La Campiña

Campiña, La

 
Comarca española situada en la zona llana de la Andalucía central y constituida por el valle del Guadalquivir. Economía agrícola.
Ejemplos ?
Pos bien: estaba yo de palique con él, como le digo, cuando, de pronto, se nos mete por las puertas un bandurrio de gentes de las que vuelven de la siega en la campiña, que es cuando están esos pobreticos pa que se les metan los cimbeles.
Cuando dice el hombre de mucha fe que ve a Dios en la campiña florecida y en la faz combada de la noche, no se expresa más metafóricamente que si hablara de haber visto una naranja.
Sin embargo, de la ciudad continúan saliendo respetables cargas de proyectiles para ametralladoras no sólo livianas, sino pesadas, que se distribuyen entre los bandidos de la campiña." Por supuesto, "los bandidos" eran los líderes nacionalistas extremistas, que luchaban activamente, organizando a los campesinos para la próxima revuelta.
Es ya inútil: pasada la sierra, han desaparecido por una estrecha y larga calleja formada por dos frondosas seturas, verde y pintoresco toldo, cuyas paredes no pueden atravesar los débiles rayos del sol que va a ocultarse; tampoco se columbra un alma en la campiña; y sólo turba el silencio de aquella soledad la voz de una mujer que, desde el fondo de la calleja, canta a grito pelado: Esta mujer ha debido de encontrar, yendo a la fuente a tía Nisca y a su marido.
Y la linda aldea que se alzaba entre la fronda de los vergeles tornose a mis ojos el campamento de terrible memoria; y las rojas anémonas de la campiña, gotas de sangre; y las ondulaciones del terreno, sepulturas.
Si el libro era bueno, caso poco probable, no lo entendería, y si era malo, ¿por qué leerlo?». Ello era que pasaban el tiempo y la campiña, y el marido no despertaba ni la mujer dejaba la lectura que tan absorta la tenía.
A pie van los ricos, mezclados con los «contadinos», labriegos de la campiña que han acudido a la magna ciudad trayendo cestas de mercancía o de regalos.
-Pos si es asina, has tenío tú que está sirviendo al rey o cuasi, cuasi, difunto. -Es que yo vengo de segar en la campiña de Jerez y, por eso, no estoy enteráo de la copla que usté canta.
Pero la tristeza no rezaba con él y Molly; por eso se ponía a silbar una canción del trovador Walther von der Vogelweide: - “¡Bajo el tilo de la campiña!” Y qué hermoso era especialmente aquello de: - “¡Frente al bosque, en el valle tandaradai!
Al entrar en la campiña, el muchacho observó que todas las flores se abrían frescas y hermosas bajo los rayos tibios del sol, y que se mecían al impulso de la brisa, como diciendo: «¡Bienvenido a nuestros dominios!
Pero era muy cómodo, pensó; el propio Rey no estaría mejor. Toda la campiña, con el río, la pila de hierba y el cielo encima, formaban un hermoso dormitorio.
Situada por completo en el anfiteatro y envuelta en la niebla, se ensanchaba más a11á de los puentes, confusamente. Luego la campiña volvía a subir con una ondulación monótona, hasta tocar en la lejanía la base indecisa del cielo pálido.