Ejemplos ?
CAPÍTULO TERCERO I Los peregrinos tocan al termino de su viaje; ya han dejado a sus espaldas las fértiles e inmensas llanuras de Nepaul; ya han visto a Benares, celebre por sus alcázares, cuyos cimientos besa el sagrado río que divide al Indostán del imperio de los birmanes.
Junto a Persia está el Indostán, que es de los pueblos más viejos del mundo, y tiene templos de oro, trabajados como trabajan en las platerías la filigrana, y otros templos cavados en la roca, y figuras de su dios Buda cortadas a pico en la montaña.
Era, en efecto, el mismo sol; el cual, durante aquellas ocho horas de ausencia, había atravesado el océano, dado las doce en América, servido de dios a los idólatras del mar Pacífico, alumbrado algunos matrimonios en la China, tostado las especias del Indostán, besado las piedras del Santo Sepulcro, y marcado la hora de la muerte a algunos griegos modernos, viniendo ahora, lleno de curiosidad, a saber qué había sido de aquellos dos pescadores del Alto Aragón que dejó sentados la tarde antes a la puerta de su cabaña.
Los literatos del Indostán fueron indostánicos, los literatos de Grecia fueron griegos, los literatos de América y del siglo XIX seamos americanos y del siglo XIX.
uentan un cuento de cuatro hindús ciegos, de allí del Indostán de Asia, que eran ciegos desde el nacer, y querían saber cómo era un elefante.
Los príncipes del Indostán van a sus viajes en elefantes cubiertos de terciopelos de mucho bordado y pedrería, y cuando viene de Inglaterra otro príncipe, lo pasean por las calles en el camarín de paño de oro que va meciéndose sobre el lomo de los elefantes dóciles, y el pueblo pone en los balcones sus tapices ricos, y llena las calles de hojas de rosa.
El Indostán es una Italia de proporciones asiáticas, con el Himalaya por los Alpes, las llanuras de Bengala por las llanuras de Lombardía, la cordillera del Decán por los Apeninos y la isla de Ceilán por la de Sicilia.
En las selvas del Indostán hay árboles gigantescos, cuyas ramas ofrecen un pabellón al cansado peregrino, y otros cuya sombra letal lo llevan desde el sueño a la muerte.
Potosí, Chocó, y tú, suelo argentífero de Méjico vuestros preciosos metales sin hacer rico al español, ni dejar nada en las manos del americano que os labró, han ido a ensoberbecer al orgulloso europeo, y a sepultarse en la China, en el Japón y en el Indostán.
Un rincón es de enredaderas, y el de al lado de helechos gigantescos, con hojas como plumas. En un laberinto flotan sobre el agua la ninfea, y el nelumbio rosado del Indostán, y el loto del río Nilo, que parece una lira.
Hay templo en el Indostán que tiene catorce pisos, como la pagoda de Tanjore, y está todo labrado, desde los cimientos hasta la cúpula.
Del norte de Europa venían otros hombres más fuertes, hechos a pelear con las fieras y a vivir en el frío: y de lo que se llama ahora Indostán salió huyendo, después de una gran guerra, la gente de la montaña, y se juntó con los europeos de las tierras frías, que bajaron luego del Norte a pelear con los romanos, porque los romanos habían ido a quitarles su libertad, y porque era gente pobre y feroz, que le tenía envidia a Roma, porque era sabia y rica, y como hija de Grecia.