Ester

Ester (Estēr)

 
bib. Personaje bíblico que protagoniza el libro que lleva su nombre.
Traducciones

Ester

Esther

éster

m. ester, compound formed by the combination of an organic acid and alcohol.
Ejemplos ?
Regalos suntuosos para la esposa y para los hijos, muebles, artísticas chucherías de alto precio para la casa; todo aquello lo estimó Ester en un principio como fineza de esposo y de padre, mas pronto su experiencia, la intuición de su amor le enseñaron cuánto más vale la dádiva de un corazón que todas las riquezas del mundo.
10 Así colgaron á Amán en la horca que él había hecho aparejar para Mardochêo; y apaciguóse la ira del rey. Ester 8 1 EL MISMO día dió el rey Assuero á la reina Esther la casa de Amán enemigo de los Judíos; y Mardochêo vino delante del rey, porque Esther le declaró lo que era respecto de ella.
Tras la embriaguez vino el cansancio, el desvío. Las enfermedades de Ester completaron la obra. En la primera época del matrimonio, fluctuaba la joven entre el desencanto y la sorpresa.
17 Entonces se fué Mardochêo, é hizo conforme á todo lo que le mandó Esther. Ester 5 1 Y ACONTECIO que al tercer día se vistió Esther su vestido real, y púsose en el patio de adentro de la casa del rey, enfrente del aposento del rey: y estaba el rey sentado en su solio regio en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento.
Un día se inició la salud en el hijo, y, cual si de ella dependiese la de su madre, tornó Ester a la vida, lozana, radiante de belleza, como en gloriosa resurrección, y vino Blanca.
En ella cifraba Ester su dicha; cuanta ternura comprimida acendraba el corazón de esta madre le parecía poco para aquella hija predilecta de sus entrañas.
Y escribióse el caso en el libro de las cosas de los tiempos delante del rey. Ester 3 1 DESPUÉS de estas cosas, el rey Assuero engrandeció á Amán hijo de Amadatha Agageo, y ensalzólo, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él.
Y el rey y Amán estaban sentados á beber, y la ciudad de Susán estaba conmovida. Ester 4 1 LUEGO que supo Mardochêo todo lo que se había hecho, rasgó sus vestidos, y vistióse de saco y de ceniza, y fuése por medio de la ciudad clamando con grande y amargo clamor.
Cuanto una mujer delicada y casta puede sufrir con la intervención médica; las humillaciones, las miserias de una esposa enferma; las dudas que surgen en su espíritu cuando se cree burlada en la más santa de sus aspiraciones; el temor, sugerido por un corazón que adivina, de que su compañero ha de ver en ella un sér inútil, despreciable, repugnante; los alarmas de la conciencia al pensar en la disipación del esposo; el ver al único hijo, enfermo, en manos mercenarias y extrañas; el forzado abandono de los deberes domésticos; todas estas penas, complexas, tenaces, realzadas por una sensibilidad exquisita, las sufrió Ester, sola, aislada, allá en los profundos de su alma, durante siete años.
Israel Salió libre del cautiverio de Babilonia, escribió también Esdras, quien ha sido tenido más por historiador que por profeta (como es el libro que se intitula de Ester, cuya historia en honor de Dios se halla haber sucedido no mucho después de esta época); a no ser que entendamos que Esdras profetizó a Jesucristo en aquel pasaje donde refiere que habiéndose excitado un cuestión y duda entre ciertos jóvenes sobre cuál era la cosa más poderosa del mundo, y diciendo uno que los reyes, otro que el vino y el tercero que las mujeres, quienes por lo general suelen dominar los corazones de los reyes el tercero manifestó y probó que la verdad era únicamente la que todo lo vencía.
Veo tantas y tan insignes mujeres: unas adornadas del don de profecía, como una Abigaíl; otras de persuasión, como Ester; otras, de piedad, como Rahab; otras de perseverancia, como Ana, madre de Samuel; y otras infinitas, en otras especies de prendas y virtudes.
Y cuando haya enriquecido la celda de su pecho con todos estos tesoros, aprenda de memoria los Profetas, y el Heptateuco, y los libros de los Reyes, y los Paralipómenos, y los volúmenes de Esdras y de Ester, para que, finalmente, pueda leer sin peligro el Cantar de los Cantares»(75).