Eusebio


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Eusebio

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Mas como las turbas de los herejes no lo dejaron tranquilo ni siquiera en aquella soledad, marchó a Constantinopla, donde casi por tres años tuvo como guía y maestro para la interpretación de las Sagradas Letras a San Gregorio el Teólogo, obispo de aquella sede y famosísimo por su ciencia; en esta época tradujo al latín las Homilías de Orígenes sobre los Profetas y la Crónica de Eusebio, y comentó la visión de los serafines de Isaías.
Entre los muchos que han extendido los límites de esta ciencia es preciso enumerar como los más eminentes: en Alejandría, a Clemente y a Cirilo; en Palestina, a Eusebio y al segundo Cirilo; en Capadocia, a Basilio el Grande y a los dos Gregorios, el Nacianceno y el de Nisa; y en Antioquía, a Juan Crisóstomo, en quien a una notable erudición se unió la más elevada elocuencia.
Salazar, gobernador, jefe civil y militar del departamento, y el general Alfredo Vázquez Cobo, jefe de estado mayor general del ejército en operaciones sobre la costa atlántica, el Pacífico y Panamá, como representantes del señor general Nicolás Perdomo, ministro de gobierno en comisión, investido de facultades presidenciales, y general en jefe del ejército en operaciones sobre la costa atlántica, el Pacífico y Panamá, por una parte, y por la otra los señores general Lucas Caballero, secretario de guerra de la dirección de la guerra en el Cauca y Panamá, y el señor coronel Eusebio A.
Demás de que aquella prohibición cayó sobre lo historial que refiere Eusebio, y es que en la Iglesia primitiva se ponían las mujeres a enseñar las doctrinas unas a otras en los templos; y este rumor confundía cuando predicaban los apóstoles y por eso se les mandó callar; como ahora sucede, que mientras predica el predicador no se reza en alta voz.
En verdad, si Eusebio ha escrito tales bobadas, si no han sido añadidas a sus escritos, ¿qué credulidad se puede prestar a su Historia?
No solamente lo dice Heodoto, sino que el fenicio Sanconiaton, tan anterior á Herodoto, habla tambien de esto en sus fragmentos que felizmente ha conservado Eusebio.
Se me dirá que es muy estraña que Sanconiaton rio haya hablado de esta aventura; y responderé que nosotros no podemos decidir si la insertó ó no en su historia; puesto que Eusebio, que no ha referido mas que algunos fragmentos de este antiguo historiador, no tenia ningun interes en referir la historia del navio y de los palomos.
Ni se conformó con la enseñanza y los preceptos de estos y de otros maestros, sino que empleó todo género de ayudas útiles para su adelantamiento; aparte de que, ya desde el principio, se había adquirido los mejores códices y comentarios de la Biblia, manejó también los libros de las sinagogas y los volúmenes de la biblioteca de Cesarea, reunidos por Orígenes y Eusebio, para sacar de la comparación de dichos códices con los suyos la forma original del texto bíblico y su verdadero sentido.
benito carmona, Presidente-Juan de Dios Amador- José María García de Toledo-Ramón Ripoll-José de Casamayor-Domingo Granados-José María del Real-Germán Gutiérrez de Piíiéres-Eusebio María Cañamal-José María del Castillo-Basilio del Toro de Mendoza-Manuel José Canabal-Ignacio de Nar-váez y la Torre-Santiago de Lecuna-José María de la Terga-Manuel Rodríguez Tortees-Juan de Arias- Anselmo José de Urreta-José Fernández de Madrid- José María Benito Rerollo, Secretario.
Bartolo Quinteros con seis subalternos: esta divisíon la mandó el primero; por la derecha destaque otra de 40 hombres á el mando del capitan D, Ignacio Barrios: por la izquierda dirijí el tercer trozo de 50 hombres á el mando del capitan D. Eusebio Silva, el resto de gente quedó de reserva en los términos siguientes: D.
Pero ha de entenderse que en un mismo año sucedió todo esto, es a saber: la divina promesa, antes de vivir Abraham ea Charra; su morada en este pueblo, y su partida de él; no sólo porque Eusebio en sus crónicas demuestra que al cabo de cuatrocientos y treinta anos después de esta promesa fue la salida de Egipto del pueblo de Dios cuando se les dio la ley, sino también porque esto mismo lo expresa el apóstol San Pablo.
Me refiero a Eusebio Castro, Matilde Lemberger, Raúl Henríquez, J.Moreno, Enrique Cruz, mi gran amigo, Adolf Siccroff, Ana María y, naturalmente, yo mismo.