Gloriosa

gloriosa

s. f. RELIGIÓN La Virgen María era un devoto de la gloriosa.
Traducciones

Gloriosa

virgin

Gloriosa

SF la Gloriosa (Esp) (Hist) the 1868 revolution (Rel) → the Blessed Virgin
Ejemplos ?
-Su alma -respondió el arcipreste- subió gloriosa al cielo, después de sufrir el cuerpo miserable tormentos muy crueles, que no consiguieron quebrantar su ánimo.
Y que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario; con ejércitos proletarios internacionales, donde la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redención de la humanidad, de tal modo que morir bajo las enseñas de Vietnam, de Venezuela, de Guatemala, de Laos, de Guinea, de Colombia, de Bolivia, de Brasil, para citar sólo los escenarios actuales de la lucha armada, sea igualmente gloriosa y apetecible para un americano, un asiático, un africano y, aún, un europeo.
REPÚBLICA DE CHILE :JUNTA DE GOBIERNO :A TODOS LOS MIEMBROS DEL EJERCITO, ARMADA, FUERZA AÉREA Y CARABINEROS DE CHILE.- El día 11 de Septiembre de 1973, todos ustedes, desde los oficiales generales hasta los soldados conscriptos, escribieron una nueva página gloriosa en la historia de Chile.
Había dormido durante casi todo el combate, apretando contra su pecho el sable de madera, quizá por inconsciente simpatía hacia el conjunto marcial que lo rodeaba, pero tan insensible a la magnificencia de la lucha como los caídos que allí habían muerto para hacerla gloriosa.
Tanto más gloriosa será nuestra empresa cuanto mayores dificultades encuentre su genio emprendedor y una constancia en los trabajos son el verdadero imán para atraer el buen éxito.” “Los portugueses se hallan ya en el Cerro Largo en número de 4000 y aunque éste aumente, nada importa porque no han de conseguir el destruirnos.” “Combiene pues que usted comboque a todas las gentes de su Jurisdicción y que todos tomen sus armas para defender sus personas y bienes sin que sirva de obstáculo ninguna otra atención, pues a ésta debe preferirse la de la Patria.
No en balde en el Himno que Vicente López escribió para las Provincias Unidas del Sur y que canta la gloriosa hermana Argentina, se recuerda – en sonora estrofa – ese triunfo cuyas resonancias impagables conmueven a toda alma auténticamente oriental.
Mi postrer saludo en la tierra será a esa gloriosa bandera amarilla y roja; y si Dios, en su infinita misericordia, tiene piedad, como espero, de mi alma, me permitirá desde el Cielo ver triunfar, a la sombra de esa enseña sagrada, los ideales de toda mi vida.
Por ser demasiado temprano para presentar nuestros respetos consulares, vagamos por y en contorno de la ciudad antes tan floreciente y bien dispuesta, pero que ahora mostraba un cuadro de luchas intestinas de lo que la peor ambición llama guerra gloriosa.
No era posible, decimos – y con ello damos fin a esta larga exposición – porque nuestro pueblo en 1825 iba a recobrar una categoría que ya anteriormente había tenido y si no fija expresamente su intención de volver a la comunidad americana de la cual se había alejado por la conquista extranjera señalando para ese regreso la vía lógica impuesta por la geografía que otrora siguió; si no se presenta alta la frente a decir a los hermanos que estaba lista para lo que llamó Artigas “la continuación”, también cierto es que nos habría correspondido a los orientales, por lo menos, el cargo irredimible de desertores de esta inmensa y gloriosa agrupación de pueblos creada hace cuatro siglos por el genio realizador y generoso de España.
Quisiera mi celo verdadero patricio, desapropiado de humanos respetos; ya que es notorio que no he procurado más lustre que haber nacido, ni más ventajas a mis conciencias que las que poseía mi suerte; mi deseo sería en esta ocasión tener el magisterio de un Tácito para referir los gloriosos hechos de nuestros mayores, y la elocuencia de un Cicerón para inducir a la a imitar a los que con constantes fatigas y sangre establecieron libre, franca y gloriosa; pero me sirve de consuelo que la verdad sin mendigar las dulces voces de la retórica, por sí sola es la más elocuente peroración.
En Chile, la gloriosa “Patria Vieja” quedó sepultada en Rancagua porque la dominante Santiago no había sabido respetar a tiempo los viejos fueros jurisdiccionales de Concepción.
antiago, el 20 de Noviembre de 1826 Siendo conveniente a los intereses de las repúblicas de Chile y de las Provincias Unidas del Río de la Plata solemnizar y reglar por medio de un tratado las relaciones de amistad, alianza, comercio y navegación que naturalmente han existido entre ambas repúblicas desde su gloriosa emancipación y habiendo a este efecto nombrado los respectivos plenipotenciarios, a saber: El Excelentísimo señor Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata al señor General don Ignacio Álvarez y Tomás, su actual Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de Chile, y el Excelentísimo señor Vice Presidente de esta república a don Manuel J.