Ocaña

Ocaña

 
Mun. de la prov. española de Toledo, cab. de p. j.; 6 135 h.
Ejemplos ?
Solo se sabe que quema la sangre como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos, que hace que Goya, maestro en los grises, en los platas y en los rosas de la mejor pintura inglesa, pinte con las rodillas y los puños con horribles negros de betún; o que desnuda a Mosén Cinto Verdaguer con el frío de los Pirineos, o lleva a Jorge Manrique a esperar a la muerte en el páramo de Ocaña, o viste con un traje verde de saltimbanqui el cuerpo delicado de Rimbaud, o pone ojos de pez muerto al conde Lautréamont en la madrugada del boulevard.
La Convención de Ocaña, convocada por Bolívar para reformar la constitución de modo que su poder no encontrara trabas, se inauguró el 2 de marzo de 1828 con la lectura de un mensaje cuidadosamente redactado, en el que se realzaba la necesidad de otorgar nuevos poderes al ejecutivo.
Artículo 5º —La capital de la provincia de Mompós, será la ciudad de Mompós, y sus cantones los aiguientes: 1° Mompós; 2° Magangué, 3° Majagual; 4° Ocaña; 5° Simití.
YO, el Rey. Por mandado del Rey Nuestro Señor. Don Gabriel de Ocaña y Alarcón. Escribano. (1): porque no existía la denominación de Bibliotecario para aquel tiempo y ahora esta palabra se la relaciona con las estanterías donde se ubican los libros.
Artículo 2º —El Departamento de Santander se compondrá de las Provincias de Cúcuta, García Rovira, Pamplona, Soto y Ocaña, más la parte de la Provincia del Sur del Departamento del Magdalena que comprende los Municipios de Río de Oro, González, Aguachica y La Gloria, separada del resto de la Provincia por la quebrada Colorada, cerca y al sur de Tamalameque, desde su nacimiento hasta su desembocadura en el río Magdalena.
Tomó Preciosa el dedal y la mano de la señora tenienta, y dijo: -Hermosita, hermosita, la de las manos de plata, más te quiere tu marido que el Rey de las Alpujarras. Eres paloma sin hiel, pero a veces eres brava como leona de Orán, o como tigre de Ocaña.
Oyó esta voz Cariharta y, alzando al cielo la suya, dijo: -No le abra vuesa merced, señor Monipodio; no le abra a ese marinero de Tarpeya, a este tigre de Ocaña.
Era Rinconete, aunque muchacho, de muy buen entendimiento, y tenía un buen natural; y, como había andado con su padre en el ejercicio de las bulas, sabía algo de buen lenguaje, y dábale gran risa pensar en los vocablos que había oído a Monipodio y a los demás de su compañía y bendita comunidad, y más cuando por decir per modum sufragii había dicho per modo de naufragio; y que sacaban el estupendo, por decir estipendio, de lo que se garbeaba; y cuando la Cariharta dijo que era Repolido como un marinero de Tarpeya y un tigre de Ocaña...
Crióse en la Villa de Ocaña; pero su natural, su educación y sus progresos literarios de tal modo competían entre sí, que á pesar del dilatado tiempo que tuvo el Pueblo para admirarle, jamás pudo llegar á sospechar quien era, hasta que en Abril de 1642 Felipe IV le declaró solemnemente por su hijo, y le reconoció España por Infante, con la investidura de Gran Prior de Castilla y León en la Orden de S.
Junto a Ocaña, hermosa villa, Dio la cita en un vergel Al Rey noble de Castilla La Zaida, que es hija fiel Del rey moro de Sevilla.
Buffet de que dan señales una bandeja muy vieja, y encima de la bandeja cuatro copas desiguales. Y a falta de buen champaña encuentra la reunión agua pura a discreción en un botijo de Ocaña.
D. P.- Demetrio Flores Fagoaga, S. S.- Rafael Suárez Ocaña, D. S.- Rúbricas". En cumplimiento de lo dispuesto por la fracción I del artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y para su debida publicación y observancia, expido el presente Decreto en la residencia del Poder Ejecutivo Federal, en la ciudad de México, Distrito Federal, a los veintinueve días del mes de diciembre de mil novecientos cuarenta y nueve.- Miguel Alemán.- Rúbrica.- El Secretario de Gobernación, Adolfo Ruiz Cortines.-Rúbrica.