Juana Grey

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Grey, Juana (Jane)

 
(1537-54) Bisnieta de Enrique VII de Inglaterra. Casada con lord Guilford Dudley, hijo del duque de Northumberland.
Ejemplos ?
Avildsen, cineasta estadounidense. 1937: Jane Fonda, actriz estadounidense. 1937: Salvador Rocha Díaz, abogado y político mexicano (f.
Algunas de estas variedades son: 'Alfa' (naranja oscuro), 'Jane Harmony', 'Sun Glow' (amarilla brillante), 'Lemon' (amarillo pálido), 'Orange Prince' (naranja), 'Indian Prince' (naranja rojizo oscuro), 'Pink surprise' (multicorola con el anillo interior más oscuro que el exterior), y 'Chrisantha' (multicorola amarilla).
Al contrario que el incomprendido Vincent van Gogh, Toulouse-Lautrec llegó a vender obras y fue reconocido, si bien su popularidad radicó en sus ilustraciones para revistas y carteles publicitarios más que en la pintura al óleo. Tuvo grandes amigas como la bailarina Jane Avril, a la cual dedicó varios cuadros y carteles.
Tengo muchos defectos, lo sé, y es mucha tu bondad, Edward, que con tu entereza trates de corregirme. Jane, no volveré a hacer objeciones a nada, me desesperaría que quisieras dejarnos...
-Es la pura verdad ---dijo miss Murdstone. -Ciertamente, mi querida Jane -balbució con timidez mi madre-; pero ¿crees que eso le ha hecho a Edward mucho bien?
De pronto miss Murdstone lanzó tal grito de espanto, que estuve a punto de dejarlo caer al suelo. -Jane, ¿qué tienes? --exclamó mi madre.
Vas un día, y les oyes emplear todos los términos de marina del diccionario de Yung a propósito de «La Nancy, que ha echado a pique a la Sarah Jane», o a propósito de « míster Peggotty y los pescadores de Yarmouth, que durante una galerna han lanzado un áncora o un cable al Nelson, de la India, en peligro», y si vuelves algunos días después estarán examinando los testimonios en pro y en contra de un eclesiástico que se ha portado mal, y te darás cuenta de que el juez del proceso marítimo es al mismo tiempo abogado de la causa eclesiástica, y viceversa.
-Edward -dijo miss Murdstone-, déjame poner fin a esto. Me marcho mañana. -Jane --dijo su hermano-, cállate. ¿Es que no conoces mi carácter mejor de lo que tus palabras indican?
-dijo miss Murdstone levantándose con cólera-. ¡Algunas veces parece que estás loca! -¡Mi querida Jane! -reprochó mi madre. -Verdaderamente loca --dijo miss Murdstone-.
Sobre la repisita de la chimenea había un cuadro de la lúgubre Shara Jane, comprado en Sunderland, que tenía una mujercita en relieve: un trabajo de arte, de composición y de carpintería que yo consideraba como una de las cosas más deseables que podía ofrecer el mundo.
-Edward -dijo miss Murdstone de nuevo-, te pido que me dejes poner fin a todo esto. Me voy mañana. -Jane -tronó su hermano---, ¿te quieres callar? ¿Cómo te atreves?
-Y cuyo aspecto -dijo su hermana, llamando la atención general sobre mi vestimenta-, es tan chocante y tan escandaloso... -Jane -dijo su hermano-, ten la bondad de no interrumpirme.