La Campana

Campana, La

 
Mun. de la prov. española de Sevilla; 5 212 h.
Ejemplos ?
No faltéis. LA MONJA Estaré pronta. En oyendo la campana... DON JUAN Sí, mi casa está próxima; la oigo bien. LA MONJA Pues hasta luego.
¡Misericordia, cielo! X ¡Ah! Por fin en la iglesia vecina a sonar comenzó la campana... Al furor, a la loca jarana, turbación sucedió repentina.
Es uno a hierro y fuego el que destruye, y todo el pueblo con espanto huye.» Como el que vez primera oye el tumulto y el repicar de la campana terca, y ve el fuego a ninguno más oculto sino es a él, que toca más de cerca; así Carlos escucha el nuevo insulto, y ve el estrago dentro de la cerca; y tan mal sufre tal que con su gente; acude al ruido y al clamor que siente.
El gobernante de Buenos Aires decidió o accedió entonces a que sólo entrase bajo la campana de la nueva población, menos de una tercera parte del territorio de Uruguay, quedando así el resto (o su mayor extensión), librado a los vaivenes de la suerte ya echada, ajeno a policías y justicias, extraño a las beneficiosas influencias – leves, pero seguras – del ambiente ciudadano.
Así que, dotado de un mochilón con muchas armas y herramientas, el valiente explorador llegó hasta el portón y jaló un arillo que parecía ser de la campana de llamada.
– El señor senador Haedo como el señor senador Rodríguez Larreta, hablaban mientras sonaba la campana de orden, por tanto la Mesa no acepta el cargo que le formula el señor Ministro de Defensa Nacional.
Apenas la novedad comenzó a extenderse de boca en boca y de casa en casa, la multitud se lanzó a las calles con ruidosa algazara y corrió a reunirse a las puertas de la prisión. La campana de la parroquia llamó a consejo, y los vecinos más respetables se juntaron en capítulo, y todos aguardaban ansiosos la hora en que el reo había de comparecer anta sus improvisados jueces.
Se quejaba de todo; del cuarto que le habían dado, del lugar que ocupaba en la mesa redonda, del bañero, del pianista, del médico, de la camarera, del mozo que limpiaba las botas, de la campana de la capilla, del cocinero, y de los gallos y los perros de la vecindad, que no le dejaban dormir.
Pedro Pérez temblaba al acercarse el tremendo trance de tener que comer sin gana. -¡Ya va un toque! -decía sonriendo a todos don Sindulfo, y aludiendo a la campana del comedor. -¡Ya han tocado dos veces!
Isabel está casada, y él ha oído el eco de la campana que se lo anuncia; el crimen es su único recurso, y lo cometerá; los hombres han sido un obstáculo, y los vencerá; un vínculo sagrado le priva de su bien.
Al pie del relieve, en anchas letras negruzcas, podía leerse: «Morir para vivir.» Asió don Diego el cordón de la campana y dio tres toques, pausados, solemnes.
Una de las situaciones mejor imaginadas en el drama dependía enteramente de la ejecución; tal es el momento en que se muda la escena en el cuarto acto desde Teruel a sus inmediaciones, y en que después de haberse oído de cerca la campana de vísperas que anuncia la boda de Isabel, vuelve a resonar a lo lejos en un bosque donde los bandidos tienen atado al infeliz amante.