Ferrara

Ferrara

 
Prov. de Italia, en la región de Emilia-Romaña, comprendida entre el Po, el Reno y el mar Adriático; 2 632 km2 y 360 347 h. Cap., la c. homónima (137 336 h). La cap. alcanzó su máximo esplendor entre los ss. XV y XVI. En 1860 fue incorporada al reino de Italia.
Traducciones

Ferrara

FE
Ejemplos ?
–Felizmente, los que reclaman severidad en las presiones y no censuran la violencia de la autoridad cuando fusila a los obreros, como en el caso de Ferrara, exigiendo, en cambio, que se le impida reunirse, no tiene en sus manos el volante de la dirección de la cosa pública y no hay que tener que sus consejos sean oídos, contra hombre humildes y laboriosos que solicitan un poco más de pan para sus familias condenadas a la miseria por el amor propio, la soberbia o el egoísmo de los que ejerce la dictadura tranviaria en nuestra ciudad.
XXXVII Esta, pues, gloria nuestra, conducida con esplendor real, con pompa rara, de Graz, con mayor fausto recebida del Octavo Clemente fue en Ferrara.
-¿Cómo se puede, en presencia de ese hecho, justificar, como apto de defensa propia o de represión necesaria, el proceder de dicho soldado? –Casi a boca de jarro y por la espalda fue muerto Ferrara.
El 12 de octubre de 1827, Lavalleja que, volviendo por los fueros de la orientalidad – suprema ley – había desterrado, sin forma de juicio, de la Provincia a los doctores Ferrara y Ocampo, autores del plan a que me referí antes y que puede leerse íntegramente en la “Crónica Política y Literatura de Buenos Aires” de los días 11 y 12 de setiembre del mismo año, se presentó inopinadamente en Canelones a reclamar su puesto de Gobernador legítimo y cerrar la sede la H.
El autor espera haber pagado su deuda dedicando esta obra DIIS IGNOTIS. (1846) En un suntuoso palacio de Ferrara, agasajaba don Juan Belvídero una noche de invierno a un príncipe de la casa de Este.
¡Sólo hay un padre eterno en el mundo, y la desgracia ha querido que sea yo quien lo tenga! Las siete cortesanas de Ferrara, los amigos de don Juan y el mismo Príncipe lanzaron un grito de horror.
Entonces don Juan, por no tenerla más suspensa, le contó cómo le había hallado en una pendencia, y en ella había favorecido y ayudado a un caballero que, por lo que ella decía, sin duda debía de ser el duque de Ferrara, y que en la pendencia había perdido el sombrero y hallado aquél, y que aquel caballero le había dicho que le guardase, que era conocido, y que la refriega se había concluido sin quedar herido el caballero ni él tampoco; y que, después de acabada, había llegado gente que al parecer debían de ser criados o amigos del que él pensaba ser el duque, el cual le había pedido le dejase y se viniese, mostrándose muy agradecido al favor que yo le había dado .
Pero todo esto fuera poca parte para apresurar mi perdición si no sucediera venir el duque de Ferrara a ser padrino de unas bodas de una prima mía, donde me llevó mi hermano con sana intención y por honra de mi parienta.
Quedó de acuerdo entre los dos que en entrando en el mes mayor se lo avisase: que él vendría por mí con otros amigos suyos y me llevaría a Ferrara, donde en la sazón que esperaba se casaría públicamente conmigo.
Finalmente, por acortar, por no cansaros, éste que pudiera ser cuento largo, digo que el duque de Ferrara, Alfonso de Este, con ojos de lince venció a los de Argos, derribó y triunfo de mi industria venciendo a mi hermana, y anoche me la llevó y sacó de casa de una parienta nuestra, y aun dicen que recién parida.
¿Cómo, y tan presto os habéis arrojado a emprender una hazaña llena de inconvenientes? ¿Y qué sabéis vos, señor, si os lleva mi hermano a Ferrara o a otra parte?
Esta Ciudad, cuya conquista le costó tan cara, mereció también sus mayores cuidados, y experimentó mas que ninguna otra de sus beneficencias: mejoró su policía formando á este efecto un cuerpo de leyes llamadas de su nombre Egidianas, que aun están en observancia: aumentó el comercio, y estableció fábricas, franqueando utensilios y primeras materias para ellas, y sangrando á sus expensas el Reno, con que facilitó la construcción de molinos, máquinas, y el transporte de los géneros y manufacturas entre este pueblo y Ferrara; y finalmente mandó en su testamento edificar un Colegio, donde se enseñasen á jóvenes Españoles todas las ciencias, y es en efecto una de las obras magnifîcas de la Europa.