Ha salido

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Ha salido   
Ejemplos ?
¿Pero es posible? ¿No es éste uno de los tantos días en que ha salido al amanecer de su casa con el machete en la mano? ¿No está allí mismo con el machete en la mano?
Leigh: -Deseo saber cómo va la gestión para embarcarlo en la Escuela Militar. Carvajal: -Ha salido de La Moneda una cantidad de gente, pero todavía no me han confirmado si entre ellos está Allende.
-Dos horas casi de danza en los Chaparrales, lo que ese pícaro me tiene que pagar es el haberme lisiao al Cantimplora, que ha salido con un balazo en la cabeza, y a Paco el Dueña, con otro en una pantorrilla.
Las ventanas estaban enmarcadas con relieve de piedra, representando elefantes y dromedarios, todo del tiempo antiguo, pero el anciano conde vivía de cara al nuevo y a todo lo bueno que nos ha traído, lo mismo si ha salido del primer piso como del sótano o de la buhardilla.
Por eso no hubo más remedio que volver a invitar a éste, y él acudió y se mostró nuevamente «charmant»; hasta resultó que sabía jugar al ajedrez. - Ése no ha salido del sótano - dijo el general -, no cabe duda de que es de noble alcurnia.
—A vuestras órdenes, Señor. El Rey apuró el último sorbo, y dejando la taza me llevó al hueco de la ventana: —¡Con que nos ha salido otro cura faccioso!...
No ha salido usted tan mal parado como habría podido ocurrir..., pero tiene que marcharse de aquí inmediatamente, y establecerse en otra parte.
Critias: No es posible hablar mejor. Sócrates: Escucha, pues, mi sueño, y juzga si ha salido por la puerta de marfil o por la de cuerno.
Respuesta.-El primero y principal de todos es el que tiene el supremo autor de la naturaleza sobre esta gran maquina del Universo que ha salido de su mano omnipotente: él la dirije y la mantiene en este concierto admirable que espanta al filósofo: él cuida de los negocios humanos: el forma, eleva, abate, o destruye los grandes imperios con solo un acto de su voluntad soberana, concurriendo a todo esto como causa primera y universal, y dejando obrar a las causas segundas que son las inmediatas de todos los sucesos humanos.
Sin embargo, ese hombre sorprendente, primera figura del Continente Americano, hombre enigmático para los que estudian la ciencia de gobernar, declara ante el mundo que se retirará de la Presidencia de la República a la expiración de su período actual, para poder ver a su sucesor pacíficamente posesionado, y para que con su cooperación, pueda el pueblo mexicano demostrar al mundo que ha entrado de manera pacífica y bien preparado, en el goce completo de sus libertades; que la nación ha salido del período de las guerras civiles y de la ignorancia, y que puede escoger y cambiar gobernantes sin humillaciones ni revueltas.
Su vida profesional está nimbada de verdadero prestigio, porque ha hecho de la Escuela un centro vital, desde el cual ha salido una campaña tenaz en favor del resurgimiento parroquial.
Uno de sus acompañantes dice: «Aquí está el señor Müller.» Un comisario de Policía o un funcionario semejante hojea un montón de documentos y repite mientras tanto: «Müller, Müller, Müller.» Luego le dirige una pregunta, a la que el sujeto contesta con un «sí». A continuación mira a la mujer que encontró al entrar y ve que le ha salido una poblada barba.