Neso

Neso (Nésso)

 
mit. Centauro, hijo de Ixión y de Nefele, muerto por Hércules al intentar raptar a su esposa Deyanira.
Ejemplos ?
Con un filtro amoroso que le dio el centauro Neso en el momento de morir a manos de Heracles, decide recuperar el amor de su marido y empapa con el filtro una túnica que le va a enviar.
Hilo le explica que ella ha muerto y que su intención no era matarlo sino recuperar su amor, pero el filtro amoroso que había recibido del centauro Neso en realidad había sido un engaño que contenía el veneno.
Heracles explica a Hilo que el oráculo había vaticinado que moriría a manos de un habitante del Hades y que tras la batalla en Eubea iban a acabar sus trabajos; ambas cosas se iban a cumplir, pues había muerto a causa de un ardid de Neso y que sus trabajos iban a acabar puesto que para un muerto ya no hay trabajos.
Y si en nube de muerte le ha envuelto y empapado sus costados de inevitable ardid del traidor centauro, si se le ha inyectado el veneno, veneno que engendró la muerte, y crió centelleante dragón, ¿cómo va a lograr ver un día más que el presente, estando aprisionado por el espantable monstruo de la hidra, y si le desgarran ardiendo en sus carnes los aguijones de fuego candentes, preparados por los dolos de Neso el de la negra crin?
HERACLES ¿Y quién en Traquina fue el mágico ese tan prodigioso? HILO Allá, hace tiempo, le persuadió el Centauro Neso que con ese filtro encendería en ti el amor hacia ella.
De su cabeza el daño, además, con fronda de sauce o sobrepuesta caña lo esconde. 100 Mas a ti, Neso fiero, tu ardor por esa misma doncella te había perdido, atravesado en tu espalda por una voladora saeta.
A él, no temeroso por sí mismo, pero preocupado por su esposa, Neso se acerca y, fuerte de cuerpo y conocedor de sus vados: “Por servicio mío será ella depositada en aquella orilla,” dice, “Alcida.
Y ya teniendo la orilla, cuando levantaba los arcos por él lanzados, de su esposa conoció la voz, y a Neso, que se disponía a defraudar su depósito: “¿A dónde te arrastra”, le clama, 120 “tu confianza vana, violento, en tus pies?
Sus manos -para quienes eran sagradas aquellas vírgenes formas- las palpaban ahora sin consideraciones de falso pudor, apagando el incendio como podían, a puñados, arrancando a jirones telas y puntillas inflamadas aún. La madre y la hermana, a ejemplo de Román, desgarraban traje y enaguas, desnudaban a la mártir su túnica de Neso.
130 La recoge Neso; “Mas no moriremos sin vengarnos”, dice entre sí y unos velos teñidos de su sangre caliente da de regalo a su secuestrada como si fuera un excitante de amor.
A todos ellos prefirió, embebida de la sangre de Neso, una veste enviarle que las fuerzas le devuelva de su repudiado amor, y a Licas, que lo ignora, sin ella saber qué entrega, sus lutos 155 propios ella entrega, y que con tiernas palabras, la muy desgraciada, dé los regalos esos a su esposo, le encarga.
Escondida en urna de bronce, guardo yo hace mucho tiempo un regalo de un antiguo monstruo; lo recibí del pechihirsuto Neso, de sus heridas, cuando yo era aún niña y él estaba muriéndose.