No me importa

Traducciones

No me importa

mi è indifferente
No me importa 
Ejemplos ?
-¡Claro mano! Yo aunque sea de putañero, pero saco. Y no me importa que sean maricones. Te dan más lana y hasta cogen más sabroso.
Quieren destruir el símbolo de la Revolución, y qué casualidad que lo mismo que piden algunos aquí adentro es lo que están pidiendo nuestros enemigos de afuera que dicen que quieren que nos cambiemos la camisa y que lo que quieren es que nos afeitemos; eso es lo que quieren (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) Dicen que la camisa está sucia, y yo digo que no me importa, que yo no vine aquí a la capital de la república a vestirme de frac ni de smoking y que, por lo tanto, me pongo esta camisa que es barata, y no necesito dinero para comprar más ni le tengo que robar a nadie (APLAUSOS).
sabe y tiene copia del decreto en que está mandado que mi equipaje, esto es, el de todo Ministro chileno que regresa, no sea registrado ni pague derechos. Lo primero no me importa, porque no va una sola pluma que no sea para mi uso, y aún puede convidarse a que los registren.
Se sienten sanar, no sólo alumbrar, los rayos solares, y si se pudieran transcribir al papel todas las sensaciones, lo tomarían a uno como alucinado. No me importa: si el estudio de la Naturaleza en su esencia es estar loco, querido lector, entonces soy feliz en mi locura y quiero estarlo cada día más.
Siguen atacándome de que ando regalando el dinero del país. A mí no me importa, “a palabras necias oídos sordos”. Sólo que es bueno recordar que los que atacan que nosotros andamos regalando el dinero, regalándole el petróleo al Caribe, a Sudamérica, habrá que recordarles, primero, que no estamos regalando nada, sino compartiendo en condiciones flexibles, como tiene que ser para los países más pequeños, más pobres.
-¡Reflexiónalo, Séfora! Sobre todo, que tu madre no lo sospeche. -No me importa. Siento un valor, una fuerza terrible que me impulsa.
Pero la futura desgracia de los troyanos, de la misma Hécabe, del rey Príamo y de muchos de mis valientes hermanos que caerán en el polvo a manos de los enemigos, no me importa tanto como la que padecerás tú cuando alguno de los aqueos, de broncíneas corazas, se te lleve llorosa, privándote de libertad, y luego tejas tela en Argos, a las órdenes de otra mujer, o vayas por agua a la fuente Meseida o Hiperea, muy contrariada porque la dura necesidad pesará sobre ti.
Y el impetuoso Héctor no dejará de pelear hasta que junto a las naves se levante el Pelida, el de los pies ligeros, el día aquel en que combatirán cerca de los bajeles y en estrecho espacio por el cadáver de Patroclo. Así decretólo el hado, y no me importa que te irrites.
Pero yo bailo el vals (y hasta me parece que muy bien) y me llevo a miss Larkins, quitándosela al capitán Bailey y haciéndole desgraciado, no me cabe duda; pero no me importa.
En cuanto a eso de mantenerme en seco, es que no hay aquí, con toda seguridad, nadie que sepa apreciar a fondo un temperamento delicado. Afortunadamente para mí, no me importa nada.
Lo demás no me importa, y escucha por qué no me importa: cuando cae la lluvia de lo alto en esta roca tengo refugios cubiertos, y un ternero cocido o cualquier animal como, remojo bien la panza hasta el fondo bebiéndome un ánfora de leche, y mi trompa hago resonar tronando, en competencia con los truenos de Zeus.
Mira, yo no veo a esa mujer..., te juro que no, que no la veo... Te juro que no me importa, que la detesto, que... -Estoy bien informada -contestó Isabel un tanto desdeñosa, apacible-.