Ejemplos ?
Comenzó en 1992, y fue sacado del aire al poco tiempo. Tuvo las participaciones de Fabiana Cantilo, Carolina Peleritti y Nathán Pinzón, en el rol de "Nathanás".
Los primeros miembros fueron Gonzalo Palacios, Eduardo Cano, Leo Romano y una jovencita que surgía en la escena del rock argentino, la cantante Fabiana Cantilo.
El mes pasado fue designada en ese puesto la abogada Estela Fabiana León, actual pareja de Hernán Ordiales, representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura.
Este asalto hicieron los turcos con su acostumbrada diligencia, y, no muy contentos del suceso, se fueron a embarcar, y luego se hicieron a la mar, y a vela y remo en breve espacio se pusieron en la Fabiana.
n Algezares, lugar del Reyno de Murcia, tuvo su nacimiento este insigne escritor y negociador político en 6 de Mayo de 1584, siendo sus padres D. Pedro de Saavedra, y Doña Fabiana Faxardo, ambos de esclarecidas familias de aquella provincia.
Holgóse desto Yzuf, pensando hallar en este tiempo ocasión para que el concierto no pasase adelante; y, volviéndose a la isla de la Fabiana, dijo que llegado el término de los tres días volvería por el dinero.
—dijo aquel incógnito individuo al entregarle la pequeña alcancía de porcelana, cuyos ojos gatunos parecían haberse enrojecido y agrandado maliciosamente. Fabiana tomó temblorosa con disimulada emoción aquella alcancía.
Primera edición 1968 Fabiana... y las demás... (Cronicuentos de antiguas damas) Fabiana Como solían decir nuestros tatarabuelos, tal vez fue verdad...
—¡Dios santo! ¡La mina ha explotado! ¡Vayamos a ver a doña Fabiana! ¡Se lo advertimos que era muy peligroso, pero nunca nos tomó en cuenta!
Por el camino, Fabiana, la bruja despiadada, cual la llamaba el pueblo, sentía como si el asa de aquella diabólica alcancía se fuese haciendo más pequeña y oprimiera cada vez más fuerte su mano.
Un viento helado principió a soplar por el campo. Fabiana caminaba rápidamente hacia el lugar donde la mina se había derrumbado, cuando de pronto un relámpago iluminó el cielo y sin saber cómo, apareció un hombre montado a caballo, llevando una enorme capa de plata que le cubría todo el cuerpo.
Fabiana se detuvo sorprendida. En su mirada se veía la desconfianza; entonces aquel misterioso hombre le preguntó: —¿A dónde vas tan de prisa querida amiga?