Naxos

Naxos (Náxos)

 
Isla del archipiélago y nomos griego de las Cícladas, en el Egeo; 428 km2 y 14 201 h. Cap., la c. homónima (2 882 h).
Ejemplos ?
EL CORIFEO—¿Te acuerdas cuando en la toma de Naxos, estando de servicio, te escapaste clavando en la muralla unos asadores que habías robado?
Mas voy a ponerte al corriente del hecho que motiva la acusación. El muerto era uno de nuestros colonos que llevaba una de nuestras heredades cuando habitábamos en Naxos.
Aquí pensaba yo lucirme describiendo las bellezas naturales de la isla, sus antiguallas, sus famosas ciudades, como Gnosos y Gortina, los vestigios del Laberinto donde estuvo encerrado el Minotauro, los esquivos lugares en que los dáctilos y los curetes bailaban sus danzas guerreras en torno del futuro monarca de los hombres y de los dioses, la sagrada caverna en que durmió su sueño secular Epiménides, y el punto en que se embarcó Ariadna con el falaz e ingrato Teseo, que luego la abandonó en Naxos, de donde la sacó en triunfo el dios Ditirambo con toda aquella comitiva estruendosa de faunos y de ménades, que tan gallardamente nos describen los poetas.
Y las islas bañadas por las olas que, enfrente del promonto­rio marino, están junto a nuestra tierra, Lesbos, y Samos, plantada de olivos, Quíos, y también Paros, Naxos, Míconos y Andros, vecina pegada a Tenos.
Salimos del puerto de Ortigia, y volando por el piélago, dejamos atrás a Naxos con sus collados cubiertos de bacantes, a la verde Donusa, a Olearo y a la blanca Paros; las Cícladas, esparcidas por el mar y una multitud de estrechos y de lenguas de tierra.
Mi dulce musa Delicia Me trajo una ánfora griega Cincelada en alabastro, De vino de Naxos llena; Y una hermosa copa de oro, La base henchida de perlas, Para que bebiese el vino Que es propicio a los poetas.
Y en la copa luminosa Está Venus Citerea Tendida cerca de Adonis Que sus caricias desdeña. No quiero el vino de Naxos Ni el ánfora de esas bellas, Ni la copa donde Cipria Al gallardo Adonis ruega.
¿A dónde a llevarme os disponéis?” “Deja tu miedo”, Proreo, “y qué puertos alcanzar, di, quieres”, dijo, “en la tierra pedida se te dejará.” 635 “A Naxos”, dice Líber, “los cursos volved vuestros.
Aquella la casa mía es, para vosotros será hospitalaria tierra.” Por el mar, falaces, y por todos los númenes juran que así sería, y a mí me ordenan a la pinta quilla dar velas. Diestra Naxos estaba: por la diestra a mí, que linos daba: 640 “¿Qué haces, oh demente?
645 Me increpan todos, y todo murmura el grupo, de los cuales Etalión: “Así es que toda en ti solo nuestra salvación depositada está”, dice, y sube y él mismo la obra cumple mía y Naxos abandonada, marcha a lo opuesto.
Escimno de Quíos y Estrabón dicen que fue fundada como colonia de Naxos de Sicilia, que era una colonia calcídica y por tanto fundada después de 735 a.
De acuerdo con una tradición, fue el tutor de Hefesto, a quien su madre Hera confió en la isla de Naxos para que le enseñase el arte de la forja.