Estoy cansado


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Traducciones
Estoy cansado   
Ejemplos ?
Lo que queda de bueno en mi alma te reclama para vivir. Estoy harto de la lujuria y quiero el amor; estoy cansado de la carne y quiero el espíritu.
En llamas de celos ardo, este favor fue a Lidoro. ATÚN: ¡Vive Dios, que estoy cansado! LIDORO: Sin duda, que Baco y Fedra son los que allí se hablaron.
6 Tú me dejaste, dice Jehová, atrás te volviste: por tanto yo extenderé sobre ti mi mano, y te destruiré; estoy cansado de arrepentirme.
¿Qué dice usted ahora? –Hombre, la verdad: el objeto me parece laudable, porque yo también estoy cansado del señor diarista. –Sí, señor, y yo también; no hay duda que el señor diarista da mucho pábulo a la sátira y a la cólera de los hombres sensatos; pero si el diarista, con su malísima impresión y sus disparatados avisos, degrada la imprenta, no sé qué es lo que hace el señor S.C.B.
He oído decir que la sangre caliente cura a los enfermos y remoza a los ancianos... Pero yo no quiero remozarme, ¿lo oyes? Estoy cansado, estoy asqueado, y el olor de la sangre me persigue dondequiera...
Vos y ella me han llevado a todo esto. No sé ni por qué hablo. Lo único que sé es que estoy cansado. Pero para qué hablar... –Y se disponía a salir cuando el Astrólogo entró.
Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz. Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.
¡Déjeme usted! ¡Ya estoy cansado de contemplaciones con los viejos! Es preciso levantar una bandera de exterminio contra los santones de la literatura, hasta que desaparezcan de la escena esas disertaciones en diálogo, que quieren llamar dramas.
Jamás digna prestar de mí cuidado, si hablando me revelo, pues no lo quiere el cielo al cual de combatir ya estoy cansado; y, pues me vuelve el corazón diaspro, «così nel mio parlar voglio esser aspro».
Nos han repartido un papel de farsantes. Yo estoy cansado de él. Baltasar, gravemente, movía la cabeza resplandeciente de blancura, como coronada, más que por la asiática mitra de oro, por la cabellera magnífica, que le bajaba hasta más de los hombros.
Padre, lo que digo es que esto no es iglesia, ni convento, ni nada; y para suponer que lo es, es necesario que seamos tontos o que nos hagamos los tales. Ea, ya lo sabe usted, y si lo quiere más claro, levante el dedo, que ya estoy cansado de morderme la lengua.
Con ese mismo estilo de usted nos han mantenido en la oscuridad y miseria; pero buenos pensamientos que leíamos en los pocos escritos útiles que dejaban por descuido pasar a nuestras manos, los tachaban de quimeras y cuentos, o los llamaban proyectos sólo buenos para libros, como si los libros no enseñasen lo mismo que se hace en todo el mundo. Estoy cansado, podrido de oírles decir a boca llena y arqueando las cejas, esto no es adaptable; no lo permiten las circunstancias locales.