Mefistófeles


Búsquedas relacionadas con Mefistófeles: averno, fausto

Mefistófeles (Mephistopheles)

 
lit. Nombre del demonio en la leyenda germánica del doctor Fausto. El personaje adoptó su carácter universal con la versión que de él hizo Goethe.
Traducciones

Mefistófeles

SMMephistopheles
Ejemplos ?
El Conde Bellotti, que acecha, ha oído el lugar y la hora de la cita. Maquiavelo y Mefistófeles, conciertan en su cerebro un plan.
Para que nada falte, hasta los cactus, caterva de repugnantes bufones, se engalanan con gorritos de vistosas plumas; otros se ponen gregüescos amarillos, y algunos se encargan vestidos completos de Mefistófeles, como estudiantes en Carnaval, y tienen el descaro de vestir con ellos sus ventrudos cuerpos.
Viniendo a continuación de un acta semejante de acusación irrecusable de la época como aquella crónica de un día de derramamiento de sangre, avaricia, y tiranía por todo el mundo, era un poco de cinismo digno de Mefistófeles, y aun así de todos aquellos con cuyos ojos se había encontrado el periódico esta mañana, yo era, quizá, el único que percibía el cinismo, y tan sólo ayer no lo habría percibido más que los demás.
De súbito, y cuando menos lo temía, oyó detrás de ella una estridente y sonora carcajada, tan diabólica y tan burlona como puede darla el más consumado cantante, haciendo el papel de Mefistófeles y atormentando a Margarita, en la ópera del Fausto.
Como piensa con el cerebro de Mefistófeles y siente con el corazón de Fausto, su ironía se acerca a lo satánico y su sensibilidad se roza con lo paradisíaco.
En Fausto, en el coro de las cruces, Mefistófeles, más que por la presencia de ese signo odiado para él, temblaba ante la cara que ponía Clodomiro Pérez, para vencerlo y aterrorizarlo.
En la noche del miércoles, el pobre Pérez, dejando a su mujer en cama, con una grave enfermedad, se vio obligado a asistir al estreno de Mefistófeles, donde le correspondía el honroso puesto de demonio, para salir con el gran tenedor de tres dientes en el segundo acto, en la escena del infierno.
Me había vengado. Lo confieso, fui poco generoso y más maligno que Mefistófeles. Han corrido años, y aquella mi innoble venganza me remuerde, hoy que ando achacoso como judío en viernes.
–Adonde indique Lady Alice. –¡Acepto! -dice Luzbel, con la voz baja y honda del tercer acto de Mefistófeles. Se da una orden. En el silencio, en el rincón de las nubes, Evans se queda dormido.
No, era Marlow claramente el dramaturgo rival de quien hablaba Shakespeare en términos tan laudatorios, y ese ... afable espectro familiar que de noche le ceba con saberes, era el Mefistófeles de su Doctor Fausto.
Pero sucede que nunca conseguimos mantener nuestro reposo libre de todo estímulo, pues análogamente a los gérmenes de la vida, de cuya inagotable emergencia se lamentaba Mefistófeles, llegan sin interrupción hasta el sujeto estímulos de las más diversas procedencias, externos, internos y hasta de aquellas regiones de su cuerpo a las que nunca ha prestado la menor atención.
Como piensa con el cerebro de Mefistófeles i siente con el corazón de Fausto, su ironía se acerca a lo satánico i su sensibilidad se roza con lo paradisíaco.