Ejemplos ?
Engendrar bajo la influencia de tales y cuales astros era para que el muchacho saliese un facineroso, ó si era hembra el engendro, ima pelandusca.
Una mañana el zapatero apK)caba la pinta ó el espolón del gallo de su vecino el barbero. Picábase éste, y quedaba amarrada ¡ elea para ima semana después.
Pueril quisquilla me buscas sobre la exactitud de tal de- talle, como si de ima nimia inexactitud pudiera resultar destruí- do el hecho culminante.
Pero, ¡hombre de Dios I si acaba usted »de decirnos que, por estéril la ima y por fría la otra, costa »y sierra, no consienten agricultura, ¿cómo nos habla de ex- »ccso de producción?
Sigue el padre Cappa:— «De este sujeto, (¡vaya ima grose- ría!) como de San Martín, Bolívar, Sucre (¿también sujetos f »¿ también números de la penitenciaría?) y otros pocos, da- » remos una biografía, en otro Ubro.»— Y hablando de la de- posición de Monteagudo, añade:— «Nunca es larga la felicidad »de los malvados.»— ¿Por qué malvado?
Irlanda, poblada y enriquecida, ya no verá a sus ciudadanos católicos sacrificar a Dios, durante dos meses, a sus ciudadanos protestantes, ente­rrarlos vivos, colgar a las madres de cadalsos, atar a las hijas al cuello de sus madres para verlas expirar juntas; abrir el vientre a las mujeres encintas, extraerles a los hijos a medio formar para echárselos a comer a los cerdos y los perros; poner un puñal en la mano de sus prisioneros atados y guiar su brazo hacia el seno de sus mujeres, de sus padres, de sus madres, de sus hijos, ima­ginando convertirlos en mutuos parricidas y hacer que se con­denen al mismo tiempo que los exterminan a todos.
Díjose en el primer momento que Robles era el caudillo de ima conspiración que debía estallar contra la Audiencia, tan luego como falleciese el virrey marqués de Mondeja r.
La teogonia ó culto religioso de los Incas, no está aún sufi- cientemente estudiada, ni hay datos fijos, sino contradictorios, para formarnos de ella ima idea clara.
Cuatro soldados, á tres varas de distancia, dispararon sus fusiles sobre el pecho del gran patriota. Su cabeza, clavada en ima pica custodiada por un • piquete de tropa, permaneció tres días en la plaza de Cochabamba.
Sonetos tiene, como el titulado Zamamtea. que convidan á echar ima cana al aire. La idea que constituye el fondo, el jugo diremos mejor, de las zanahorias y remolachas, es en sí trivialísima ó mano seada; pero lo magistral de la ejecución, la reviste de mérito y novedad.
Dos hay que no son zanahorias ni remolachas. El uno es flor perfumada del ramillete de ima dama, y el otro espinoso cardo. Gran intención filosófica, aun- que ligeramente amarga, hay en ellos, y verdadero aroma poético.
Pero no fué sólo la ambición el sentimiento que de impro- viso brotara en su alma. También estaba locamente enamorado de ima de sus confesadas, la hermosa Angela, hija de una res- petable familia del Cuzco.