por ir muy de priesa y ahorrar dos leguas de camino, desde Madrid había pasado por la barca de Azeca, y que aquella noche dormía en Orgaz; y que le había dado doce escudos que le diese, con orden de que se fuese a Sevilla, donde le esperaba.
La empresa de Orgaz la entienden todos, y aciertan la llama que le da vida y le quema. La del de Villamediana despierta más confusiones, aunque es en verdad bien clara.
En la de Orgaz toma puesto, y ambos condes por las calles (que aún no estaban, cual las vemos, alumbradas con faroles) veloces van y en silencio.
Grita en una encrucijada una voz: «¡Conde!» El cochero para al punto los caballos; pregunta Orgaz desde dentro: «¿A cuál de los dos?» De fuera «Villamediana», dijeron.
La defensa republicana no sólo retrasó los planes de los sublevados para cercar Madrid, sino que hizo lo mismo con el final de la guerra. Las fuerzas sublevadas estaban integradas en la llamada División Reforzada de Madrid (al mando de Luis Orgaz Yoldi).