Juegos Florales

Juegos Florales

 
Certamen literario instituido por la Academia de Toulouse (1324), en pleno esplendor del gay saber. Juan I de Aragón lo introdujo en Barcelona (1394). Modernamente su restauración (1859) estuvo ligada al renacimiento de la literatura catalana.
Ejemplos ?
Muy hermoso es recordar A don Pedro de Aragón, A Failit de Belostar y Hugo, que por afición Fue trovador y juglar; Y aquellas dulces tensones Llenas de amorosas sales, Serventesios y canciones Y aquellos juegos florales Con premios y distinciones.
En vano seis dispo­siciones del consejo han prohibido esta odiosa fiesta, los tolosanos la han celebrado siempre, lo mismo que los juegos florales.
Como amante de la lengua, de las lenguas, de todas las lenguas —y no digamos de las españolas: el español, el catalán, el gallego y el vasco— preconizo que juguemos a sumar y no a restar, que apostemos al alza y no a la baja, que defendamos la libertad de las lenguas y sus hablantes, soñemos con la igualdad de propósitos y troquemos la fraternidad de los juegos florales y los discursos de artificios y su escenografía caduca e inoperante, por la justicia de la implacable erosión semántica, esa ilusión que acabaría perfeccionando al hombre en paz.
Justamente, en conmemoración de tal acontecimiento (aunque en apariencia no existiese íntima relación entre ambas cosas) pensaron varios alcazargazuleños entusiastas en que se celebrasen unos Juegos florales, verdaderamente solemnes.
Enorme resonancia alcanzaron los Juegos florales, porque otro acierto de la Comisión fue señalar para la celebración de los Juegos, no el día en que se cumplían siglos de la hazaña, sino el mismo en que tradicionalmente se verifica la feria de Alcazargazul.
En los torneos de Zocodover, en los juegos florales de la corte, siempre que se les había presentado coyuntura para rivalizar entre sí en gallardía o donaire, se habían aprovechado con afán ambos caballeros, ansiosos de distinguirse a los ojos de su dama; y aquella noche, impelidos, sin duda, por un mismo afán, trocando los hierros por las plumas y las mallas por los brocados y la seda, de pie junto al sitial donde ella se reclinó un instante después de haber dado una vuelta por los salones, comenzaron una elegante lucha de frases enamoradas e ingeniosas, epigramas embozados y agudos.
Oscar Unzaga de la Vega Poema ganador del Primer Premio en la Banda del Gay Saber y medalla de oro en los Juegos Florales “Kurmistas”, en la ciudad de La Paz, año 1950.
Y duró esta situación hasta que, por azares de la politiquilla local, el duque de la Morería, ya casado, protegió otros Juegos florales y fue nombrada otra Reina joven.
Y los que la ven pasar, todas las mañanas, cubierta la cabeza con el velillo, se dicen al oído: -Pues no crea usted, fue la mujé má bonita de Alcasagasú... Como que ha sío la primé Reina de los Juegos florales...
Ganó tres premios seguidos en los juegos florales; a los veinte escribió Bug Jargal, y un año después su novela Han de Islandia, y sus primeras Odas y Baladas.
Tengo para mí que si se convocara un certamen ó concurso de poetas americanos, bastaríale á usted, para alcanzar la rosa do oro en los juegos florales, concurrir sin otro caudal poé- tico que su Sermón de la Montaña.
Nada inventa Oyóla al historiar la condición de la mujer en la edad media; nos dice sobre el feudalismo y las cortes de amor con sus juegos florales y la andante caba- llería, lo que nos dicen todos los libros viejos.