Matilde de Toscana

Matilde de Toscana (Matilde)

 
(1046-1115) Marquesa de Toscana, llamada la Gran Condesa. Ayudó al papado en la Guerra de las Investiduras y donó sus estados al papa Gregorio VII.
Ejemplos ?
En los siglos X y XI, Lucca fue la capital de un margraviato de Toscana, más o menos independiento pero contribuyendo con lealtad simbólica al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Tras la muerte de la famosa Matilde de Toscana, la ciudad comenzó a independizarse, con unos fueros en 1160.
Lucio III se entrevistó en Verona con Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano, para intentar resolver la disputa territorial existente sobre las posesiones que la condesa Matilde de Toscana había legado tras su muerte a la Iglesia durante el pontificado de Pascual II y que el entonces emperador Enrique V había hecho suyas alegando derechos dinásticos.
Junto con otros feudos, fue legado al papa Gregorio VII por la gran condesa Matilde de Toscana, pero su testamento no fue respetado y Spoleto luchó durante algún tiempo para mantener su independencia en el seno de las luchas entre el Sacro Imperio Romano Germánico y el Papado.
Por esas fechas, lo que quedaba del ducado (en la Umbría y las Marcas) fue unido de nuevo a la Marca de Toscana por segunda vez en 1057 por el papa Esteban IX (de nombre Federico de Lorena), cuando asoció el ducado de Spoleto a su hermano mayor Godofredo de Lorena, marqués de Toscana por su matrimonio con Beatriz, la viuda del anterior marqués Bonifacio III. Spoleto permaneció unido a Toscana hasta la muerte de la sucesora de ambos, la famosa condesa Matilde de Toscana.
El siguiente episodio histórico más relevante en la historia del castillo de Canossa ocurrió en 1077, el año de la famosa reconciliación entre el emperador Enrique IV y el Papa Gregorio VII, amigo de Matilde de Toscana, dueña del castillo en esa época.
Por la fuerza de las armas precedida de la excomunión eclesiástica se incautó de los territorios en litigio que habían constituido las posesiones de la condesa Matilde de Toscana y que, presumiblemente, habían sido legados como herencia a la Santa Sede, pero que permanecían en posesión de vasallos del emperador.
Además del apoyo de Matilde de Toscana, el papa buscó apoyos entre los normandos que estaban conquistando el sur de la península y Sicilia, de forma que convirtió al conde de Sicilia, Roger I, en legado pontificio, lo que facultaba, irónicamente, a los condes y después reyes de Sicilia a nombrar los obispos.
En su primera campaña italiana, Enrique V fue bien recibido hasta por la condesa Matilde de Toscana, y en Roma pactó con el papa Pascual II (1099–1118) una solución a la querella con la renuncia imperial de los derechos de regalía, pero al dar conocimiento de este acuerdo en la ceremonia de la coronación el 12 de febrero de 1111, se produjo una insurrección que abortó la coronación.
Este hecho fue aprovechado por el antipapa Clemente III para aumentar su poder en la capital italiana, por lo que cuando Víctor III volvió de nuevo a Roma (debido en gran parte a las presiones de la condesa Matilde de Toscana) tuvo que abandonarla otra vez tras una estancia muy corta.
En 1076, apoyado por Matilde de Toscana, Alberto III reivindicó el ducado de Bouillón, al que consideraba tener derechos en razón de su ascendencia materna, y combate a Godofredo de Bouillón para hacer valer sus pretensiones.
Para ello, casó a la anciana condesa viuda Matilde de Toscana con el conde Güelfo II de Baviera, de apenas 18 años, con el fin de que unieran sus fuerzas en la guerra contra Enrique IV en el norte de Italia.
Ellos hicieron de su residencia principal el castillo de Ravensburg y juntos tuvieron dos hijos, y una hija: Güelfo II de Baviera (1073 - 24 de septiembre 1120), se casó con Matilde de Toscana, pero el matrimonio no produjo descendencia.