GAR

Traducciones

GAR

SM ABR (Esp) =Grupo Antiterrorista Rural anti-terrorist branch of the Civil Guard
Ejemplos ?
Hay una rueda de amigos en un café. Hace una hora que "le dan a los copetines", y de pronto llega el ineludible y fatal momento de pagar.
La ejecucion de un reo desvalido di6 ocasion & la se- fiorita Veintimilla para dar & luz una sentida necrofofia, donde se encuentran los rasgos de la mas esquisitasen- sibilidad, donde el alma de uua mujer peusadora se su- bleva contra la pena del suplicio, donde las considera- ciones mas piadosas revelan & la mujer cristiaua, don- de se encuentran las ideas mas juiciosas, y que com- prueban que una mujer tiene tambien el derecho de juz- gar y de pensar como un flldsofb.
Si se produce una quiebra, él es el que, a pesar de la ferocidad de los acreedores, los arregla con un quince por ciento a pagar en la eternidad, cuando pueda o cuando quiera.
Atémonos la ciudad de Kullab a los pies como si fuese una sandalia.» Pero no estaban todavía a 600 gar de la ciudad (unos 3 km), cuando los perros de la ciudad se pusieron a aullar: «¡Gemme-Tummal, Gemme-Tummal!
Sin que pueda determinarse á punto fijo cuándo tuvo lu- gar la primera lidia de gallos en Lima, sábese de cierto que medio siglo después de fundada la ciudad era ya general la afición; y que en las calles, plazuelas, huertas, y aun en los claustros de los conventos había jugadas de á pico y de á navaja.
TAMINO Riesenkraft? (Er sieht auf die Schlange) Dann warst du wohl gar mein Erretter, der die böse Schlange getötet hat? PAPAGENO Schlange!
Su amor por Sybil dominó, sin embargo, cualquier otra emoción y la plena conciencia de que había cumplido su deber le tranquilizó, dándole ánimos. Al lle­gar a Charing Cross se sintió dichoso por completo.
Pues no dormí esa noche; fíjese, no tenía dinero, empeñé todo lo que tenía para pagar los derechos de entrada a la Yumen y dos días después estaba haciendo gimnasia.
Mas si queréis saberlo, callad y yo os diré el mal que aqueja a mi dueño: es un filoheliasta desenfrenado; su pasión por juz­gar le vuelve loco; se desespera si no se sienta el primero en el banco de los jueces.
EL NIÑO: No; ya la despabilo con el dedo. EL CORIFEO: Niño, ¿no ves que con el dedo vas a alar­gar la mecha, ahora que anda tan escaso el aceite?
Mas, pues a ninguno toca satisfacer a ingenios que se encierran en términos tan limitados, sólo quiero responder a los que, libres de pasión, con mayor fundamento se mueven a no admitir las diferencias de la poesía vulgar, creyendo que los que en esta edad tratan della se mueven a publicar sus escriptos con ligera consideración, llevados de la fuerza que la pasión de las composiciones proprias suele tener en los autores dellas; para lo cual puedo ale gar de mi parte la inclinación que a la poesía siempre he tenido y la edad, que, habiendo apenas salido de los límites de la juventud, parece que da licencia a semejantes ocupaciones.
Pero aquellas gentes caritativas no consideraban que no está permitido hacer un pequeño mal por un gran bien; que no tenían ningún derecho sobre la vida de aquellos niños; que la mayor parte de los padres y las madres son lo bastante carnales para preferir tener a su lado a sus hijos e hijas que verlos degollar para ir al paraíso y que, en una palabra, el magistrado debe casti­gar el homicidio, aunque se haga con buena intención.