Moiras

Moiras (Moírai)

 
mit. Nombre genérico de las diosas griegas del destino tanto individual como universal.
Ejemplos ?
Pronto el Cronión intentó zaherir a Hera con mordaces palabras; y hablando fingidamente, dijo: —Dos son las diosas que protegen a Menelao, Hera argiva y Atenea alalcomenia; pero sentadas a distancia, se contentan con mirarle; mientras que la risueña Afrodita acompaña constantemente al otro y le libra de las Moiras, y ahora le ha salvado cuando él mismo creía perecer.
Bien grabada la tenemos en la memoria, y todos vosotros, los que no habéis sido arrebatados por las Moiras, sois testigos de lo que ocurrió en Aulide cuando se reunieron las naves aqueas que tantos males habían de traer a Príamo y a los troyanos.
El dios infundióle audacia en el corazón, y para apartar de él a las crueles Moiras, se quedó a su vera, recostado en una encina y cubierto de espesa niebla.
Parió igualmente a las Moiras y las Keres, vengadoras implacables: a Cloto, a Láquesis y a Átropo que conceden a los mortales, cuando nacen, la posesión del bien y del mal y persiguen los delitos de hombres y dioses.
En segundo lugar, se llevó a la brillante Temis que parió a las Horas, Eunomía, Dike y la floreciente Eirene, las cuales protegen las cosechas de los hombres mortales, y a las Moiras, a quienes el prudente Zeus otorgó la mayor distinción, a Cloto, Láquesis y Átropo, que conceden a los hombres mortales el ser felices y desgraciados.
Y entonces le recogió en la cámara del parto Zeus Crónida, y le escondió en su muslo a Hera, y se lo cose con áureas agujas, y parió él cuando las moiras llegaron al dios de cuernos de toro, y le coronó con coronas de serpientes, por lo cual las Ménades que llevan tirsos, cuando cazan una serpiente la colocan entre su cabellera.
Astros uránicos, cara de raza la negra Nix que os arremolináis alrededor de su trono, resplandecientes, semejantes al fuego; que engendráis todo lo que está sometido a las Moiras, reveladores de todos los destinos; que mostráis la vía divina a los hombres mortales, que tenéis siete rayos, que alumbráis todas las zonas, que vagáis por el aire y corréis por el fuego, uránicos y terrestres, iluminando siempre el negro peplo de Nix, revestidos de esplendores, amables y nocturnos, venid a los misterios sagrados y otorgad un curso feliz a los ilustres sacrificios.
Aquel a quien se le muere un ser amado, como el hermano carnal o el hijo, al fin cesa de llorar y lamentarse; porque las Moiras dieron al hombre un corazón paciente.
Entre otros grupos estaban las Moiras-Parcas, las Cárites-Gracias, las Musas y un interminable número de abstracciones divinizadas.
con César Augusto como emperador romano, con los sacrificios nocturnos en el Campo de Marte para complacer a las deidades Moiras, Ilitía (diosa de los partos y las comadronas) y Tellus (diosa que personificaba la tierra).
Asimismo, los sacrificios nocturnos no irían esta vez destinado a las deidades Dis Pater y Proserpina, en detrimento de Moiras, Ilitía (diosa de los ancimientos y las comadronas) y Tellus.
La Parca o Moira (en singular o como coro de tres divinidades, las Moiras) es la divinidad que dispensa el destino a los mortales, pero también puede designar el destino mismo, la «parte» asignada a cada cual.