Galatea

Galatea

 
mit. Nereida amada por Polifemo, que prefirió al pastor Acis, por lo que aquel dio muerte a su rival.

Galatea

 
lit. Heroína de la tercera égloga de Virgilio, inspiró el Polifemo de Góngora y la novela de Cervantes La Galatea.
Ejemplos ?
o Galatea es tonta, o Títiro es un bestia... a son de otra sustancia distinta de la nuestra. Tú, que el hervor aún sientes de la vida en tus venas, si vas por el Retiro y bajo su arboleda hallas una pastora, como las rosas fresca, tejiéndose guirnaldas, en muelle negligencia; si ves su pie pequeño que se adivina apenas en un zapato breve de satinada tela: si por crecer la brisa agítase la seda y los revueltos pliegues...
Cuando llega ésta, un manso ruidito de aguas corrientes me llama al borde del arroyo próximo, donde, al compás de la música del aire, del agua y de las hojas de los álamos, abriendo el abanico de mis oscuras plumas, hago cada idilio a la inocente pava, señora de mis pensamientos, que causarían envidia, a poderlos comprender, no digo a los rústicos gañanes que frecuentan estos contornos, sino a los más pulidos pastores de la propia Galatea.
Ninfa, de Doris hija, la más bella, Adora, que vio el reino de la espuma. Galatea es su nombre, y dulce en ella El terno Venus de sus Gracias suma.
459-535 - Ceneo (II) 12.536-579 - Periclímeno 12.580-628 - Muerte de Aquiles 13.1-398 - Las armas de Aquiles 13.399-575 - La caída de Troya 13.576-622 - Memnón 13.623-642 - El peregrinaje de Eneas (I): la partida de Troya 13.643-674 - La hija de Anio 13.675-704 - Coronas 13.705-729 - El peregrinaje de Eneas (II): Sicilia 13.730-739 - Escila (I) 13.740-897 - Galatea...
Y al contemplar aquella lozana vegetación, tan caprichosamente distribuida como no pudiera imaginárselo el más diestro jardinero, exclamó, hasta con fe en las palabras del poeta: esperando, tal vez, que abriéndose las zarzas dejaran libre paso a la misma Galatea.
Acis Y la prístina esperanza de un encuentro... Galatea y el inhóspito paraje de los siglos… Troya se anudaron lastimeros en su cuerpo sirenas conformando los lacónicos paisajes maremoto de su sombra...
De cuantos siegan oro, esquilan nieve, O en pipas guardan la exprimida grana, Bien sea religión, bien amor sea, Deidad, aunque sin templo, es Galatea.
De modo que, después de la metamorfosis de Galatea en novillo uncidero, dándose a reflexionar durante la convalecencia del tabardillo sobre el carácter de la gente del campo donde habitaba, a despecho de sus ilusiones se concedió a sí mismo que pedir prudencia, saber, dulzura y poesía a unos seres cuya sociedad constante son las bestias, cuya educación son las rudas tareas del campo, y cuyas aspiraciones están limitadas a salir del año sin morirse de hambre, es una exigencia que toca en lo ridículo.
No creas, pobre Fabio, que en solitaria selva un Títiro sensible con una Galatea se pasa la mañana tendido a pierna suelta, tocando el caramillo, sin reparar siquiera que tiene la zagala muchísima canela...
Prendome sobre todo la divina hermosura de aquella Galatea que ostenta la orgullosa Farnesina, y que en su concha en triunfo se pasea por la extensión pacífica marina: copiola el Sancio de su propia idea, cuando, de perfección en tanto anhelo, no le bastaba terrenal modelo.
o, Miguel de Ondarza Zavala, escribano de Cámara de Su Majestad, de los que residen en el su Consejo, doy fe que, habiéndose visto por los dichos señores del Consejo un libro que con privilegio real imprimió Miguel de Cervantes, intitulado Los seis libros de Galatea, tasaron a tres maravedís el pliego escripto en molde, para que sin pena alguna se pueda vender.
El sueño de sus miembros sacudido, Gallardo el joven la persona ostenta, Y al marfil luego de sus pies rendido, El coturno besar dorado intenta. Menos ofende el rayo prevenido, Al marinero, menos la tormenta Prevista le turbó, o pronosticada: Galatea lo diga, salteada.