Los Corrales

Corrales, Los

 
Mun. de la prov. española de Sevilla; 4 133 h.
Ejemplos ?
Alarmóse un tanto el gobierno, tan paternal como previsor, del Restaurador, creyendo aquellos tumultos de origen revolucionario y atribuyéndolos a los mismos salvajes unitarios, cuyas impiedades, según los predicadores federales, habían traído sobre el país la inundación de la cólera divina; tomó activas providencias, desparramó sus esbirros por la población, y por último, bien informado, promulgó un decreto tranquilizador de las conciencias y de los estómagos, encabezado por un considerando muy sabio y piadoso para que a todo trance y arremetiendo por agua y todo, se trajese ganado a los corrales.
Recibiéronme para tenerme atado detrás de la puerta de día y suelto de noche; servía con gran cuidado y diligencia; ladraba a los forasteros y gruñía a los que no eran muy conocidos; no dormía de noche, visitando los corrales, subiendo a los terrados, hecho universal centinela de la mía y de las casas ajenas.
A lo largo de las instalaciones se extendía un estercolero, de donde ascendía un vaho, y en el que entre las gallinas y los pavos picoteaban cinco o seis pavos reales, lujo de los corrales del País de Caux.
«La Golondrina» arrancaba a trote corto, y durante tres cuartos de legua se paraba de trecho en trecho para tomar viajeros que la aguardaban de pie, a orilla del camino, delante de la tapia de los corrales.
Era noche serrada, y el hombre cavilaba sobre los ardiles que emplearía con la viuda pa engordar un capitalito que había amontonao comprando hasienda pa los corrales.
Sea como fuere; a la noticia de la providencia gubernativa, los corrales del Alto se llenaron, a pesar del barro, de carniceros, achuradores y curiosos, quienes recibieron con grandes vociferaciones y palmoteos los cincuenta novillos destinados al matadero.
Este animalejo es muy astuto y siempre que se ve irremediablemente perdido, finge estar muerto y cuando menos se lo espera uno, salta a toda velocidad y huye, o da unos mordiscos tan fuertes que quien se descuida puede perder hasta los dedos o un buen trozo de su carne. Los tlacuaches se comen a los guajolotes y a sus pipilitos y hacen muchos estragos en los corrales.
Ítem, se ordena y manda que (de la habiente) suciedad o estiércol se eche en el campo o en el río a donde le pueda llevar la corriente, como no sea a donde se coja agua y se lave ropa, y no se echen en los corrales y calles, so pena de que a su costa se hará limpiar, de diez pesos aplicados para el reparo de la Ciudad.
Juan hizo vida vagabunda y se conchabó por temporadas donde quisieran tomarlo, mientras la mujer se encanallaba en el pueblo. Fatalmente, se encontraron en los corrales.
En los corrales linderos trajinaban a todas horas campesinas de las kabilas lejanas, acomodando cargas de leña o de cereales en el lomo de sus burros prodigiosamente pequeños.
Afuera, paredes pintadas, naranjos en flor, jaulas con canarios; más adentro, corredores sin baldosas, arbustos lacios y raquíticos; en el fondo, charcos en los corrales, techos rotos, goteras por todas partes, yerbas en las murallas.
La sarna hace estragos en las pocas sobrevivientes; renguea lastimosamente la mitad de la majada, arrastrándose las ovejas, como pueden, a algunos metros apenas del corral, paciendo de rodillas, muchas de ellas, por no poder tenerse de pie; y las osamentas colorean por todo el campo, salpicando la llanura de tétricos reflejos, mientras en los alambrados y en los corrales, secan, al viento, los arrugados cueros de epidemia, fúnebres colgaduras de escaso valor, cenefas haraposas de funerales sin cuento, herencia ruinosa para el pastor, que, ni siquiera, por ellas, podrá, con exactitud, tarjar sus pérdidas.