Farsalia

Farsalia

 
C. de Grecia, en Tesalia. En sus cercanías se libró la batalla del mismo nombre (48 a C), en que César venció a Pompeyo.
Ejemplos ?
Fue a Cilicia, y no hallando ocasión generosa en que merecer se fue a buscar en el campo de Pompeyo el último peligro en la batalla de Farsalia.
El primer poema que un español compuso — La Farsalia, de Lucano — cantaba a un vencido, y el héroe de nuestra mejor novela personifica la enorme capacidad del hombre para ser derrotado.
EL CORO: Muchas veces he dado prueba de agudo in­genio, y jamás de estupidez; pero me gana Aminias, ese hijo de Selo, a quien ví un día ir a cenar con Leógares lle­vando por junto una manzana y una granada, y cuenta que es más hambriento que Antifón. Ya fue de embajador a Farsalia, pero allí sólo podía reunirse con los Penestas, padeciendo él mayor penuria que ninguno.
No los juzgó por menos vida que su vida. Rigurosa imitación de los dos fue Marco Bruto, pues en la grande batalla de Farsalia escogió por armería el estudio.
Mas en saber fingilla de tal arte que sea verisímil, y llegada tan a razón, que de ella no se aparte. Nicandro en su Triaca celebrada dicen que no es poeta, y que Lucano no lo fue en su Farsalia laureada.
Cuando Pompeyo se encargó del ejército romano para defender la libertad pública, suspendió el odio propio por asistir a la defensa común y universal, y se escribió soldado de Pompeyo. Peleó en la guerra de Farsalia con él, porque defendía a su patria.
Empero no puede negarse que siempre por su dictamen aborreció en César la ambición y la causa de sus armas, pues olvidando la propia injuria en la muerte de su padre, en que fue culpado Pompeyo, se puso de su parte, y peleando con él y a su orden por la libertad de Roma, se perdió en Farsalia.
El haberme faltado la fortuna para este intento en el ejército de Pompeyo, antes me anima que me desmaya; que tan justificadas aciones las niegan los dioses a la locura de la suerte, para concederlas a la razón de la virtud. Toda la sangre de Farsalia, en vez de escarmentarme, me aconseja.
Defendiole, como se ha visto, en la rota que dio a Pompeyo en Farsalia, llamole a sí desde Larisa, abrazole en llegando a su real, perdonó por él a Casio, diole gobiernos, arrimole a sí en el Senado; ¡y espántase de que esté con los que él propio le juntó, y de verle donde le había entrado!
Pompeyo dio la muerte a mi padre, y aborreciéndole como a homicida suyo, luego que contra Julio en defensa de vosotros tomó las armas, le perdoné el agravio, seguí sus órdenes, milité en sus ejércitos y en Farsalia me perdí con él.
El Anti-Caton de César fue un libelo; pero César hizo más mal a Caton con la batalla de Farsalia y con la de Tapsa, que con sus diatribas.
Luchó al lado de su yerno en Farsalia y después en Thapsus, y se quitó la vida después de estas derrotas) suegro de Cneo Pompeio, el cual, empujado al África por un viento contrario, y viendo su nave apresada por los enemigos, se suicidó por la espada, y respondió a los que le preguntaban dónde estaba el general: Esta palabra igualó a los mayores, y evitó que sufriera interrupción la gloria de los Escisiones pronosticada a África.