Japón

Japón (Nippon)

 
Estado insular de Asia Nororiental. Limita con el mar de Ojotsk, las islas Kuriles y la isla de Sajalin (Rusia) al N, el océano Pacífico al E, Taiwan y las Marianas Septentrionales al S, y el mar del Japón, Rusia, Corea del Norte, Corea del Sur y la República Popular China al O. Su extensión es de 377 835 km2 con un total de 127 250 000 h. La capital es Tokio. La moneda y el idioma oficiales son, respectivamente, el yen y el japonés. Las religiones mayoritarias son el sintoísmo y el budismo. El archipiélago japonés constituye un vasto arco de islas que se extiende de N a S a lo largo de las costas de Asia Oriental, es decir, desde las islas Kuriles (prolongación de este arco insular) hasta Taiwan. En esta línea curva se encuentran las cuatro islas principales que constituyen casi el total de la superficie del Estado: Hokkaido o Yeso, Honshu u Hondo (la más extensa), Shikoku y Kyushu. Pero sus extensas aguas jurisdiccionales incluyen cerca de 4 000 islas, la mayoría de las cuales no están habitadas. El territorio experimenta una fuerte actividad volcánica, así como bruscos movimientos de la masa marina y terrestre, por lo que terremotos y maremotos se suceden con frecuencia, provocando espantosas catástrofes. Son dos las cordilleras que emergen de las profundas fosas marinas y que conforman el territorio japonés: una se traza desde Sajalin (al N) hasta el N de Honshu, y otra, más al S, recorre en dirección NE-SO las islas de Honshu, Shikoku y Kyushu (alt. máxima Fujiyama, 3 776 m). Al lado de estas alturas sobre el mar se encuentran las fosas tectónicas que, cerca de las costas del archipiélago japonés, llegan a alcanzar los 10 000 m de profundidad. Entre estos accidentes geográficos existen estrechas franjas costeras o llanuras formadas por aluviones fluviales, destacando la que existe al E de Hokkaido y el centro de Honshu, donde se asienta la mayor concentración urbana japonesa (Tokio-Yokohama-Kawasaki). El litoral es muy abrupto y recortado en la vertiente del Pacífico, donde abundan las penínsulas, bahías, golfos y cabos, principalmente en las islas de Shikoku y Kyushu. La parte orientada hacia el mar del Japón (al O) es más rectilínea y menos accidentada. Cuenta con una abundante red hidrográfica (Shinano -367 km-, Tone, Teshio, Ishikari) y masas lacustres, como el lago de Biwa, de 674 km2. En términos globales se trata de un clima templado con caracteres monzónicos, es decir, húmedo y lluvioso. Los inviernos son muy fríos y los veranos son suaves. Las áreas bioclimáticas japonesas son tres: una zona boreal, ubicada en Hokkaido y donde abundan abetos y pinos; una templada, que se ubica en Honshu y costas S de Hokkaido, con abundancia de álamos, cedros, olmos, pinos y un rico sotobosque; y finalmente, una meridional subtropical, donde predominan los bambúes y palmeras. Japón es un país altamente poblado (entre los diez países más poblados del planeta). Sólo algo más de un 20% del territorio es apto para los asentamientos humanos. La densidad de población es alta (329,1 h/km2) y se concentra en la isla principal. La aglomeración Tokyo-Yokohama, una de las mayores concentraciones humanas del planeta, aglutina en tan sólo 4 570 km2 cerca de 20 millones de habitantes. Las principales ciudades también se encuentran en Honshu; la ciudad de Tokio, la capital, cuenta con más de ocho millones de habitantes, y tras ella, once ciudades superan el millón de habitantes, destacando Yokohama, Osaka, Nagoya, Kobe, Kioto y Sapporo, capital de Hokkaido. Japón está altamente urbanizado. Tiene uno de los menores crecimientos demográficos del planeta, fenómeno que responde a una fuerte política de control de natalidad. Otra característica es el envejecimiento de la población. Se trata de un pueblo homogéneo desde el punto de vista etno-lingüístico, con un escaso número de extranjeros. Únicamente los ainu destacan como población aborigen autóctona diferente de la mayoritaria; se trata de una etnia caucásica muy minoritaria y que se ha visto asimilada por la etnia predominante, la japonesa (de origen mongol). Japón constituye la tercera gran potencia mundial, detrás de Estados Unidos y de la Unión Europea, debido a la espectacular expansión experimentada a partir de 1945, conocida como «milagro japonés». Produce arroz, patatas, frutas (mandarinas, manzanas, peras), remolacha azucarera y hortalizas. La pesca contribuye de manera decisiva a la importancia económica del sector primario; la primacía mundial en la pesca de alta mar es indudable, y además de extender su soberanía pesquera en las 200 millas, los modernos barcos-factoría faenan en caladeros de microestados del Pacífico, e incluso en la Antártida, el Atlántico y el Caribe. En sus aguas se cultivan perlas y se pescan crustáceos, atún, bacalao, bonito, jurel y salmón. De esta actividad se han derivado industrias manufactureras muy ligadas a las conservas, harinas, salazones o ultracongelados. Produce madera y energía hidroeléctrica. Japón es un gran importador de petróleo y gas natural que satisfacen la fuerte demanda interna. Es el tercer productor mundial de electricidad. Destaca la producción de carbón, cinc, pirita, plomo, cobre, manganeso, azufre, oro, platino y cobalto. Destacan los complejos industriales de Tokio, Yokohama, Kawasaki, Fujisawa, Nagoya, Osaka, Amagasaki, Kobe, Kioto, Yokkaichi, Hiroshima, Kitakyushu, Fukuoka y Nagasaki. Aun así, a excepción del norte, menos industrializado, todo el país presenta altos grados de concentración industrial. Además del área citada, destacan los centros industriales de Hakodate (Hokkaido), y Sendai y Niigata (Hondo). Japón tiene gran variedad y potencial industrial; destacan la siderurgia de transformación del aluminio, y la metalurgia centrada en la transformación del cinc, cobre y plomo. La industria textil también es importante y explota lana, seda y fibras sintéticas. La industria diversificada petroquímica y química, la del papel, del automóvil y los grandes astilleros son otras de las importantes bases de la economía nipona. La industria de construcción naval proporciona grandes y modernos buques. Tras las banderas de conveniencia de Liberia y Panamá, Japón posee la tercera flota mercante del mundo. La industria óptica, electrónica, informática y robótica son los sectores punta que dominan desde el archipiélago buena parte de la economía mundial. Gracias a la variada y potente industria, el sector terciario, y sobre todo el financiero, han convertido a Tokio en el primer centro de finanzas mundial. Gracias a su orientación al mar, el país ha adquirido importancia a escala internacional, con los complejos portuarios de Kobe, Chiba, Kawasaki, Yokohama, Nagoya, Osaka, Tomakomai o Tokio. Si bien la red de carreteras es escasa, las comunicaciones férreas adquieren gran importancia; así, el superexpreso del Tokaido une las principales urbes niponas.
hist. Parece innegable una estrecha vinculación de la prehistoria de Japón (poblado por primera vez antes de que los movimientos orogénicos lo convirtiesen en un archipiélago) con los intercambios culturales con sus vecinos. De esta manera, los testimonios arqueológicos del Japón septentrional remiten al Paleolítico de Siberia oriental, los del Japón central a las tradiciones mongolas y coreano-manchúes, y la franja meridional se emparenta con las civilizaciones del SE asiático. A partir del III milenio a C, se produjo una renovación en la organización de la sociedad prehistórica, como indica la aparición de nuevos útiles, técnicas y modos de vida, que corresponderían a una sociedad de cazadores y pescadores en proceso de sedentarización. A este período de tránsito hacia la agricultura, equivalente al Epipaleolítico europeo, se le llamó época Jomon. En general se considera cerrada esta época en torno al siglo III a C. Una primera civilización se conoce como época Yayoi (por el yacimiento homónimo), y se caracterizó por el cultivo en terrazas y por sus enterramientos en dólmenes o en necrópolis de tinajas o sarcófagos de piedra. Desde el final de esta época (s. III) hasta el inicio del período histórico (s. VI), la leyenda domina sobre los escasos datos arqueológicos. Las teorías tradicionales caracterizan a estos años como la época de las grandes sepulturas (kofun: cámaras funerarias precedidas por pasillos de acceso) o época de Yamato (lugar donde se instaló la corte de los primeros emperadores). La constante intervención, diplomática o militar, en la política continental reforzó al gobierno de Yamato hasta que una derrota en el año 662 yuguló brutalmente el acceso a Corea, por lo que los regentes japoneses buscaron la cultura en la corte china. El clan Soga impuso como regente (cargo que ejercía el poder real, en tanto que el de emperador o tenno era casi exclusivamente honorífico, aunque intocable por su poder divino) a su patriarca Shotoku-Taishi. Éste fijó la jerarquía dentro de la administración y dictó un manifiesto político-religioso asegurando la idea de la autoridad central (603-604). Los Fujiwara reemplazaron como regentes a los Soga y promulgaron una reforma del modelo de administración, cuya consecuencia fue el reforzamiento de la monarquía absoluta. La organización administrativa, política, social y territorial del imperio quedó completada el año 701 con la publicación de un código jurídico. A finales del s. XII se cerró el período Heian, con lo que se dio paso a un verdadero feudalismo. El primer shogun (generalísimo o jefe del estado mayor), Yoritomo, tuvo la habilidad de atraerse a los funcionarios locales, de nobleza baja, para aspirar a un puesto en la corte; de esta manera, dispuso de una administración eficaz para homogeneizar los territorios dispersos y desiguales que formaban su dominio. Creó un cuerpo de comisarios militares (shugo) y de intendentes fiscales (jito), suplantando la administración imperial por otra de esencia feudal, basada en principios de interdependencia de hombre a hombre, en la fidelidad y casi parentesco entre señor y vasallo. Elaboró, además, un código de conducta (bushido) de los guerreros nobles, los samurais. Yoritomo dejó a su muerte (1199) un país organizado y próspero, gracias, en gran parte, a las relaciones comerciales reiniciadas con China. Su sucesión recayó en el clan Hojo. Éstos fueron nombrados regentes por el emperador, y desde sus dominios gobernaron de hecho todo el imperio entre 1200 y 1333. El período Ashikaga (1333-1568) se caracterizó por el ascenso, debido a las guerras civiles, de los jefes militares locales (los shugo), en detrimento de los funcionarios civiles, creando así un verdadero feudalismo. A estos señores militares se les llamó en los ss. XIV y XV daimyos. En 1590 un daimyo de origen modesto, Toyotomi Hideyoshi, consiguió pacificar y reunificar el país, recibiendo las más altas distinciones del emperador (el título de shogun). Muerto Toyotomi en 1600, le sustituyó en el cargo un tutor de su hijo, miembro del clan Tokugawa, dinastía que se mantuvo en la regencia hasta 1867, y que permitió un desarrollo del comercio, regional e internacional, aunque se mantuvo en niveles modestos hasta el siglo XIX. A lo largo de todo el período Tokugawa estallaron revueltas de campesinos hambrientos, infaliblemente aplastadas por los ejércitos señoriales. Pero la necesidad de reformas sólo se percibió cuando el estado japonés se sintió amenazado desde el exterior a partir de las guerras del opio en China, que obligaron a este país a aceptar la presencia occidental por medio de un tratado firmado en 1842. El nuevo gobierno se instaló en Edo (actual Tokio) y se lanzó a la modernización de Japón, acabando con el pasado feudal. Este cambio de régimen, promovido por los ejércitos señoriales empeñados en derribar el shogunado, contó con el apoyo del nuevo emperador, Meiji («político esclarecido»), entronizado solemnemente en 1868. El verdadero modernizador del país fue Ito Irobumi, economista que comprendió la necesidad de dar prioridad a la industrialización. Hizo promulgar en 1889 la primera constitución japonesa, aristocrática, que concedía el poder supremo al emperador. A finales del siglo XIX se anexionaron diversos territorios en China y Manchuria. La presencia del ejército en los asuntos de estado se intensificó con la guerra ruso-japonesa de 1905. La competencia colonial con Alemania llevó a Japón a la Primera Guerra Mundial. Terminada la conflagración, el país se encontró del lado de los vencedores, pero la guerra había provocado una recesión económica. En las elecciones de 1928 obtuvo mayoría el Seiyukai, partido fundado por Ito Mirobumi y que representaba en parte a las grandes empresas. El grupo de alianzas tácticas lanzó a Japón a la Segunda Guerra Mundial. Entretanto, en el interior se impuso la doctrina del «nuevo orden de Asia oriental», régimen de partido único y militarista, un fascismo a la japonesa. Esta vez, Japón se alineó con los vencidos. Los Estados Unidos ocuparon Japón y obligaron al emperador Hirohito a promulgar una constitución de corte liberal. En 1959 el país recuperó su soberanía e inició un rápido y espectacular desarrollo económico, abriéndose al exterior. En 1989 falleció el emperador Hiro Hito, siendo sucedido por su hijo Akihito. En 1991 asumió el gobierno el líder del Partido Liberal Democrático (PLD), Kiichi Miyazawa. En las elecciones de 1993 el PLD perdió la mayoría absoluta. Morhiro Hosokawa ocupó la jefatura del gobierno. En abril de 1994, Hosokawa dimitió, acosado por acusaciones de corrupción, y en junio del mismo año se impuso un candidato del partido socialista, Tomiichi Murayama. En enero de 1995 un potente terremoto destruyó la ciudad de Kobe. Las elecciones generales de 1996 dieron la victoria al Partido Liberal Democrático de Ryutaro Hashimoto, que formó gobierno con el apoyo de socialistas y reformistas. Hashimoto dimitió en 1998, siendo sustituido por Keizo Obuchi. Este sufrió una embolia en 2000, tras lo cual Yoshiro Mori se convirtió en el nuevo primer ministro. En las elecciones generales de este año el PLD renovó la mayoría y Mori siguió en el cargo, hasta que en abril de 2001 fue relevado por Junichiro Koizumi (reelegido en 2003 y 2005). En 2006 Koizumi fue sustituido por el nacionalista Shinzo Abe, miembro del ala más conservadora del PLD. Al cabo de un año, éste presentó su dimisión a raíz de una sucesión de escándalos ministeriales. Le sucedió en el cargo el moderado Yasuo Fukuda, primer ministro entre septiembre de 2007 y septiembre de 2008. Entonces, ante la imposibilidad de gobernar debido a la oposición del Partido Democrático (PD), que dominaba el Senado, Fukuda fue reemplazado por el nacionalista católico Taro Aso. En las elecciones de 2009 venció el PD y el PLD pasó a la oposición. Yukio Hatoyama, líder del PD, fue nombrado primer ministro; impopular, en 2010 fue sustituido por Naoto Kan. En 2011 se produjo un seísmo, cuyo tsunami posterior arruinó buena parte de la costa del Pacífico y afectó gravemente la central nuclaer de Fukushima. Ante la crisis, Naoto Kan dimitió y fue sustituido por Yoshihiko Noda. Tras las elecciones de 2012 fue elegido Shinzo Abe, del PLD. Según la Constitución, el emperador simboliza la unidad del pueblo, siendo sus poderes similares a los que ostentan los soberanos occidentales: funciones de representación diplomática y honorífica. Japón es una monarquía parlamentaria, donde la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder a través de sus representantes. El poder legislativo emana de la Dieta o Kokkai, un parlamento con dos cámaras. El poder ejecutivo recae en el Gabinete, que responde ante la Dieta. El poder judicial está administrado por un Tribunal Supremo y otros tribunales menores.
b. art. Hasta el s. VIII el chino fue la lengua jurídica y religiosa para los japoneses, así como la única lengua escrita. En el mismo siglo, el emperador Temmu ordenó recoger en una crónica las genealogías y hechos memorables de los emperadores (llamada Kojiki), que es el primer texto en japonés. El primer texto propiamente literario fue una recopilación de versos de los ss. VII y VIII, el Man Yo Shu. En la época de Heian, en torno al año 1000, aparecieron una serie de obras ejemplares, que se alejan de los modelos chinos y que sistematizan los géneros literarios. Entre los ss. XII y XVII, la época de los guerreros, las clases altas preferían la narración histórica de sus gestas a las obras de imaginación, lo que provocó el nacimiento, en el s. XIII, de una literatura épica. Posteriormente, en 1333, surgió el drama No, de tono generalmente trágico. Las rapsodias épicas derivaron hacia el drama, hacia la escenificación en un teatro; del recitado se pasó a la representación, con la particular difusión que alcanzó la Heike monogatari, epopeya de los Taira. Además del poema cantado o recitado con música, en el s. XVII apareció otra forma de escenificación: el teatro de marionetas. El final de la época de los Tokugawa, el Siglo de Edo (1750-1850), vivió una intensa fermentación de la cultura que desembocó en el Meisi. La primera generación Meisi, enfrentada a la ciencia y técnica de Occidente, buscó sus principios; el ensayo, la «quintaesencia de la novela», marcó el inicio de la literatura moderna. La novela, hasta entonces menospreciada, devino el género privilegiado desde 1890. El ascenso del militarismo fascista en Japón supuso un freno represivo para la cultura. Tres muertes marcaron la ruptura moderna de la literatura japonesa: la natural de Takahashikamuzi y los suicidios de Y. Mishima y del premio Nobel K. Yasunari. Los sentimientos de frustración, pesimismo apocalíptico y cólera (en el contexto de la guerra de Vietnam, sacudida de todo el continente asiático) se exorcizaron a través de la huida (ciencia ficción) o de la introspección personal (autobiografías). En los años setenta se pasa a una exploración sistemática del pasado, reivindicando la memoria, a través de la historiografía o de la novela histórica. Posteriormente, escritores como M. Katsusuke, K. Morio o T. Kunio recuperaron el contacto con Occidente. En 1994, Kenzaburo Oé obtuvo el premio Nobel de Literatura. En cuanto al arte, la tradición arquitectónica japonesa se remonta al siglo I de nuestra era, con la fundación del templo de Isé. A partir del s. XV la arquitectura revistió mayor suntuosidad (pagodas de cinco pisos de Kioto, Nikko y Osaka). A partir del s. XIX se adaptó como norma general el estilo arquitectónico del Renacimiento, al que luego se añadió el neoclasicismo. La apertura que supuso la era Meiji desde 1868 permitió la llegada de las corrientes arquitectónicas europeas del s. XIX a Japón. La utilización del ladrillo y la piedra empezaron a superar a la tradicional madera para la construcción de edificios en estilo neogótico inglés o neoclásico alemán. Entre 1916 y 1922 residió en Japón Frank Lloyd Wright, en tanto que algunos jóvenes arquitectos nipones estudiaban en París con Le Corbusier; ellos crearon el Museo Nacional de Arte Occidental en Tokio. El empleo de cemento, aluminio y vidrio permitió abandonar las masas rígidas en provecho de las líneas curvas y los planos diferenciados. En la arquitectura actual domina Tange Kenzo, investigador de las villas suspendidas. El primer pintor del que se tienen noticias fue un chino establecido en Japón a finales del s. V. Desde este momento hasta finalizar el s. IX se puede hablar de un período de tanteos y aprendizaje, tras el cual aparece el primer pintor japonés: Koseno-Kanzoca. En el s. XI se estableció la escuela de Yamato Ryn, cuya obra se centró en retratos de cortesanos, ceremonias oficiales, ilustraciones de leyendas, etc. Desde el s. XIII la escuela se divide en dos tendencias divergentes: un estilo chino, sencillo y vigoroso, y otro de inspiración budista india, con reminiscencias griegas, muy decorativo. Hacia el 1400 surgió otra escuela, los mejores representantes de la cual fueron Cho-Densu y Sesshu. Un discípulo de éstos, Ko-Hagen, fundó la escuela de Kano, la más importante de Japón durante tres siglos. La escuela de Tosa (antigua de Yamato Ryn) derivó en el s. XVI hacia un estilo popular. Hacia 1780 comenzó el cuarto período del arte japonés con la escuela de Shipo. Después de 1854, el contacto con Europa paralizó el esfuerzo autóctono. Sólo recientemente se ha recuperado el culto a los estilos tradicionales. Inicialmente, el arte de la escultura se reducía a la representación de las divinidades budistas, ejercida por monjes chinos y coreanos. A partir del s. XI se generalizaron las representaciones budistas en bronce fundido. En los albores del s. XV apareció la madera esculpida y pintada con representaciones de flores, dragones, aves, etc. Le siguió la escultura estatuaria con pinturas y barnices hasta llegar a la actualidad, con el notable escultor O. Moriye. En cuanto al cine, el primer filme sonoro, Señora y esposa (G. Heinosuke), data de 1931. A partir de 1940 la industria cinematográfica fue un instrumento propagandístico del nacionalismo militarista. Durante estos años empezó su carrera el gran director japonés A. Kurosawa. La guerra de Corea aceleró la aparición del cine independiente de izquierdas. Directores como A. Kurosawa, K. Mizoguchi, Imai o Yamahura elevaron la década de los cincuenta a la edad de oro del cine japonés. La televisión sacudió, no obstante, al sector, hasta que en los años sesenta una nueva generación, inspirada en la Nouvelle vague, entró en escena: N. Oshima, N. Ko o M. Shinoda, quienes debieron recurrir a la producción independiente para mostrar al hombre frente al Estado, la violencia y el sexo. Después, las superproducciones se limitaron a los dibujos animados. En las últimas décadas, las mejores productoras pertenecen al sector independiente.

Japón

(xa'pon)
sustantivo masculino
país asiático formado por cuatro islas Japón tiene una monarquía constitucional.
Traducciones

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Япония

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Japó

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Ejemplos ?
En Vietnam, se han sucedido acciones bélicas, sostenidas por las fuerzas patrióticas de ese país casi ininterrumpidamente contra tres potencias imperialistas: Japón, cuyo poderío sufriera una caída vertical a partir de las bombas de Hiroshima y Nagasaki; Francia, que recupera de aquel país vencido sus colonias indochinas e ignoraba las promesas hechas en momentos difíciles; y los Estados Unidos, en esta última fase de la contienda.
Los cambios le favorecen; se lucha por desplazar a otros poderes neocoloniales, penetrar nuevas esferas de acción en el campo económico, a veces directamente, otras utilizando al Japón.
Pero existen condiciones políticas especiales, sobre todo en la península indochina, que le dan características de capital importancia al Asia y juegan un papel importante en la estrategia militar global del imperialismo norteamericano. Este ejerce un cerco a China a través de Corea del Sur, Japón, Taiwan, Vietnam del Sur y Tailandia, por lo menos.
Otro sobre la legislación y los tratados en materia de protección literaria y artística: legislación interior de la Alemania, Austro-Hungría, Holanda, Bélgica, España, Francia, Inglaterra, Italia, Suiza, Bulgaria, China, Costa Rica, Egipto, Nicaragua, Servia, Mónaco, Montenegro, Haití, Tunez, Luxemburgo, Brasil, República Argentina, Honduras, Paraguay, Salvador, Uruguay, Chile, Grecia, Dinamarca, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Hawai, Japón, México, Noruega, Perú, Portugal, Rumania, Prusia, Suecia, Transvaal, Turquía y Venezuela.
Le recuerdo a lo que no lo recuerden, que el 15 de agosto, luego de Nagasaki e Hiroshima, recién se rindió el Imperio del Japón después de la Segunda Guerra Mundial.
Establecimos cuatro más; entablamos relaciones diplomáticas con diez nuevos países, situados todos -excepto uno- en Asia y en África; hicimos visitas oficiales a 16 naciones: Estados Unidos de América, Canadá, Venezuela, Brasil Argentina, Chile, Perú, India, Japón, Indonesia, Filipinas, Francia, Yugoslavia, Polonia, Países Bajos y la República Federal Alemana, cubriendo más de cien mil kilómetros.
Ya se han cumplido ventiún años de la última conflagración mundial, y diversas publicaciones, en distintos idiomas, celebran el final de la contienda, simbolizado por la derrota de Japón.
(1 de diciembre de ) Por la Argentina: Adolfo Scilingo - Francisco Bello Por Australia: Howard Beale Por Bélgica: Obert de Thieusies Por Chile: Marcial Mora Miranda - Enrique Gajardo - Luis Escudero Guzmán Por la República Francesa: Pierre Charpentier Por Japón: Koichiro Asakai - Takeso Shimoda Por Nueva Zelandia: G.D.L.
y Rey Católico de Hungría; Su Majestad el Rey de los Belgas; Su Majestad el Emperador de China; Su Majestad el Rey de Dinamarca; Su Majestad el Rey de España y en Su Nombre la Reina Regente del Reino; el Presidente de los Estados Unidos de América; el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; el Presidente de la República Francesa; Su Majestad la Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Emperatriz de India; Su Majestad el Rey de los Helenos; Su Majestad el Rey de Italia; Su Majestad el Emperador de Japón...
Los Estados Unidos estaban en paz con esa nación, y, por solicitud de Japón, estaba todavía en conversación con su Gobierno y su Emperador buscando mantener la paz en el área del Pacífico.
Alemania ha capitulado. Pero sigue la guerra con el Japón. Y el hecho de que esa guerra no haya cesado exigirá de nosotros una continuidad de propósitos, una continuidad de rendimiento y una exaltación varonil de nuestro ánimo de unidad.
En el curso del presente año recibimos la visita de Su Majestad la Reina Juliana de los Países Bajos; -si, acompañada de sus Altezas Reales el Príncipe Bernardo y al Princesa Beatriz de aquel reino, y la de Su Alteza Imperial Akihito, Príncipe Heredero del Japón -investido con la representación personal de Su Majestad el Emperador Hiroito - y su digna consorte la Princesa Michiko.