Lo siento mucho

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Lo siento mucho   
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Ninguna identidad." Para alcanzar éste estado llamado 'Self-I-Dentity' (auto-yo-dentidad), uno debe repetir constantemente el mantra, “Lo siento mucho.
Después del último incidente, sentí dolor día y noche, pensando en la gente que decepcione. Pero en cuanto estuve a punto de perder un poco de aquel dolor, se produce otro incidente. Lo siento mucho y lo siento de nuevo.
Con motivo de su infidelidad a la actriz Jesse emitió un comunicado para pedir disculpas públicamente a la actriz y a su familia, afirmando que: "Esto ha causado dolor a mi mujer y a mis hijos y vergüenza más allá de lo comprensible. Estoy extremadamente entristecido por haberles traído esto y verdaderamente lo siento mucho por la pena que les he causado.
En la primera audiencia judicial que tuvieron, Beckett le preguntó a su atacante el motivo por el cual lo había apuñalado, y Prudent le contestó simplemente: «Je ne sais pas, Monsieur. Je m'excuse». («No tengo ni idea, señor, lo siento mucho»). Beckett solía contar de vez en cuando el incidente en broma.
Lynn Elliott (17), asesinada el 26 de julio de 1983. "Me gustaría decir al señor y la señora Elliott que lo siento mucho por mi participación en la muerte de su hija.
Elliott Smith: Compositor y cantante que sufrió de adicción y depresión. La nota, de acuerdo con el forense, decía "Lo siento mucho.- Amor, Dios me perdone".
No faltarán adoradores de la rutina que estimen descabellada tal idea. Lo siento mucho por ellos, y si son maestros, por los pobres discípulos a quienes cupo la inmensa desgracia de tener tales maestros.” Y más abajo continúa hablando como novedosamente se cree disertar hoy, año diez del siglo XXI: “Los libros, como los maestros, no han de decir todo al alumno, sino más bien provocar las reflexiones y pensamientos de éste.
Ahora solo puedes hacer una cosa: marcharte enseguida de aquí, antes de que se haga de día, y salir del país. Lo siento mucho por ti, hijo mío, ya que tú eres el más valiente de mis hijos.
Cuando al día siguiente se despertó el madrileño, su primer recuerdo fue para el aldeano; y, en su consecuencia, la primera pregunta a su amigo, en estos términos: -¿Le entregaron el dinero? -No, -contestó el mayorazgo... -Caramba, lo siento mucho... -Bah...
-He tenido la desgracia de perder a mi mujer -le dije. -Es usted muy joven para haber experimentado ya una pena tan grande, y lo siento, lo siento mucho.
lo que usted decida - exclamó con voz trémula el desconocido. -Lo siento mucho, pero no puedo ofrecerle nada, caballero. Y el prestamista volvió a redoblar con los dedos sobre el mostrador, mientras el desconocido se alejaba grave, silencioso y sombrío.
¿Quieres ahora darme el cordero? -Lo siento mucho, -dijo Fatal- puede hacer todo lo que quiera en mi contra, pero no podrá obligarme a mentir.